Capítulo 4

1184 Words
Isabella pasó la noche en vela, sopesando las implicaciones de la oferta de Marcus Mates. La promesa de un futuro más próspero y las oportunidades que se extendían frente a ella eran tentadoras. Pero, sobre todo, por la expectativa de poder vengarse de alguna forma de Alexandr Sullivan. Al día siguiente, decidida, Isabella tomó una decisión. Isabella memorizó el número de teléfono que él le había dejado escrito en el contrato y suspiró nerviosa cuando él le contestó. —Isabella, esto es... en Isabella exhaló profundamente antes de responder. —Quiero aceptar la oferta. Es una oportunidad para cambiar mi vida, para sacar a mi familia de la pobreza. Marcus, cumpliendo con su palabra, envió a alguien para llevarla a firmar el contrato personalmente. La puerta de la casa de Isabella se abrió, y un asistente de Marcus Mates la esperaba afuera. —Isabella Bellini, ¿verdad? Marcus te está esperando. Isabella asintió, nerviosa pero determinada, y lo siguió hasta el lujoso auto que la llevaría a la agencia. En el camino, el asistente compartió detalles sobre la agenda planificada por Marcus. —Después de firmar, te llevarán a nuestro estudio de moda para un cambio de imagen. Marcus quiere que te sumerjas de inmediato en tu nueva carrera como modelo. —explicó el asistente. Al llegar a la agencia Eclipse, Isabella fue conducida a la oficina de Marcus, quien la recibió con una tan —Isabella, estás a punto de dar un gran paso en tu vida. Firme aquí, por favor. —dijo Isabella estampó su firma en el papel, sellando un pacto que cambiaría su destino. Marcus, muy satisfecho, la condujo hacia la siguiente fase de su transformación. Una asistente de la agencia la llevó a una sesión de cambio de imagen. Después de firmar el contrato con Eclipse, Isabella se encontraba repleta de emociones mientras se dirigía a una exclusiva boutique para renovar su guardarropa. La oportunidad de convertirse en modelo había encendido una chispa de emoción en su interior, y la idea de entrar en el mundo de la moda la llenaba de expectación. Al adentrarse en la tienda, la variedad de colores, texturas y estilos deslumbró a Isabella. Las prendas de alta costura colgaban como piezas de arte en un museo, y cada detalle parecía tener vida propia. Isabella, acostumbrada a las limitaciones económicas, se maravilló ante la posibilidad de elegir entre una gama tan amplia de opciones. El roce de las telas finas, los colores vibrantes y las formas elegantes hacían que el corazón de Isabella latiera con emoción. Cada elección se volvía significativa, ya que no solo estaba comprando ropa, sino también construyendo la imagen que la representaría en la industria de la moda. Con la ayuda de un estilista asignado por Eclipse, Isabella probó vestidos, pantalones, blusas y accesorios que antes solo había visto en revistas. La sensación de ser atendida con tal esmero y atención la llenaba de gratitud y humildad. Cada prenda seleccionada era como un pequeño paso hacia la transformación que le esperaba. A medida que Isabella salía de la boutique con bolsas llenas de ropa elegante y moderna, su paso reflejaba una mezcla de emoción y confianza recién descubierta. El vestir estas nuevas prendas no solo era una cuestión de moda, sino una afirmación de su propia evolución y el inicio de una emocionante travesía en el mundo. El estudio de Eclipse zumbaba de actividad mientras Isabella se preparaba para su primera sesión de fotos. El fotógrafo, con tono alentador, le indicó: —Isabella, necesitamos que te sientas cómoda y auténtica frente a la cámara. ¡Eres la estrella de hoy! Isabella asintió con determinación, pero las primeras tomas la dejaron sintiéndose algo torpe. El fotógrafo intervino con amabilidad: —¡Vamos, Isabella! Relájate y deja que tu personalidad brille. Intenta una sonrisa natural. A medida que avanzaba la sesión, el estilista intervenía con sugerencias de cambio de vestuario: —Isabella, ahora queremos algo más atrevido. ¿Te animas a probar este conjunto? Isabella, con una mezcla de nerviosismo y emoción, aceptaba los desafíos, cada cambio de atuendo representando un paso más en su transformación. Después de unas horas, Isabella se tomó un breve descanso y se encontró con Marcus Mates, quien la observaba con interés: —Estás haciendo un gran trabajo, Isabella. La cámara te ama. Solo sigue siendo tú misma. Isabella, agradecida por las palabras de Marcus, sonrió y volvió al set con renovada confianza. La conexión con la cámara se volvía más evidente con cada disparo. En un momento de pausa, Isabella compartió con un m*****o del equipo su experiencia hasta ahora: —Es un desafío, pero estoy aprendiendo mucho. Me siento afortunada de tener esta oportunidad. El estilista, con una sonrisa alentadora, respondió: —Es normal sentirse así al principio, pero cada sesión te acerca más a descubrir tu propio estilo. ¡Estás en buenas manos! En medio de la intensa actividad en el estudio de Eclipse, Marcus Mates, el dueño de la agencia, llegó para observar directamente el progreso de Isabella. Cuando lo hizo, no pudo evitar quedar impresionado por la belleza y versatilidad que Isabella estaba exhibiendo. Marcus se detuvo un momento, observando la pantalla donde las imágenes de Isabella se sucedían. La sorpresa y admiración se reflejaron en su rostro, y no pudo contener una expresión de asombro. —Isabella, esto es excepcional. No solo tienes una presencia así Isabella —Gracias, Marcus. Estoy tratando de aprender Marcus continuó observando, impresionado por la transformación que estaba presenciando. La capacidad de Isabella para transmitir diferentes emociones y estilos no pasó desapercibida. —Realmente has capturado la esencia de lo que buscamos en Eclipse. No puedo esperar para compartir estas imágenes con el mundo. Quiero ver la cara que pondrá Alexandr cuando vea que la modelo que rechazó es tan talentosa—añadió Marcus. Después de la emocionante sesión de fotos, Marcus Mates, impresionado por el desempeño de Isabella, se acercó a ella con una sonrisa satisfecha. —Isabella, me encantaría quedarme y seguir disfrutando de este increíble trabajo contigo, pero se me hace tarde. ¿Te gustaría salir a tomar algo para celebrar esta noche? —invitó Marcus con cortesía. Isabella, agradecida por la oferta, pero consciente de sus responsabilidades, respondió con sinceridad: —Lo aprecio mucho, Marcus, pero esta noche estaré cuidando a mi hermana. Es importante para mí estar a su lado después de todo lo que ha pasado. Marcus asintió comprensivo, mostrando respeto por las prioridades de Isabella. —Entiendo completamente. La familia siempre es lo primero. ¿Y qué te parece si te invito a desayunar mañana? Será una buena forma de seguir celebrando. —propuso Marcus, manteniendo su actitud amigable. Isabella sonrió, aceptando la invitación para el día siguiente: —¡Eso suena genial, Marcus! Estaré encantada de desayunar contigo. Marcus asintió —Isabella, quiero que sepas que nuestra reunión de mañana podría atraer la atención de los medios. Los paparazzi a menudo siguen mis movimientos, y es probable que intenten capturarnos juntos. No prestes mucha atención... Será bueno para ti, ya que empezarán a hablar y eso aumentará tu fama.
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