Fran.
El sonríe y se acerca mas a mí. Esta indefenso y completamente sólo en este momento ya que es el único que alza la voz sobre todos.
—¡Baja la espada!
No hago caso y me mantengo en mi posición, todos siguen igual y alertas al primer movimiento de alguno de ellos, estamos rodeados si, pero los arqueros los rodean a ellos y aunque ellos lancen la primera flecha no desviaran su concentración en eso.
Para ellos un hombre caído es caso perdido.
—Te lo dije niño bonito, regresa la espada a la vaina y retira a los arqueros.
—¿Y si no lo hago que? Están rodeados de arqueros, especialistas y cazadores de sombras. No pueden con nosotros.
—No se te olvide que los Goetix somos convertidos, y algunos poseemos poderes mezclados chiquillo...
Aprieto la quijada con fuerza y rabia, no estoy dispuesto a perder hombres hoy; ni quiero ni puedo, soy un asco para dar el pésame a las familias.
No dejo de verlo ni un segundo y batallo mentalmente entre guardar la espada o dar la orden de ataque, pero no puedo dejar que entren a la Legión del Agua.
—¡Guardala! —vuelve a gritar.
No hago ni el mínimo caso y lo miro con odio. El me devuelve la mirada y murmura unas palabras en un idioma que no había escuchado; todos volteamos aterrados en el momento que escuchamos que chasquea los dedos y la cabeza de uno de los especialistas del renglón de fuego se torció bruscamente. Le rompió el cuello. Murió al instante.
Escuchó un grito ahogado a mis espaldas y trago grueso.
—Retira tus tropas y les perdono la vida.
—Triste, pero si comienzo algo me gusta terminarlo.
El eco de sus risas se hace presente y eso solo aumenta mi rabia.
—Señor, será mejor retirar las tropas —súplica uno a mi lado —Tengo tres hijos y a diferencia de los cazadores no hay runa que valga para salir vivo de está.
Aprieto los labios con molestia. Algo que también soy es mal perdedor y no estoy dispuesto a retirar cuando ya encontré su punto débil.
Mando todo a la mierda y lanzo la espada como si de un boomerang se tratará esta se clava en el tipejo que estaba hablando justo en la parte exacta entre su estómago y sus pulmones, todos entienden la señal y comienza la pelea; tanto cazadores como especialistas están demostrando el porque están en el puesto que están y no me puedo quejar.
Las tropas no están completas aquí ya que el ataque se dividió entre la Legión del Agua y la del Aire por ello nos dividimos para combatir.
Mi espada sigue clavada en aquel hombre e ir por ella seria una perdida de tiempo por eso opto por utilizar las manos, golpeó a todo aquel que se atraviesa en mi caminó, corro en el sentido donde se encuentra mi arma mientras hago mi trabajo.
Mi mama se entera de esto y el sermón dura seis meses.
En un acto de reflejo detengo una vara que iba directo a mi rostro, miro al portador de está y el mismo se encoge en su sitio. Giro y tiro de la vara con presición arrebatandola de sus manos, golpeó su espalda con el arma y luego sus piernas logrando que caiga al suelo. Pero eso no lo detiene pues jala mi pierna y en un ágil movimiento me tumba, pateo su rostro y me subo encima de el golpeandolo una y otra vez con odio, desantando mi ira en el.
Golpeo de manera consecutiva que mis nudillos empiezan a sangrar pero logra darme un golpe en el estómago que me deja sin aire. Ahora es el quien me golpea a mí. Doy una patada en su estómago que logrando que salga disparado hacia el aire, me levanto rápido esquivando el aire de espinas que me lanza.
Desaparece con ayuda de la magia y maldigo por lo bajo, lo tenía y por la magia se escapó. Un zumbido eléctrico me traspasa el oído, el sonido vibra en mis dientes, en mis huesos, pulsando hasta que algo se rompa. Me tapo los oídos con fuerza en un vago intento de detenerlo y aun asi falló; termina con un repiqueteo abrupto que me deja aun mas desorientado.
Me toman de la pierna tirando de ella hacia delante logrando un golpe leve en mi cabeza, me arrastran lejos de mi objetivo como si fuera un simple trapo que no pesará nada, las piedras y ramas secas del lugar se clavan de manera dolorosa en mi espalda y reprimo un grito mordiendome los labios.
