CUATRO ALFAS DE LA LUZ

2375 Words
Caius Rosewood ―¿Cómo puedes catalogar a una hembra entre servible e inservible? Escuché la queja de parte de mi hermano Theon, mientras la risa de Rune no se hizo esperar, haciendo que Declan observara a Rune con molestia. ―No me des esa mirada, Declan, es divertido, admítelo… Declan negó con la cabeza, mientras terminaba de ponerse el saco de vestir, pues no iba a permitir que este saliera a nuestra fiesta con el uniforme de la guardia. ―No estoy de acuerdo, no me parece divertido y tampoco me gusta; estoy de acuerdo con Theon… ―Gracias, Declan… Declan le hizo una mueca divertida a Theon, mientras yo hice un gesto desesperante, pues no podía creer que mis hermanos estén precisamente molestándome por algo tan tonto. ―Yo opino que es divertido, aunque no me imagino que me llegue un mensaje que diga "tienes una compañera" y abajo diga "inservible". Qué mala cosa… Rune habló cargado de nuevo de diversión, mientras arreglaba su corbata, haciendo que cubriera muchos de sus tatuajes, aquellos que llegaban a mostrar unas cuantas líneas en su cuello y mano. ―No me parece divertido; si tengo una compañera, donde quiera que esté, no quiero que cuando ella sea hallada, solo diga un puto inservible… ―Theon, ¿por qué crees que tú tendrás una luna inservible? Eso no sucederá jamás, somos los alfas más poderosos, la alianza más fuerte, logramos tener a raya, casi acabados, a los oscuros, así que… Escuché un carraspeo, mientras Rune le hablaba a Theon, en lo que pude ver cómo Declan mostraba un gesto molesto, pues era claro que mi hermano había mencionado una debilidad. ―No están eliminados, Rune, tú lo sabes, pues sigues entrenando soldados; solo están ocultos, buscando más aliados, buscando aquello que ellos mismos en un ataque de ira eliminaron. Declan habló, todos nos tensamos, pero Rune, siendo quien era, habló cargado de molestia. ―Las ninfas se extinguieron, lo sabemos, nuestros padres lo dijeron, cuando llegaron, ellas, todos, ya estaban muertos... Caius, lamento tocar este tema, yo... Negué con la cabeza, mientras las palabras de Theon no se hicieron esperar. ―Aún recuerdo que mi padre tuvo pesadillas por días. Hablaba de las crías, iniciadas y no iniciadas, de todos aquellos que murieron y, como al parecer el cuerpo de la gran líder y su hija, habían sido destrozados hasta el punto de no haberlas encontrado y tu padre, por los dioses, sé que es desesperante, pero lo lamento, hermano… Las palabras de Theon se escucharon cargadas de dolor. Mientras nos fundimos en silencio, pude ver la ira saliendo de los ojos de mi hermano, Declan. Mientras yo daba un fuerte suspiro y alejaba todo lo que invadió por segundos mi cabeza, logrando por fin hablar, ante mis hermanos, quienes me observan fijamente; ellos no eran mis hermanos de sangre. Pero había logrado crear un vínculo en el que no era necesaria la sangre. Nosotros nos amábamos, nos respetábamos y, sobre todo, éramos el pilar de los otros. ―Somos los líderes de las manadas más grandes, los alfas más fuertes de todos; nuestras parejas no serán inservibles, así que dejen de quejarse por indicar que el algoritmo defina las habilidades y fuerzas de las hembras. ―Qué tontería, ¿y si es humana? ¿Otra r**a? Solo nos dice si es una loba, y qué tan fuerte es; no nos dice nada si es humana u otra r**a. Theon habla, ¿humana? Inservible, eso resultará un problema para mí, aunque llegue a ser doloroso, lo mejor sería solo dejarla atrás. ¿Otra r**a? Eso no existía. Era un hombre metódico, que había logrado no solo que los lobos lograran evolucionar al siglo XXI, sino también conseguir que ahora nuestros lobos, por medio de pruebas de sangre Lograrán encontrar a su pareja, no importa en qué parte del mundo esté. Gracias a la tecnología, ahora no tendríamos que preocuparnos por tonterías como buscar o esperar por nuestra pareja. Aunque mi pareja parecía tardarse demasiado, pues hasta el momento no había logrado aparecer sin importar la tecnología de punta que tuviera de mi lado. ―Si es humana, es inservible, se descarta, otras razas no existen… ―¿Cómo si fuese un puto trato? Además, ¿si es una oscura? ― Justamente como eso, Theon, como un trato, sin contar que los oscuros no van a hospitales y demás, y de nuevo repito, solo existimos nosotros, además de los humanos y oscuros. ―Si existimos nosotros, puede que haya algo más. ―No lo creo… Le contesté un tanto irritado. Mi hermano frunció el ceño, se levantó de mi cama y caminó hacia la salida de la habitación, mientras me observaba, con lo que parecía molestia. Genial, se había enojado. ―Yo sí la aceptaría, la cuidaría y amaría como el tesoro que es en realidad, porque el saber que ella nació para mí es más que suficiente; no me importa, siquiera la r**a que sea. Theon salió de la habitación, mientras Rune mostró una risita muy común de él y habló con un tono cargado de diversión. ―Es un romántico, ¿cómo no amarlo? Hablaré con él. Últimamente parece más irritado que de costumbre; creo que su luna estará cerca… Declan observó a Rune con una mirada cargada de algo, mientras yo me quedé en silencio. ―Parece que todos nos sentimos así, ¿eh? Sin más, Rune salió de la habitación, mientras Declan y yo nos quedamos en completo silencio. Lo hicimos, hasta que mi callado amigo no pudo soportarlo más. ―Están en la ciudad, no sé qué buscan, pero vine tras ellos. Él no podía hablar de otra cosa que no fuese de trabajo. Era incluso peor que yo. ―¿No viniste por la fiesta de la unificación? Declan hizo una mueca y jugó de nuevo con su corbata, como por tercera vez, mientras caminaba. Lo hacía con una elegancia digna del militar que era. ―Estoy a cargo de los ejércitos de la unificación, soy el comandante; mi deber principal es velar por los lobos, tanto de las manadas unidas como de las que no lo son, pues para mí, no importa quién sea, mi deber es ayudarlo. Sonreí, no podía contra él, con ninguno de ellos. Lidiar con los más obstinados hombres de negocios era fácil, pero cuando se trataba de mis hermanos, siempre estaba jodido. ―Bien… entonces agradezco que ellos estén por la ciudad, verte siempre es una dicha… ―No deberías agradecer por tonterías; igualmente, si ellos no estuviesen aquí, yo vendría, no podía faltarte en esto… Sonreí un poco divertido al escucharlo. ―Vamos, Caius, esta fiesta es tuya, no puedes perdértela… No era solo mía; celebrábamos la unificación, aquella que se dio hace años, debido a la alianza que hicieron nuestros padres, con la ayuda de las ninfas. La manda Black inició a robar ninfas para tener hijos fuertes, malditos de la tierra, aquellos hijos que enloquecieron, y con ello se ganaron el nombre de "oscuros". Pues eran salvajes, adictos al poder, que solían buscar guerra y muerte; asesinaban a mujeres que podían tener siquiera una pizca de sangre acta para el poder, no sin antes hacerlas dar a luz a sus cachorros. Solo ignoré las palabras de Declan, caminé a su lado y, al bajar, saludé a todos, a cada uno de los invitados, mientras observaba cómo mis hermanos estaban a un costado, hablando entre ellos. ¿Por qué era el único que recibía a los invitados? Declan se encargaba de los ejércitos de la unificación; noté cómo una mujer y su hija se acercaron. Mi hermano Declan le mostró un gesto que podría asustar a cualquiera, mientras yo negué exasperado. La risa de Rune, llena de burla, resonó en el lugar. Y sabía que nadie se acercaba a mi rebelde hermano, aquel que se encargaba de adecuar a los soldados antes de enviarlos con Declan a la lucha. Mientras mi hermano Theon, siendo quien era, le sonrió con disimulo a las mujeres y se disculpó por la mirada fría y cortante de Declan y la risa de Rune. Theon se encargaba, junto a mí, de las alianzas comerciales y las reuniones de concejo, aunque cada uno era el alfa de su propia manda. Dirigíamos juntos la alianza de las manadas de la luz. ―¿Qué haces ahí parado? Parece un anciano contemplando a sus hijos… Rune habló de nuevo con burla, mientras Declan solo observó de nuevo de manera hosca a la chica que quiso acercársele, mientras Theon de nuevo se disculpaba. ―Tienes que dejar de hacer eso, Declan. ¿Qué tal y si es tu pareja? ―Lo sabría a un metro de distancia, no necesitaría estar cerca para notarlo… Theon se tensó ante las palabras de Declan. Mientras iniciaron a hablar de nuevo de algo extraño, yo no presté mucha atención. Sobre todo, cuando escuché un ruido de la nada y el grito de una mujer, levanté la cabeza y ahí la vi, su cabello n***o recogido en un moño bajo, su pequeño cuerpo que parecía de mentiras. Mientras parecía no saber cómo reaccionar a la mujer que iniciaba a gritar, un olor a Jasmín me recorrió las fosas nasales en cuestión de segundos. Y entonces lo supe, las palabras de Declan eran ciertas, incluso a metros, yo sabría que ella era ―Mía… Caminé, lo hice con