Durante cuatro días, River y Serena fueron uno solo. Los medios de comunicación se llenaron de interrogantes sobre la chica que se había robado el corazón del guitarrista de la banda. Fueron tantas las interrogantes, que River y Serena no leyeron una noticia en todo ese tiempo, y se enfocaron en disfrutar su tiempo juntos. Salieron, comieron, tuvieron sexo, se divirtieron y finalmente se despidieron. Llegado el fin de semana, la felicidad terminó cuando en el sofá, con una Serena agotada acostada sobre su pecho, le dijo que era momento de dejarlo para regresar con su vida en Italia. —No quiero que te vayas —dijo River cuando le tocó el cabello—. Me he divertido mucho contigo, y no quiero que acabe. Serena tampoco quería que acabase. Lo que más deseaba era que eso no acabase. No quería r