—Debiste irte principito, te lo advertimos —dice con una voz aguda y un poco tenebrosa mostrando una sonrisa macabra —Lastima que tu complemento no esta aqui para salvarte.
—¿Mi que? —la voz me sale rasposa pero aun así se escucha.
—La chica... ella es tu complemento — habla como si fuera Frodo del señor de los anillos y me da escalofríos —¿Es que no la recuerdas ya?
—No tengo idea de que hablas —hago ademán de levantarme pero me lo impide - ¡Joder!
—¿Tan rápido la olvidaste? Decías que su amor era irreal y que solo existía una vez. ¡Fingiste amarla! —soltó exasperado.
- ¡No se de que me hablas maldito loco! ¡Dejame en paz!
—Sariana no merecía nada de lo que le ha pasado, todo por culpa de su madre. Esa mujer no pensó en su hija cuando mato a Kenia solo lo hizo por poder —sus ojos destilaban ira, estaban oscuros y no por utilizar sus poderes si no por el sentimiento que retenia —No debiste abandonarla en su peor momento.
—¿Que? —estaba atónito por lo que estaba escuchando, más sin embargo era interesante la información que si lograba salir de esta iba a investigar mas a fondo. Mientras estaba hastiado de la posición —Yo no la deje, ella lo hizo conmigo.
Y esas palabras encendieron aun mas el sentimiento que llevaba por dentro que lo hacia sentir incompleto, me remuevo para safarme y fallo, levanta su mano en garra y esta crea un círculo n***o en el centro; la dirige directo a mi rostro pero es cortada antes de llegar. La sangre del espécimen salpica en mi cara y dibujo una mueca de asco en mi rostro. Comienza a correr lejos del lugar pero no llega porque una flecha le atravieza la cabeza.
La fuerza que me tenia pegado al suelo desaparece y dejo de sentir la presión en mis muñecas lo que me permite levantarme lentamente para no ocasionar mas dolor en mi cuerpo. Estoy demasiado lejos de toda la tropa, un gigante círculo de árboles es lo único que me rodea y el centro con solo un poco de pasto corto. Miro a mi alrededor un poco desorientado ¿Porque me trajo tan lejos para matarme?
—Buen trabajo chico —dicen a mis espaldas —Nunca abandonar batalla. Bella y Bestia te criaron bien.
Me giro lentamente y la persona que me encuentro no es otra que Davina, reina de la Legión del Agua que me sonrie de manera cariñosa. Debió haber notado el ataque para venir a ayudar.
—Buen trabajo a toda tu tropa, yo me encargaré de darle el pesame a la familia del chico —su voz suena en susurro —Debemos ir a el cuartel general para reportar todo ¿estas bien?
—Claro —a excepción del ardor en mi espalda claro —No se preocupe.
—Ay Fran, tuteame. Pronto seremos iguales.
—Si, cuando tome la corona, perdona ¿Nos vamos?
—Por supuesto —Susurro unas palabras en hebreo y consiguió abrir un portal rápido —No puedes caminar tanto con la espalda tan lastimada, vamos en el portal que es mas rápido y te diriges a la enfermería.
Y no fue una sugerencia, fue una orden.
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Wise men say
Only fools rush in
But I can't help
Falling in love with you
Shall I stay?
Would it be a sin
If I can't help
Falling in love with you?
Abro los ojos lentamente disfrutando la melodía que suena en el lugar. No me muevo. Me mantengo en la misma posición para no interrumpir la inspiración que lleva.
Like a river flows
Surely to the sea
Darling, so it goes
Some things are meant to be
Take my hand
Take my whole life too
For I can't help
Falling in love with you
Es hermoso su canto y esa voz es difícil de olvidar para cualquiera que la escuche, me levanto de la camilla con cuidado de no lastimarme las heridas y dibujo una sonrisa ladina al verla; esta de espalda a mi y muy concentrada en la canción ahora como para notar que me desperté.
