7° Por Favor Ilústrame

1471 Words
“Comamos y bebamos que mañana hemos de morir”, es un dicho que siempre he escuchado pero que hoy lo tengo más que nunca como mi mantra personal, y no lo digo por que mi vida esté en constante peligro (¡ay por favor!, desde que estoy en fuerzas especiales mi vida ha estado en peligro), lo digo porque en cualquier momento moriré en las manos de Rubí o ella morirá en las mías. Ha pasado un año desde que me convertí en m*****o y el nuevo integrante estrella del escuadrón n***o. Como sabrán, mi capitana es Rubí. Desde el primer día dejó muy en claro que ella es la que manda, incluso Serguéi no tiene como intimidarla y dominarla, al principio pensé que era una mujer petulante al no mostrar su respeto ante su superior, pero al poco tiempo me di cuenta de lo equivocado que estaba. Rubí se había ganado el respeto de todos en ese lugar y eso le daba la libertad de tomar cierta actitudes como mandar al diablo a Serguéi. ¡Claro! cuando se le daba una orden esta la acataba y la cumplía a cabalidad. Ella conocía a cada uno de los integrantes, que digo del "escuadrón n***o", ¡de todos los escuadrones!, era impresionante la capacidad de memoria que tiene esa mujer, y no solo eso, su habilidad para socializar y motivar a las personas. Eso la convertía en una líder innata. Como dijo Serguéi, el escuadrón n***o tenía a los mejores, pero a su vez recibían las misiones más peligrosas. Pero ninguno tenía miedo de ellas porque confiaban en Rubí, ella sabía usar las habilidades de cada uno de nosotros y realizaba los planes que nos dieron el éxito de un sin fin de misiones. Ahora, ustedes se preguntaran, ¿Por qué digo que uno de nosotros morirá si ella es tan espléndida?... Pues… sencillamente nos odiamos. Tanto que en este momento, que ambos estamos de pie protegiendo las puertas de un cuarto (un cuarto lleno de políticos cuya seguridad es nuestra prioridad el día de hoy), se puede sentir los choques eléctricos de la tensión que hay entre nosotros. Sin mirarnos, sin hablarnos, solo nos concentramos en cualquier anomalía que se presente y que coloque en peligro la seguridad de alguno de los políticos. Eso es lo que mejor podemos hacer para la humanidad. Pero… ¿antes no quería acostarme con ella?... Si, de hecho no lo niego, todavía quisiera hacerlo… Pero eso jamás pasará. Ella jamás me dará acceso a su intimidad. 1 año atrás —Cada día me sorprendes más, la forma en como peleabas con esos hombres fue fenomenal. Después de ser presentado por Serguéi con todos los m*****o del escuadrón n***o, y de instalarme en mi nueva habitación compartida, pude conocer un poco a los integrantes, a diferencia de sus apariencias aterradoras eran personas agradables, lo que para mi fue toda una sorpresa. Llegada la noche, me indicaron que Rubí me esperaba en su oficina, para ese día todavía no había tenido la oportunidad de hablar con ella, ya que después de la interrupción de Serguéi ella tomó sus cosas y se marchó. —Eso no es ni la cuarta parte de las cosas que puedo hacer para patearle el trasero a un hombre. —No lo dudo. Ambos estábamos solos en su oficina, ella estaba recostada en el frente de su escritorio con sus piernas y brazos cruzados… y por supuesto esa visión de su cuerpo me hacía pensar muchas cosas. —E revisado todo tu progreso en el experimento molecular. Me alegro mucho que hayas sobrevivido, eres el único que no murió en el intento. —Ella me habla mientras tomó una carpeta y revisaba unos papeles, al mismo tiempo que dio unos pasos para acercarse a mi—. A pesar de que ya no estás en cuarentena todavía te estaremos vigilando, así que ni pienses ocultar algún malestar que tengas, que sea Doc quien determine si tu malestar es de cuidado o no, ¿me entendiste? Rubí me habló mirando los papeles en todo momento y cuando terminó de hablar subió su mirada y volví a encontrarme con esos hermosos ojos esmeralda. Por un momento hermosamente efímero me perdí en sus ojos y sin controlarme