—Ya todos lo saben —le dijo Grecia a Luke cuando colocó los pies sobre sus muslos—. ¿Eso es malo para ti o tu carrera como solista? ¿Dejarás de amarme ahora que todos lo saben? Luke le acarició los pies y ella le sonrió. —Nunca dejaré de amarte, cerecita —susurró—. Jamás. Ella mantuvo su sonrisa y Luke le dijo que no le importaba lo que los demás pensaran, o que las mujeres de las giras lo vigilaran para no serle infiel. Al contrario, le dijo que ella sería el foco de atención y que la vigilarían y la quemarían en internet si la veían con alguien más. A Grecia no le importaba que la trataran diferente, de hecho le gustaba ser aclamada e incluso envidiada por estar con Luke. Luke y su relación era el menor de los problemas en ese momento. Había pasado cerca de ocho meses desde lo sucedi