Like a river flows
Surely to the sea
Darling, so it goes
Some things are meant to be
Dirijo la mirada hacia ella encontrandola totalmente concentrada en la letra de canción que canta ¿Habrá tambien abandonado su sueño de cantar?¿Seguirá cantando a los pequeños huérfanos?
Take my hand
Take my whole life too
For I can't help
Falling in love with youTake my hand
Take my whole life too
For I can't help
Falling in love with you
Y aunque debía darle su espacio no me pude contener y ma acompañe en la última estrofa.
For I can't help
Falling in love with you...
El sonido del vidrio quebrandose nos sobresalto a los dos. Su cara era un poema total y estaba tan pálida como una hoja.
Abrí la boca para articular una palabra pero nada salió. Yo la interrumpi, es mi error; pero tantas veces que desee tener un momento para hablar con ella y ahora no tengo nada coherente en mi cerebro.
—Despierto. Estas. Ya... —la mire con clara confusión en el rostro que desapareció en el momento que ella se pego con la mano en su frente. Me reí, una gran carcajada brotó de lo mas profundo de mi garganta debido a su acción —¿Algo que te parezca gracioso?
—No, para nada.
—¿Entonces?
—Se me lengua la traba - burle y sus mejillas se tiñeron de rojo haciendola ver adorable —¿Como estas, Rojita?
—Viva, eso es bueno ¿no?
—No puedes morir asi que... que mal chiste.
Deja escapar un suspiro triste y tomo lo que estaba preparando para acercarse hasta donde me encontraba yo.
—Recuestate otra vez, voy a pasar esto por tu espalda para que cicatrice mas rápido.
—¿Que es? —no tenia un olor agradable.
—Son puras hierbas Fran —solto una risa baja —Tiene todo lo que toleras tranquilo.
Hago lo que me pide para que proceda con su labor y me creo una incógnita...
—¿Porque?
—¿Porque, que?
—¿Porque estas aquí haciendo esto?
Traga saliva y deja caer la baba que traía en la taza de un solo golpe haciendome retener la respiración por la temperatura. La esparce por toda la zona aun sin contestar mi pregunta , cuando termina se aleja dejando la taza en la mesa y se dirige hasta el lavabo sin romper el silencio incómodo que se formó por mi pregunta.
Me cuesta mas hablar con ella ahora que antes.
Me levanto completamente de la cama dispuesto a irme, arde como la mierda pero puedo resistir de aqui hasta el castillo en Avalor. Suspiro y comienzo a recoger todo, no se que hago aquí, es estúpido hablar ahora con ella.
Guardo mi telefono en el bolsillo de mi pantalon y tomo la camisa en manos ya que aun no me la puedo colocar del todo debido a que eso aun esta húmedo y seria asqueroso. Me doy vuelta y comienzo a caminar directo a la puerta, once y media de la madrugada; es tarde para entrar a la reunión que estaba pautada asi que me tocara esperar afuera hasta que Andy termine y me lleve a mi casa ya que no puedo manejar asi. En cuanto tomo el pomo de la puerta una melena roja me aparece al frente.
—Porque quise...
—¿Eh?
—Estoy aqui porque quise.
—¿No vas a tener problemas por desobediencia? —enarque una ceja —Te podrian castigar.
—No ya no...
—¿Ya no te castigan o ya no te importa que lo hagan?
Ladeo mi sonrisa y la aparto con cuidado, estoy irritado y molesto también pero no con ella, no, con Mario porque le pedi que me llamara para esa reunión.
—¿Para esto me dijo Mario que viniera? —frene en seco a mitad del pasillo —Si quisiera que me trataran mal me hubiera quedado casada.
—Es diferente asi que no compares.
—¿Cual es la diferencia de esto?
—Solo olvidalo Sariana. Ademas me dijiste que viniste porque quisiste no porque te mandaron.
—El pudo haberme dicho que viniera pero si no queria no lo hacia —se estaba cabreando cosa que ya yo estaba —Vine porque me nació cuidarte inmundo animal.
—Mas respeto señorita.
—Señora...
Me quedo con la ultima palabra y me vuelvo a girar para alejarme de ahí. No ahora, ahora no tengo ganas de lidiar con esto mientras necesito respuestas sobre esos dos nombres que escuche hoy.
—Fran...
—Sariana...