ataque sus labios con determinación, por su reacción se que se tenso al principio pero de inmediato cedió ante el beso y más rápido que inmediato los dos estábamos inmersos entre caricias. Las corrientes que recorren mi cuerpo era una experiencia que debo admitirlo, nunca lo había sentido con está intensidad, era adictivo, quería más y más… —No te… cite aquí… para que… me besaras —me dijo entre jadeos y sin dejar de pegar sus labios de mi—. —Quizás… Pero por lo que veo… no te molesta. Poco a poco la fui llevando a los muebles que estaban ahí. —¿Molestarme?... No… Me dan más ganas… ¿sabes de qué? —Por favor ilústrame. Faltó a que dijera esas palabras para dejar de sentir sus labios y empezar a sentir el frío de la mesa baja de madera que estaba en el centro. Rubí me había dado un golpe en los testículos y me aplicó una llave que me dejo boca abajo inmóvil y tendido en esa mesa, y con ella encima de mí ejerciendo una dolorosa presión en mi brazo al punto de que cada movimiento dolía, y de repente ella haló de mi cabello tan fuerte que sentí como me arrancó una buena porción. —Escúchame bien Casanova —Rubí me habló pegada a mi oído—. Conozco a la perfección a los hombres machistas como tú. Creen que por tener un m*****o pueden darse el lujo de ver cómo las mujeres les ruegan para que les hagan el favor… ¿pero qué crees?, yo ¡JAMÁS! pido uno de esos favores. Yo soy quien da los favores y a quien menos le haría ese favor es a un pretencioso y falócrata como tú. ¿Te quedó claro? Rubí apretó más su agarre y no pude evitar quejarme del dolor. —Qu..., quedó claro. Con toda la dureza que podía tener me soltó y sin decir nada se fue a sentar a su escritorio. Cuando conseguí levantarme y dejar que el dolor en mi brazo pasara es que pude verla sentada con su rostro rojo (yo diría de la ira), tanto su ropa como su cabello están un tanto desordenado por culpa de mis manos, y a pesar de que esa mujer acaba de atacarme, no me siento molesto en absoluto, al contrario… ¡me encanto!, esa actitud de fiera me está volviendo loco. ****** A pesar de que eso pasó hace un año, cada vez que recuerdo ese beso y su carismática declaración de guerra, no puedo evitar sentir un corrientazo en mis partes bajas y sonreír como un idiota. —Estamos en una misión ¿Y tú te dignas a dejar llevar por tu imaginación? —Rubí me regaña al darse cuenta de mi sonrisa—... ¡Concéntrate!, no estamos jugando. Tiene razón, hoy más que nunca tenemos que estar atentos. Ustedes se preguntarán “¿No dijo el escuadrón n***o no es enviado a cualquier misión?” y si es así, por que a pesar de que pareciera que estamos solamente dando seguridad a unos políticos, la realidad es otra. Primero estamos espiando toda la conversación que ellos tienen ahí dentro, y segundo, hoy va haber un atentado contra ellos, y nuestro objetivo no es evitarlo, sino asegurarnos de atrapar a los terroristas antes de que el gobierno lo haga, ya que ellos tienen una información en la que Horus están con sus ojos fijo, ¿De que se trata?... no lo sé… la mayoría de las misiones que hacemos ni me molesto en indagar mucho, lo único que me interesa son las informaciones que Rubí (a pesar de nuestra guerra) me consigue. — Lo siento jefa. Es que mis pensamientos me llevaron sin permiso al agitado día donde nos besamos en su oficina. Rubí de inmediato hizo un ruido con sus dientes para que dejara de hablar, estoy seguro que si no estuviéramos en la misión ya me estaría pegando, es por eso que me atreví a decirlo, ya que no puede perder la compostura. —Pues más te vale que te escapes de tus pensamientos y regreses a tu misión. —¡Sí, jefa! Una vez más nos quedamos en silencio. A pesar de que ha pasado un buen tiempo desde la última vez que la besé, todavía tengo grabado en mis labios sus besos. Pero por eso no fue que nos enemistamos, fueron por las cosas que sucedieron después que, y lo acepto, yo tengo gran parte de la culpa.
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