No podía dejar de pensar en ella. Habían transcurrido tres días completos y por más empeño que pusiera en alejar a esa particular muchacha de su cabeza, solo lograba conseguir que ella se adhiriera más allí, empezaba a sentirse abrumado, todos sus intentos resultaban infructuosos y solo podía repetir sin final alguno la escena de él salvándole la vida. Un pensamiento particularmente extraño se había instalado en su cabeza, y le había robado el sueño la noche anterior. «¿Qué hubiese pasado si no hubiese ido por aquel vaso de agua y ella no se hubiese escapado?», ni siquiera sabía por qué demonios se preguntaba algo así, ¿qué hubiese hecho de ella no irse? Nada, ¿qué podía hacer acaso? Ni siquiera conocía a aquella muchacha, además, dudaba que ella aceptara ir a una especie de rehabilitac