—Perdón.
—¿Porque?
Ya, esta era mi frase del día.
—Por lo que te hice. Capaz no lo entenderás vale pero no todos tenemos una familia unida Fran y lo único que quería era que el me viera con otros ojos que no fueran de decepción.
—Tu nunca lo decepcionaste.
—Eso lo entendí ahora, cometí un error ¿vale? Cometí muchos y... —se paso las manos por la cara retomando la compostura, no quería romperse ahora y se notaba —Lo siento de verdad. Lamento decepcionarte, no soy lo que esperabas. Pero también lucho con mis demonios, soy tan imperfecta, tan normal.
—Te ame con todas mis ganas Sariana, con todas mis fuerzas cada segundo y por cada rincón. Logré borrar tus inseguridades para que no te molestarán, desaloje mi corazon para que tuvieras mas espacio, te cubri con mi piel y alma para protegerte de absolutamente todo. Pero no... no te basto.
—Si me bastó, Fran.
—¡¿Entonces porque no dijiste que no?! ¡Preferiste casarte a decirle que no a tu papa Sariana, preferíste dejarme a hacerle frente!
—¡Porque no quería que ella te hiciera algo! ¡Porque me canse de sus amenazas constantes para contigo! — luchaba por no romperse al igual que yo —El dia que te lesionaste en el campo no fue un accidente, ella lo provocó. Ese hombre era un guardia apadrinado por ella que hacia todo lo que le pedía... Le dijo que dejara escapar la serpiente para que el caballo se asustara y asi te lastimaras cosa que pasó. Esa fue la primera advertencia y para mi la última.
Silencio.
Eso hubo, un silencio incómodo en donde ella batallaba por no llorar y yo por no gritarle que era una mentirosa; recordaba ese día y todos los demás, ella me cuido y estuvo al pendiente de mi, en esos dias todo comenzó a cambiar entre nosotros y ahora se el porque. También estaba la extraña conversación que tuve con el hombre que casi me asesina.
—Sariana.
—Fran.
—Prométeme que en otra vida haremos todo lo que en esta vida nos falto hacer juntos.
—¿Porque tiene que ser en otra? ¿Porque no puede ser en esta?
—Por mas que quiera estar contigo, por mas que quiera que seas solamente tu, por mas que quiera pertenecer a tu mundo, que quiera amarte, cuidarte, por mas que quiera solo estar contigo... No pienso pasar por el mismo desplante otra vez.
—Si me das una oportunidad no volverá a pasar.
—¿Me estas pidiendo que te de una oportunidad Lucitor? —masculle en tono divertido.
—Si, Bestia. Quiero demostrarte que todo lo que una vez hiciste por mi si me bastó pero el miedo no me permitió estar contigo.
Acorte la distancia entre nosotros y me plante delante de ella, no solo me gustaba su físico en aquel entonces si no su forma de ser pero ahora, lo admito, su cabello rojo, sus ojos esmeralda, sus labios ¡Por Zeus! Se cuerpo, todo de ella ahora me gusta aun mas que antes y aunque no me quiero desviar soy hombre y tentaciones como ella son dificiles de ignorar.
—Dos días para Luna Roja. Dos dias para tu cumpleaños —me baje un poco para quedar a la altura de su mejilla y rozarla levemente con mi nariz —Y aunque todos te darán los regalos mas caros ese día yo no.
—No. No piensas darme nada —susurró con la respiración agitada.
—Ese día no —me acerco hasta su oreja dejando un sonoro y lento besó en ella —Tendremos una cita el dia después de la Luna Roja y te dare tu regalo ese día. Solo seremos tu y yo, mas nadie, en una lugar alejado de todo el mundo para que podamos hablar ¿Te parece?
—¿No puedo llevar a Hades y Cleo? Es que dudo que me los vayan a cuidar ese día —balbucea ida del momento y me hace sonreir.
—Si es necesario esta bien, aunque diría que si. Ellos también —me alejó sonriendole de manera coqueta —Hasta la próxima ocasión Señora Lucitor.
—Con todo respeto, mamalo Bestia.
—Lo lamento Lucitor. Yo no mamo.
Y me fui con un solo pensamiento... debo planear una cita.