Capítulo 5

1034 Words
El café estaba impregnado con el aroma tentador de granos recién molidos cuando Isabella y Marcus se sentaron para disfrutar de su desayuno. La atmósfera relajada del lugar ofrecía un contraste agradable con la agitación del estudio de Eclipse. Mientras degustaban sus platillos, la conversación fluyó naturalmente entre ellos. Marcus compartía anécdotas de su experiencia en la industria de la moda, e Isabella, a su vez, hablaba de sus raíces y la importancia de su familia en su vida. A pesar de la brecha inicial entre sus mundos, encontraron puntos en común que facilitaron la conexión. —Isabella, me impresionó tu capacidad para adaptarte frente a la cámara. Es una cualidad valiosa en este negocio. —comentó Marcus, elogiando su desempeño. Isabella, agradecida por las palabras de Marcus, respondió con modestia: —Gracias, Marcus. Estoy aprendiendo mucho y estoy emocionada por las oportunidades que se están presentando. La conversación se volvió más personal a medida que compartían sus perspectivas sobre la moda, la evolución de la industria y los desafíos que enfrentaban. Marcus, además de ser un empresario exitoso, se revelaba como un mentor dispuesto a guiar a Isabella en su nueva carrera. —Recuerda, Isabella, la autenticidad es tu mayor fortaleza. No dejes que la industria te cambie demasiado. —aconsejó Marcus con sinceridad. La charla continuó, creando un vínculo más allá de las cámaras y las pasarelas. A medida que disfrutaban de sus últimos sorbos de café, Marcus mencionó con seriedad: —Ahora, prepárate. Cuando salgamos, es probable que nos enfrentemos a algunos fotógrafos. Si en algún momento te sientes incómoda, házmelo saber. Isabella, lista para lo que viniera, sonrió y asintió, sintiéndose agradecida por la advertencia de Marcus. Al salir, el brillo del sol matutino acarició sus rostros, pero ambos estaban conscientes de que podrían ser recibidos por los objetivos curiosos de los paparazzi. Antes de llegar a la puerta, Marcus le dirigió una mirada de complicidad a Isabella: —Recuerda, solo son cámaras. Mantén la cabeza alta y sonríe si te sientes cómoda. No dejes que la atención mediática te abrume. Isabella asintió, agradecida por la guía de Marcus. Al salir del café, fueron recibidos por un revuelo repentino. Los fotógrafos, como aves carroñeras en busca de una primicia, se lanzaron. —Marcus, ¿quién es tu encantadora acompañante? —preguntó un reportero, cámara en mano. Marcus respondió con elegancia: —Esta es Isabella Bellini, una talentosa modelo con la que he tenido el placer de trabajar. Estamos emocionados por lo que el futuro nos depara. Las cámaras centelleaban mientras Isabella intentaba mantener una expresión natural. Marcus, acostumbrado a este tipo de atención, la guiaba con sutileza a través del tumulto. Después de unos minutos de flashes y preguntas rápidas, Marcus e Isabella lograron retirarse hacia un automóvil que los esperaba. Una vez a salvo de las luces intrusivas, Isabella dejó escapar un suspiro aliviado. —Gracias por la advertencia, Marcus. Eso fue... intenso. —comentó Isabella, aun procesando la experiencia. Marcus sonrió con comprensión: —Lo has manejado muy bien. La atención mediática puede ser abrumadora, pero con el tiempo te acostumbras. [...] Alexander Sullivan se enteró de la nueva carrera de Isabella como modelo en Eclipse, y la noticia fue como un torrente de fuego que avivó su ira. La rivalidad entre las agencias Ateby y Eclipse ya era intensa, pero el hecho de que Isabella hubiera decidido unirse al campo enemigo encendió una llama aún más grande en el corazón de Alexander. Al conocer la noticia a través de los corredores de su empresa, Alexander no pudo contener su furia. Su rostro se tensó, y sus ojos centellearon con resentimiento mientras buscaba más detalles sobre la elección de Isabella. La idea de que ella ahora estaba trabajando para su competencia, Eclipse, intensificó su desprecio hacia ella. Recordó con amargura el humillante encuentro en el cuarto de hotel, y la idea de que ella pudiera ahora estar bajo la influencia de Marcus Mates solo avivó su resentimiento. —No puedo creer que esa mujer esté del lado de Eclipse. Debería haberme asegurado de que nunca más se acercara a este mundo. —murmuró Alexander, sus ojos destilando rabia. Determinado a mantener el control sobre la situación, Alexander comenzó a idear un plan para contrarrestar el movimiento estratégico de Eclipse. La rivalidad comercial estaba en su punto álgido, pero ahora, con Isabella en el centro de la tormenta, la batalla adquiría una dimensión personal. —No permitiré que jueguen conmigo de esta manera. —murmuró Alexander. Alexander, con cada paso calculado, estaba decidido a hacer sentir a Isabella las consecuencias de su elección. Convocó una reunión con su equipo ejecutivo para discutir estrategias y evaluar cómo minimizar el impacto de esta situación en la imagen de Ateby. [...] Mientras tanto, Isabella se sumergía cada vez más en su nueva vida en Eclipse. La agencia, consciente de la atención mediática generada por la incorporación de la nueva modelo, estaba preparando una campaña para capitalizar la controversia. Mientras participaba en una sesión de fotos en la sede de la agencia, Marcus Mates se le acercó con una sonrisa maliciosa. —Isabella, parece que nuestros amigos de Ateby están planeando algo. Será interesante ver qué estrategia intentan para contrarrestar tu presencia aquí. —comentó Marcus, observando el panorama con picardía. [...] En las redes, el anuncio de Ateby era popular. Tanto que el video de aquella sala de prensa llegó hasta Isabella. —Señoras y señores, como líder en esta industria, estoy emocionado de presentar nuestra nueva colaboración que revolucionará la moda. —declaró Alexander con una sonrisa calculada. Los periodistas, intrigados, preguntaron sobre los detalles de la colaboración. Alexander respondió con un gesto misterioso: —Pronto lo revelaremos, pero les garantizo que cambiará las reglas del juego. Ateby invita a las marcas de patrocinio y otras empresas del sector como Eclipse a participar en una noche de subastas de talentos. Esto es revolucionario y definitivamente muy controversial, pero Ateby está a la vanguardia y se mantiene a flote gracias a ello. Isabella no podía creer lo que veía y escuchaba. ¿Qué planeaba exactamente Alexandr Sullivan? Era un maldito que solo quería destruir su carrera. Lo odiaba con todas sus fuerzas.
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