rapidez; no escuché nada más que mi propio llamado. Mi lobo interior rugiendo por salir, mi anhelo luchando por tomarla entre mis brazos y hacerla lo que era. Mía Y justamente cuando llegué hacia ella, noté cómo mis hermanos también se encontraban justamente cerca de mi pareja. ¿Qué hacían allí? Los observé con sorpresa. Juraría que los cuatro lo hacíamos, en lo que de la nada pude notar cómo ella daba media vuelta y salía casi corriendo. ―Alfa… esa mujer… ―Cállate… La mujer habló cargada de molestia, pero Rune la cayó con una palabra. Quería maldecirlo, por ser tan grosero, pero ahora eso no importaba, no cuando estos estaban interfiriendo entre mi pareja y yo. ―¿Qué carajos hacen? Ella es mía. ―¿Tuya? ¿Qué tonterías dices, Caius? Es mía, no tuya… Rune habló cargado de coraje, mientras Declan negaba con la cabeza. Él no nos escuchó, caminó tras ella, todo mientras yo lo seguí y pude notar que mis hermanos me seguían. ―¿Siguen haciéndolo? Deben estar confusos, ella no es… ―Lo es… Ahora fue Declan quien habló. Detuve mis pasos, observé a Declan. Esto no era broma, creía que lo era, pero al ver los ojos de Theon dilatados Como su lobo pareciera estar a flor de piel, justamente como el de todos nosotros pude notar. ¿Compartíamos la misma pareja? Eso no podía ser verdad. ―¿Theon, a qué huele ella? ― Jasmín… Hice una mueca; era verdad. ―¿Rune? ― Jasmín… ―Declan… ―¿Seguiremos aquí? Ella se irá; luego hablaremos de esta mierda, pero no pienso perderla. Era cierto, no podíamos darnos ese lujo. Caminé de prisa junto a mis hermanos mientras entramos en la enorme cocina de mi hogar. No tenía idea de que era tan grande; veíamos a muchas mujeres vestidas como ella. Su olor estaba impregnado en la cocina. Di un fuerte suspiro, llenándome por completo de aquel exquisito olor, todo mientras pude notar que mis hermanos habían hecho lo mismo. Pero ella, ella no estaba, no podía verla en ningún lugar. Un miedo atroz de perderla me recorrió mientras caminé hacia una chica; ella era pequeña. Cabello castaño y ojos que parecían los de un cervatillo, a punto de ser comido por bestias; me dio un poco de pena acercarme, pero ella era la que más tenía el olor impreso. ―¿Dónde está la chica de cabello n***o y ojos de colores? La chica se puso aún más pálida. Humanos, no pueden soportar el aura de un alfa; estaba seguro de que pronto vomitaría al sentir nuestro poder. Por poco sentía lástima, mientras mi instinto, mi lobo, me decía que, aunque fuese torturándola, debía sacar información. ―Sé que está enojado, pero ella pagará por las copas y demás, no deben preocuparse. Yo, incluso tengo unos cuantos dólares aquí, puedo pagarlo y, en cuanto me paguen esta noche, si desea no me pague, pero págaselo a ella… ―¿Todavía hay humanos puros? Rune habló un tanto sacado de quicio, mientras Declan, molesto, solo salió de la cocina. Noté cómo Rune le seguía y cómo Theon se concentraba en su teléfono, algo que me molestó un poco. ¿Qué veía ahora que le importaba un tanto más que el hecho de que habíamos encontrado a nuestra pareja? Esto era muy extraño, ¿nuestra? ¿Sería yo capaz de compartirla? Había crecido junto a ellos, había logrado crear un vínculo tan irreal que, a pesar de ser alfa, convivía con ellos como si fuesen mi sangre. Pero ¿cómo compartir a la mujer que amaré de por vida? No estaba muy seguro de ello. ―¿Qué tanto revisas allí? Pude ver de soslayo cómo la chica se iba por un costado, escapando de nosotros, mientras yo, un tanto irritado y dando un suspiro de molestia, escuché a Theon. ―Deberías verlo, tal vez no guste lo que ves o tal vez nos confirme que puede haber un error Theon habló cargado de algo en sus ojos dorados, pasó su mano por el cabello castaño, que parecía ya estar despeinado, mientras yo aún más irritado. Saqué mi teléfono de mi bolsillo, aquel que había guardado sin siquiera ver sobre qué trataba la noticia de hace un rato. Pues nada más importó que la existencia de ella. Pero entonces mis ojos se abrieron como platos al ver su fotografía. Era la noticia de mi pareja; ella había sido registrada, justamente hace unas horas. Estaba completamente paralizado y no era por el hecho de que su nombre se me hacía tan familiar o el hecho de que en aquella fotografía se veía hermosa a pesar de la sencillez. Era porque parecía no más que una muy mala jugada del destino. Astarte Smith Inservible
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