2 semanas después. Aquilegia tenía un plan, ya no veía tan lejos su huida, sólo necesitaba algunos días más para convencer al guardia para que haga de la vista larga. Ya descubrió a qué horas bajan el puente, solo tiene 10 minutos para pasar entre la multitud que diariamente entra y sale, solo lo abren una vez al día. Hace algunos días pasea entre los mercaderes, ve las túnicas, los vestidos de campesina, hasta ha comprado uno sin que se den cuenta. El día que al fin logré que el guardia la pierda de vista al menos 5 minutos podrá ejecutar su plan. —Oh perdone. —dice al chocar con un cuerpo. —¿Alteza? —la voz, esa voz la conoce, el hombre quita su capucha para dejarse ver. —Enrico — dice llevándose la mano a su boca por la impresión. El hombre sonríe travieso. —El mismo, mi señor

