➝ Invitados no deseados.

2281 Words
Sariana. La mesa esta repleta de personas e incluso se agregaron mas sillas para que todos entraran, mis tíos con sus esposas, mis primos, mis abuelos y los reyes de las tres Legiones restantes. Algunos amigos de la familia y mis amigos. Los Cinderell, Slepping, Arendell, Bestia, Snow, Bane, Horendale, Castairs, Ligthwood, Mermaind, Lin Fa y hasta los Agraba se encuentran aquí celebrando el regresó de su soberana luego de tantos años. Parece un día normal, un momento casual que nos tomamos siempre; todos hablan y sonríen como imaginó que era años atrás, Cleo optó por jugar con su padre mientras que Hades decidió jugar con Fran, acción que no me altera pues se que el no lo lastimara y si Nicolás no pretende hacer una rabieta por eso yo tampoco voy a alejar a mi pequeño panda de la persona con la que eligió jugar en este momento. Suspiró, el momento es perfecto como si lo único que necesitábamos en esta vida era la partida de la bruja de Karmine, como si mi vida de por si no es un desastre y como si mis emociones no fueran bipolares y se dispararán aveces haciéndome perder el control de mi misma, como si mi madre no hubiera estado pagando un castigo en el Inframundo, como si mi hermana llevara años compartiendo con su progenitora, como si no hubiera alejado a mis amigos por miedo a las consecuencias, como si no hubiera terminado mi matrimonio por ser insuficiente para mi ex pareja, como si fueramos una familia completamente feliz y normal. Mi corazón esta afligido y se que mi semblante lo demostró porque Sam me dio un apretón de manos por debajo de la mesa trayendome de nuevo a la realidad. —Gracias —susurro solo para nosotros y el asiente. Los meseros sirven la comida y veo como Hades pasa a sentarse en las piernas de Fran logrando que este le de parte de la suya evitando la crema que era para mi pequeño zanahorio, Cleo tambien rechaza su comida y toma la de su padre repitiendo los actos de su hermano mayor pero con mas coquetería pues Nicolás si se niega a darle otra cosa que no sea su crema pero al parecer esa niña salio tan idéntica a el que sabe como manejar la situación para lograr su cometido. —Bueno, dejenme darles las gracias por venir hoy —comienza mi madre logrando que todos posen su mirada en ella —Quiero ponerme al tanto de todo y no solo son los reinos y las Legiónes. Ya Cenicienta me ha adelantado un poco pero aun quedan algunos baches por cerrar asi que... ¿Con quien empiezo? Nadie se atreve a decir nada, todos los chicos incluyéndome posan su vista en la comida como si fuera la octava maravilla del mundo. —Vamos chicos, no se quedan callados —alienta Bella —Ya Anne sabe que ha sido de nuestras vidas mas no sabe casi de ustedes. —Tengo una pregunta —Aladinna es la primera en hablar. —Dila y tendrás respuesta. —¿Porque Fran debe cuidar niños ajenos si se supone que tiene a sus padres? Aprieto el tenedor con fuerza. —Porque me parece que mi hermano puede hacer lo que quiera Aladinna, y si el quiere cuidarlo a pesar de que esten sus padres ¿Que hay de malo? —Pequeña Amara. Muerto ajeno a los tres dias molesta —burla mirándome fijamente—No hay necesidad de... —Yo tengo otra pregunta —interrumpe Caspian —¿Sigues sin superar a mi hermano? Uy, golpe bajo. —¿Que clase de pregunta es esa? Claro que lo he hecho. —Pues no parece, desde que llegaste buscas su atención la cual el ignora por estar concentrado en jugar con Hades II cosa que notaste y te molesta que el niño tenga mas atención de el que tu. Finaliza con una sonrisa de boca cerrada y vuelve a concentrarse en su comida, todos se vuelven a sumir en silencio. —¿Como van los preparativos de boda Nicolás? Bufo y ruedo los ojos hastiada. —Si de tu boca van a salir preguntas estúpidas seria mejor que ni la abrieras —replico soltando el tenedor con furia. No estoy dispuesta a soportar otra idiotez por su parte. —Esa no es la manera de... —Tampoco te pedí consejos de como ser princesa, de nada —chasqueo la lengua y doy un casto aplauso antes de levantarme —Se me quito el apetito, permiso. —Solo fue una simple pregunta no entiendo porque te molesta. —No me molesta, Aladinna —bramo, mirandola fijamente —Pero preferiría que reserves ese tipo de comentarios en este momento. —Para nadie es una mentira que una mundana sabe ser mejor pareja que tu. —Ya cállate —pide Sam —Tu insignificante voz me aturde mi comida. —Que modales... —Tengo mas que tu —asevera con una mirada sería —Te tengo una pregunta ¿Que haces aqui? —¡Sam! —chilla mamá en reproche —Esa no es manera de tratar a los invitados. El deja salir una risa sarcástica e imita mi acción al levantarse. —Ese intento de persona es todo menos invitada o bienvenida en este lugar —musita —Responde Aladinna. ¿No que el castillo Lucitor era demasiada poca cosa para ti?¿No que no estábamos a tu altura?¿No que éramos seres insignificantes para tus ojos? Se esta desquitando por años atrás, estaba dispuesto a sacarle todo en cara. —Nunca dije que todos, solo me refería a una en particular —me señala mientras esboza una sonrisa arrogante —Ella por ejemplo. Hathor clava el cuchillo en la mesa sin dejar de mirarla, sus ojos destilan rabia y sus nudillos están blancos por la fuerza que ejerce en el cubierto. —Largate de mi casa - gruñe el en su dirección —¡Largate! —¡Sam Lucitor¡ —¡Tu no me hables que no tienes ningún derecho! —réplica furioso —Le están faltando el respeto a tu propia hija en tu cara y no has movido un solo dedo para defenderla y aún asi quieres que todo se arregle de la noche a la mañana. Esta molesto y se le nota, pero tiene razón como siempre es el quien me defiende. —¿Sabes cuantas veces ella le bajo la autoestima?¿Cuantas veces nos trato inferiores?¿Cuantas babosadas salieron de su boca?¿Cuántas cosas decía sobre ella? —prosigue —Aladinna no es de mi agrado ni el de nadie en este lugar. —Sam hijo es mejor que te calmes. —Tu tampoco me hables papa, de todos tu eres el mas culpable —asegura —Ahora te lo vuelvo a repetir, Largate de mi casa Aladinna. —No pienso hacerlo, no es tu casa es la de tus padres y ellos personalmente me invitaron —bebe de su copa —Además no me gusta que personas como tu me manden. Las venas están marcadas en sus brazos y sus nudillos se encuentran blancos, yo se que cuando el esta molesto es mejor no retarlo o persuadirlo cosa que al parecer Luna tambien esta al tanto porque no hace lo mas mínimo para calmarlo. Tiene el lazo bloqueado e imagino que es para que no sepa que pasa por su cabeza. —Adoro los espectáculos _masculla Fredereck, hermano menor de Aladinna y prometido de Luna —Y creanme que ahora dan una espectacular. —Tu tambien. Callate toda la vida, Fredereck —bufa Hathor —Ustedes siempre se meten donde no los llaman y van a donde no los quieren. —Si no me quisieran no me invitan. —Fue por obligación deja de sentirte importante. Jazmín y Aladin no saben que hacer, siempre han estado conscientes de lo irritables que son sus hijos pero aun asi los apoyan. —Creo que deberíamos seguir con la comida... —Malditasea, terminate de largar. —Hijo, ya basta. —Sam Lucitor para la próxima. —¿Como le decimos a tu hermana? —Aladinna sonrie burlona —¿Fracasada Lucitor?¿Estorbo de sociedad?¿Perdida de tiempo? No pienso mis actos ni tengo el cerebro conectado a mi cuerpo porque cuando me doy cuenta ya estoy detrás de ella con la copa de vino volteada en su cabeza viendo como el líquido baja por su cabello y termina manchando su vestido; los chicos no se contienen y estallan en carcajadas al ver el deplorable estado de la chica. —¿Como te atreves? —grita afurica —¡Maldita fracasada! Las risas paran y yo doy un paso torpe hacia atrás alejandome lo mas que puedo de ella, la saliva me sabe espesa y el corazon comienza a latir de manera tormentosa, la copa cae de mi mano haciéndose trizas en el suelo. Su mano se levanta en mi dirección con claras ganas de darme una bofetada delante de todos, pero antes de que lo haga una mano la detiene en el aire. Suspiros y gritos ahogados se escuchan entre los presentes, los cuales quedan perplejos al ver la escena —Tocala y me olvidó que eres una mujer —sentencia con la mirada endurecida y la respiración agitada —No vuelvas a levantarle la mano jamas Aladinna. Ella lo mira con odio y decepción, esta claro que jamás creyó que se pusiera de mi parte en este momento. Quizas cree que aun la ama y es estúpido de su parte vivir en esa fantasía que para mi satisfacción si es una fantasía porque el ya no la quiere a ella. —Puedes hacer lo que te de la gana Sariana. Puedes correrme del lugar y hasta tener a todo el mundo de tu parte pero no evita que seas lo que eres —réplica Aladinna —Tampoco que el dia de mañana tus hijos sientan decepción de la madre que les toco, que todos te tengan lastima y que no puedes no defenderte sin que alguien se meta en el caminó. No eres mas que una fracasada. Sus palabras son una herida para mí, a pesar de escucharlas casi seguido es como una patada en el estómago y aunque quiera demostrar fortaleza una lágrima se escapa y resbala por mi mejilla, ella sonrie de manera victoriosa y se zafa del agarré de su brazo. —Veo que te cegó, de nuevo —niega y camina alejandose de nosotros —Cuidado Fran, porque quizás el dia de mañana veas el error que cometiste. —¿Acaso lo dices porque te termine? —Tomalo como quieras —suspira dramáticamente —Nadie cambia el oro por el cobre. —Lo se, por eso termine lo nuestro —acomoda a Hades en sus brazos —Cambie el oro por el cobre, deje perder un mineral que valía mas no solo por su peso si no por su belleza natural, para cambiarlo por otro que era insípido e igual a los demas. Los ojos de Fran se han convertido en zafiros rodeados de fuego intenso que hacen arder a su ex novia en colera, esta molesto y se nota a simple vista pero aun asi se mantiene recto para no demostrar su estado emocional. Ella tampoco esta muy feliz, se da la vuelta y se va con el mentón en alto sin mirar atrás. El lugar queda en silencio y siento la mirada de todos sobre mi, otra vez, mi padre esta tenso y mi madre buscando un lugar donde esconderse durante otros veinticinco años más. Suspiró y cierro los ojos dejando salir las lágrimas retenidas como pesadas gotas de agua, soy responsable de que todo se arruinara y no puedo sentirme peor al saber el lío que he causado y que pocas personas evitaron que siguiera haciendo el ridículo. —Sariana... —no lo dejo terminar. —Permiso —arrancó a Hades de los brazos de Fran y le suplicó a Nicolás con la mirada para que se haga cargo de Cleo, pues esa niña se ve muy cómoda en sus piernas como para molestarla y hacer que lloré. Volví a fallar... Falle como hija, como pareja, como amiga, como sobrina, como hermana, como prima, como madre y hasta como persona. No siempre digo lo correcto. No soy la mas hermosa ni la mas social del mundo, soy el desastre en persona y cada que alguien se me acerca la vida se le revuelve en problemas. No se ejercer mi papel en la monarquía, no se llevar a cabo mi titulo de princesa del reino, no se hablar con filtró aveces y con sinceridad en otras. Me equivocó, cometo errores. Tengo cicatrices porque tengo varias historias que no he quedado bien. Pocas personas me aman con sinceridad y otras por hipocresía del momento. He hecho cosas buenas como malas ¿preocuparme por arreglarme? No, solo por llevar la contraria al estereotipo salgo sin maquillaje y muchas veces ni me arreglo bien para las ocasiones. Soy orgullosa, impulsiva, un poco loca y algo anormal. Pueden amarme por como soy o no, pero me cansé de pedirle perdon a la sociedad por ser yo. Me cansé de intentar cumplir las expectativas de los demás. Me canse de fingir que las cosas me parecen bien cuando no es verdad. Me cansé de que repriman quien soy. Me cansé de tener que lidiar con varios problemas a la vez. Voy a cumplir veinticinco en dos semanas y ya no me apetece seguir en esto ni ser el muñeco de trapo de nadie otra vez.
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