Capítulo trece

1223 Words
Tabitta por fin se encontraba con Brittany y podrían hacer cosas de hermanas, así que organizaron una cita doble con Ares y Gerald. Ambos los esperaban en una heladería mientras ellas llegaban listas para ver de cara al amor. —¿Al final soy como en las fotos?—le murmuró Gerald a Brit apenas la vio. Ella asintió con la cabeza y el rostro sonrojado. —¿Y tú eres el tal Ares?—dijo ella tomando la palabra. Él asintió con orgullo. —Ella es muy importante... —Lo sé—espetó Ares, aunque en el fondo sabía que se refería a su sensibilidad, a su vida en general, a su particular quemadura. —Y nunca encontrarás a alguien como ella. —Lo sé. —Y si la lastimas tendré que hacerte la vida una pesadilla—dijo riendo. —Está bien, tomaré el riesgo—dijo el asintiendo. —Basta Brit—le murmuró su hermana. Ella volvió a concentrarse en los helados mientras Tabitta le susurraba unas disculpas a Ares y él sonreía besándola. —Definitivamente quiero el barco. —Yo estaré bien con un batido—comentó su hermana. —¿Chicos?—preguntó Brit. —Batidos también... Ella rueda los ojos y los pone en blanco con ironía. Brittany era todo lo que Tabitta no, era extrovertida, divertida y ocurrente, pero Tabitta y su inocencia parecía cautivarlo más a Ares. Mientras podía, tomaba de la mano a su chica. —Tengo que decirte algo—le susurró al oído a Tabitta, pero fueron divididos por las mesas y Brit hablando fuertemente con Gerald. —Así que una aplicación de citas ¿cuantas locas además de mí te topaste allí? Gerald solo carcajeaba y se ponía rojo de la vergüenza. Britt solía causar eso en los hombres, ella era de las mujeres que ves andar por la calle y te imaginas que tiene éxito en todas las partes de su vida, pero que no la vas nunca con un hombre, porque no es esa clase de mujeres, que dependan de la mano de uno. —Bueno, al menos díganme que hacen... —Están en último año, B—aclaró su hermana. —Oh, son unos chiquillos... —Yo ya he cumplido la mayoría de edad—filtreaba Gerald con mirada perspicaz. —Ellos al menos asistieron a un instituto—dijo sin querer con anhelo Tabitta. Todos se vieron entre todos y se expandió un silencio incómodo. —Desde luego tuvimos una buena educación—dijo rompiendo el silencio Brittany—.Al menos no significó un problema para la universidad. Lo cierto es que, Brittany había huido de casa desde niña cuando se mudó al otro pueblo. Terminó el instituto en un acelerado mientras trabajaba de camarera, ésa era su forma de iniciar de nuevo. Era desapegada de su hermana, aunque no fuera normal en los casos de gemelas, pero se sintió con gran alivio de no tener que sentirse con culpa, aunque jamás lo admitiría. Así que siempre vio en Tabitta debilidad y solo la vio hasta que entró a la universidad. Y así mismo, todo lo que Brit representaba era el conflicto y ella sabía que con su rastro jamás podría liderar o ser alguien que desee ser un líder. No sería popular encerrada en la iglesia con su padre y su hermana, o nunca hubiera dado su primer beso como lo hizo con Gerald al terminar los helados y sorprenderlo. Ares y Tabitta la miraron sorprendidos. Bueno, más Ares que Tabitta. Pero algo era sabido, si ella se hubiera quedado en el pueblo, no sería lo que era ahora mismo. —¿Que hace una chica como tú en una aplicación como esa?—dijo Gerald rodeándola con los brazos y sonriendo. —¿Porque lo dices?—preguntó ella limpiándole los rastros de su labial a Gerald mientras sonreía. —Porque podrías estar con quien quisieras. —¿Y tú no? —Tú eres más popular que yo, lo debes ser, al menos entre los chicos—le dijo él. —La popularidad ya no importa cuando eres adulto—le aclaró ella. —Pero tienes mi edad—replicó él. Ella se llamó al silencio y solo sonrió. —Él también es muy popular entre las chicas, que no te deje convencer—espetó Ares entre risas. —Allí lo tienes—secundó Brit—¿Cual es tu excusa? —No quiero a la chica simple—respondió sencillamente. —¿Y que califica como simple? —Las que no tienen voz, las que saben que son bonitas pero no lo aceptan, vamos, un cliché. —Comprendo—dijo ella asintiendo con la cabeza fuertemente y colgándose de su cuello—.Yo también odio los clichés. —¿Que es un cliché?—inquirió Tabitta. —Algo que se repite—le explicó su hermana. —Entiendo—dijo Tabitta soltando la mano de Ares. Era obvio que su hermana tenía química con Gerald, pero Ares no pudo ni acercársele. Los helados terminaron y llegó el momento de irse, Tabitta no tenía permitido tanto tiempo fuera, así que tocó que Ares la acompañara mientras Gerald y Britanny seguían en lo suyo. Camino a la iglesia había un pequeño puente. —¿Sabías que allí se esconden los vagabundos? Ella miró hacia abajo pero no había nadie. —No hay nadie. —Porque no hace frío. —En la iglesia, algunos suelen dormirse. Es algo que siempre me hace recordar que tengo a mi padre. —Ahora quiero ir abajo de ese puente contigo, Tabitta—le dijo Ares tomándola de la mano y viéndola a los ojos. —¿Porque? —Porque quiero que sea privado. —No hay nadie aquí... —Solo cumple mi deseo... Ella sonrió y bajaron debajo del puente, ella torpemente cayó sobre Ares. Él tomó el impulso y se dieron vuelta en el suelo hasta ella quedar abajo y él encima. Ella se rió, pero tenía las mejillas rosadas. —Eres hermosa, Tabitta. Ella se llamó al silencio. Y allí sucedió, él la besó debajo de ese puente, al ras de la luz y la oscuridad del puente y el beso fue tan intenso que ambos se habían quitado todos sus abrigos hasta que se volvieron a ver a los ojos. —Lo siento—dijo él volviéndola a regresar su ropa—.Tenía muchas ganas de hacer eso. —¿Tocarme? —Besarte, Tabitta. Ella sonrió tomando su abrigo. —Yo también quería hacerlo—dijo ella viéndolo con una sonrisa. —¿Besarnos? Ella negó con la cabeza. —Lo que se hace después... —Esas no son cosas para hacerlas debajo de un puente—dijo él sonriendo y dirigiéndole un beso—.Ya tendremos tiempo—murmuró. Ella sonríe tomándose de las piernas hasta que él la ayudó a levantarse y la acompañó como dijo a la iglesia, donde esperaba el pastor, pero él solo observó a su hija y vio que la segunda, no había vuelto, solo rezongó. Y esa noche, por primera vez, Tabitta se dio cuenta que también podía sentir la química que tanto veía en su hermana con los hombres, y se sintió impúdica, pero algo en ello le daba cosquilleos y la divertía. Estaba definitivamente enamorada de Ares.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD