➝ Verdades.

3674 Words
Sariana. Llegó. Entro. Hizo su entrada apoteósica y comenzó a dar ordenes como si nunca hubiera estado desaparecida y si todo en la vida fue normal. Unas semanas, unas cuantas semanas fueron suficientes para volver todo un reino a la normalidad y regresar la magia por montón a las demás. Desde que llegamos luego de esa fiesta o mas bien reunión, no he salido de mi habitación y las pocas veces que lo hago es para buscar a Hades y Cleo a cualquier lugar, Sam tambien se aislo de todos excepto de mi como es de costumbre, Nicolás entendió que fue un golpe fuerte y solo ha venido por los niños una vez y fue porque de verdad le pedí que se los llevara para poder llorar sin preocupación de que me vieran, Fran también se mantuvo al margen y hasta creo que esa notícia tambien lo dejo en procesando; Lucy por otro lado estaba de lleno con mamá, hablaban, reían y hasta cocinaban y tocaban juntas, papa se veía aun mas feliz y pese a estarlo nos dio nuestro espacio a Sam y a mi. —¿Puedo pasar? —Ya estas adentro —detuve el cepillo con el que me estaba peinando —Dime que quieres. —Hablar contigo y explicarte todo. —Tengo que ir por... —Ya hable con Sam, no te pido que me perdones hija pero si que escuches y entiendas porque me fui o porque no estuve tanto tiempo. Suspire, no perdía nada y tampoco iba a hacer berrinche, primero tenía veinticuatro años y segundo no había peleado tanto por querer a mama conmigo como para comportarme de esa manera. —Te escucho —susurro sentandome en la cama recostada del espaldar. Se sentó delante de mi. —Cuando ustedes tenía alrededor de cinco años la misma persona que maldijo a Lucy lo intento o mas bien lo hizo con ustedes, cosa que me enfureció ya que lo había hecho con mi pequeña princesa pero no fue tan grave como la suya —miro sus manos nerviosa —Sa, tu y Sam son vida y muerte. Uno es vida y el otro muerte. El día de Luna Roja nacieron los mellizos del reino, únicos mellizos Lucitor; todo era hermoso y color de rosa hasta que la bruja los maldijo, la niña osea tu, fue la que tuvo la peor parte, había un defecto y ese defecto fue doble personalidad... —No estoy entendiendo... —Deja que termine de explicar —suspiro— La maldición fue que tendrías dos almas, la de un demonio asesino sin corazon y la que te correspondía, ese dia fue el peor para mi, Sam no sufría tanto como tu, un dia comenzaste a pegarte la cabeza contra la pared y no paraste hasta que sangro; junto con los siete príncipes y tus tias decidí sacrificarme por salvarte a ti y asi lo hice, a Zeus no le gusto mucho que haya destruido la maldición de la bruja por mis propios métodos arrebatándole la vida a muchas personas y a pesar de que Hades fuera mi suegro no podía permitirlo porque interrumpí el hilo de la vida. —¿Porque luego de casi dieciocho años volviste? —Yo estaba en el Tartaro, yo no estaba ni muerta, ni dormida ya que estaba en todos mis sentidos pagando el castigo que me correspondía en el noveno circulo del infierno, Persefone hablo con Zeus para que me redujera la sentencia y asi fue, al ustedes pisar los veinticinco yo podría volver. —Las fechas no coincidian, recuerdo que Lucy llego luego de tu muerte —negué lentamente en señal de confusión —Mamá, Lucy es... —No, Lucy si es mi hija solo que ella... Ella fue procreada en una de las tantas visitas de tu padre y bueno ella no podía quedarse ahi conmigo por eso tu padre la trajo con una excusa barata —asenti aliviada —Sam y tu se complementan, detonan juntos. Separados son un arma mortal pero juntos el jodido caos, semi demonios, Fénix y casi dioses ¿Sabias que pasaba cuando hacían algo mal? — niego —Desastre, eso causaban, aunque tengan un corazón puro habían situaciones las cuales ustedes no controlaban y terminaban mal, por eso la vigilancia constante, porque aunque ustedes creyeran que su padre no sabia de sus sueños y sus cosas siempre estuvo al tanto. 《Son una especie jamás vista de Híbridos o Tribridos. Tanto que desde su nacimiento les asignaron sus guías espirituales. El Puma y El Fénix, dos guías fuertes, un cazador y un renacimiento de las cenizas, sombras, oscuridad y un aura de maldad es lo que cubre a los dos mellizos. Por eso es tan importante Luna Roja hija.》 un silencio incómodo se formo en la habitación. Ella esperaba mi reacción pero solo me quedé en completo silencio; era una historia un tanto perturbadora pero si, el día de Luna Roja fue el día que asesinaron a una demonía, ella era una asesina y cazarecompensa para ese entonces y por eso la asesinaron, su alma negándose a ir al Limbo deambulaba por las calles de todos los reinos buscando su nuevo cuerpo. Pero veo que conmigo lo encontró rápido. —Teníamos miedo constante de que ella te siguiera haciendo daño con tal de tomar poder del cuerpo. Luz y oscuridad, vida y muerte son simplemente dos partes que complementan la vida. Sin la oscuridad no conociéramos la luz y sin la maldad no conociéramos la bondad —musito como si recitara un juramento — Lo bueno y lo malo van de la mano y no se pueden separar. —Esto es una locura mamá —chille escandalizada por tanta información — ¿Acaso no ves lo horrible que suena esto? —Lo se, pero es la razón por la que me fui hija —se levantó de la cama y camino hasta posarse en la ventana que da al balcón —Sobre Karmine, fue el castigo de tu padre por permitirme hacer lo que hice. Por eso no podía replicar nada sobre el trato de ella para ustedes. —Eso es algo injusto, somos sus hijos. —Si, Pero cometimos errores que sabíamos que traería grandes consecuencias pero no nos importó — dictaminó —El no lo hizo porque quiso, lo hizo proque no tenía opción. —Cualquiera que ve eso como "Malo" debería sentarse a pensar un momento en todos los hombres, Mujeres, Niños y Animales que se han ido al cielo porque era la "Voluntad del señor" —mire de forma incrédula a mi mama —Por ser diferentes o tener algo que los mundanos no, no nos hace menos que ellos, por ser parte de ese mundo no nos hace unos monstruos, ya que la vida de un rey no consiste en efectuar sacrificios ni mucho menos adorar al diablo como ellos le llaman —mi piel se erizo de una manera extraña y el aire paso a ser frio, las luces titilaron derrepente muy efusivamente —El diablo no existe, El Satanismo es mas de adoración a uno mismo ya que nosotros somos responsables de el bien y el mal en nuestras vidas. Mama quedó atónita con mi respuesta y era entendible. ni yo sabía de dónde vino eso. —Eso es verdad pequeña —hablo Sam en el umbral de la puerta, las luces se calmaron —Tal vez tu y yo no podamos cambiar de donde vengamos pero si podemos elegir a donde vamos, elegimos ser libres y no parte de esto aunque nos llame a ser. —Me alegra que acepten todo y podamos volver a... —No te confundas —la interrumpió Sam —No quiero tener roces contigo en estos momentos y es mejor que no pretendas tener momentos idiotas de madre e hijo. —Nunca pedí tenerlos —su rostro se endurecio —Voy a hablar cosas con su padre y a poner la legión en orden. Salió de la habitación con la cabeza en alto y sin mirar atrás, me cubri el rostro con la almohada y grite de frustración. —Me duele la cabeza. —A mi me duele hasta el apellido —musito —Y no es solo lo de mama si no todo lo que sucede. —¿Como que todo? —arruga las cejas —¿Algo que decir? —Nicolás me va a matar en cuanto le diga. —Dime que no es otro bebe —abre los ojos de golpe, niego —Gracias a Zeus. ¿Entonces? —Hades y Cleo no pueden llevar su apellido delante del mio —suspiro rendida y el hace una mueca —Se va a poner afurico, Sam. —Es comprensible, son sus hijos pero... ¿Cual es la razón? —La abuela me dijo que la monarquía debía seguir y en dado caso de que Hades se case el apellido Lucitor pasara a segundo plano y no es posible —me levante de un tirón y me acerque a la mesa —Este papel dice claro que el apellido de el no puede figurar antes que el Lucitor. Mira el papel con desconfianza antes de tomarlo en sus manos y leerlo. —¿Y si siguieran casados? —Es diferente, el formaría parte de la familia real y no habría problema de que no tenga sangre azul —juego con mi cabello olvidando la ansiedad —Es discriminante lo se pero tiene un punto, el apellido viene de uno de los doce olímpicos y que pase a segundo plano no es bueno. —Igual Hades II no va a gobernar ¿que tiene que ver los apellidos? —Si fuera adivina no tendría este problema —chillo —Lo único que me queda es preguntarle a papa y no tengo ganas de hablar con el. Sam deja caer sus hombros y camina hasta colocarse delante de mi y cubrirme en un abrazo. —Escucha, si es algo feo y aqui lo comprendo Sa. Sus hijos no van a llevar su apellido delante y es algo que da sentido de pertenencia —reprimo las ganas de llorar —Pero también debe entenderte el a ti ya que no tu tomaste esta decisión, no es tu culpa este pedido y tampoco el rompimiento del matricidio. Quisiera pensar en eso o estar positiva pero no, se me dificulta estar tranquila cuando se que no va a estar para nada feliz, me va a gritar y se va a molestar conmigo como siempre dejando el peso de la culpa en mis hombros. No puedo discutir una orden de un dios, no puedo discutir una orden de los mayores ni mucho menos de mi abuelo. —¿Ya no serán mas Holmes? —pregunta de manera cautelosa. —No lo se —respondo separándome de el —Debo preguntarle a papá y luego hablar con él, deséame suerte. Solo ladea el rostro y se que no confía en que sera algo fácil, pero tampoco pretendo dejarme vencer por ese miedo. Salgo de manera decidida de la habitación, al menos si le voy a decir al padre de mis hijos que su apellido sera el segundo en sus nombres debo darle un argumento mas que no sea tan discriminante y que aminore su rabia, cruzo los pasillos con desesperación buscando a la única persona que me puede dar una explicación normal y coherente a este problema. Comienzo a correr por las escaleras a toda prisa y me detengo en cada puerta que veo intentando encontrar a la persona que me sacara de dudas en este momento. Recuerdo que mama dijo que hablaría con el sobre temas de la Legión y justo cuando comienzo a correr en dirección al despacho de el algo me detiene. —¡Ma! Jodido día tenía que ser hoy. —¿Tienes algo que decirme? —la pregunta me hace formar una linea con mis labios. No volteo pero se que se trata de el, una risa nerviosa se escapa de mi y me es imposible controlarla ya que es un mal cada vez que estoy nerviosa. —Crei que ya le habías dicho —el corazon me amenaza con salir del pecho —Desde que te envíe la carta imagine que... —Una cosa es la que tu pienses y otra la que haya pasado —exclamó evidentemente enojada —Me parece una falta de respeto abuela, que le digas cosas que a mi me corresponden a el. —Sa... Levanto la mano y la dejo con la palabra en la boca jalando del brazo al hombre cuya pregunta no he respondido, se suponía que debía buscar una explicación clara para esto y a eso voy asi sea con el tambien. El corazon me golpetea en el pecho pues se que si mi padre no me da una explicación buena para esto Nicolás se va a cabrear demasiado y va a tener razón para hacerlo sin embargo no se la voy a dar porque me importa un Pinocho. Cruzo la puerta del despacho de mi padre y la imagen que veo me revuelve el estómago. Escucho un sonido despectivo de parte de mi acompañante. Momento incómodo... —¿Porque entras sin tocar? —¿Porque le metes mano a tu esposa con la puerta sin seguro? Ninguno de los cuatro dice nada y mi madre se remueve incomoda en el regazo de mi padre, se que es por nuestra presencia y porque alguien aparte de su propia hija los acaba de ver haciendo cochinadas y gimiendo. —Al grano. —¿Sabes lo que es? _levanto el papel en el aire sin soltar la mano de mi ex —¿Tienes alguna explicación? —Creo que tu abuela ya le explicó; asi es y asi debe cumplirse son ordenes de Hades —escuche mi corazon quebrarse —No hay nada que yo pueda hacer hija, son ordenes que cumplir. Suelto su mano y me siento en uno de los sillones del lugar, al menos se que delante de mi papa no me va a refutar y si debo quedarme aqui hasta que se valla hoy lo haré. —Mas sin embargo tambien me molestó un poco —giro la cabeza en su dirección —Como padre se que no te gustó para nada esa orden pero como soldado la vas a acatar sin replicar Nicolás o ¿me equivoco? —No señor —su voz sale firme y a pesar de eso no se oculta la tristeza en ella —Entiendo perfectamente que se debe permanecer el apellido monárquico por encima de todo no se preocupe. —Si pudiera hacer algo para cambiarlo lo haría, pero en este caso la orden viene de arriba —me dedica una mirada comprensiva —Lo lamento hija. Si supiera que sus palabras no van a aminorar la tristeza y rabia que debe de sentir ese ser ahora mismo ni me las diría, frustrada me levanto y sin despedirme salgo del lugar sintiendo los pasos de Nicolás detrás de mí, no soy capaz de girarme para encararlo pues esto es por mi apellido no el suyo, esta orden fue dada por mi abuela no la suya asi que el peso si recae en mi. —¡¿Porque es mi apellido?! —suelta una vez estamos lo suficiente alejados del lugar —¡¿Porque es el mio que pasa a segundo plano?! —¡Si supiera no estuviera aqui! —rio irónica —¿Crees que quería salir sin una respuesta coherente, Holmes?¿No crees que para decírtelo debía tener una buena razón diferente a esta para hacerlo? —Debiste hacerlo cuando te llego la carta —escupe —Debiste decirmelo antes ¡Joder! Y aqui vamos, lo siguiente comienza a salir pues para este momento los dos nos gritamos y a decir verdad entiendo el porque ya no quería seguir con ese matrimonio, ¿duele? Si, la culpa de esto no es mia, yo no di la orden pero su personalidad es tan explosiva que no me va a creer hasta que se le pase el berrinche. —¡¿Pero yo di la orden?! ¡¿Crees que yo di la orden de esto?! —No es eso Sariana entiende... —¿Que quieres que entienda? —las pocas personas del servicio que estaban en el lugar se detuvieron a escuchar todo —Siempre Sariana esto, Sariana aquello. Sariana tiene la culpa, Sariana lo hizo, Sariana asi lo quizo ¿Alguna vez se detienen a pensar en lo que Sariana piensa, quiere de verdad y lo que le importa? No, claro que no, porque buscan el beneficio propio de cada persona y arreglan las cosas a su antojo. $No es eso. —¿Entonces que? —respiro a punto de explotar —Mira, te lo voy a repetir justo como explican aqui en la hoja. —No hace falta —ya su berrinche paso pero el mio comenzó —Dejalo Rojita, mejor hablamos... Zanahoria... Se que por ahora no es un buen momento pero es mejor temprano que tarde. Debido a tu divorcio el padre de tus hijos quedo totalmente desligado del apellido Lucitor y por ende ya no forma parte de la familia real. Se de ante mano que tampoco pertenece a una familia de sangre azul cosa que tambien es un punto a favor con lo que te voy a decir; Sari, los dos pequeños rayos de sol no pueden llevar su apellido por delante de el tuyo asi que a partir de ahora tu abuelo se encargo de hacer el trámite para que Hades II y Cleo fueran "Lucitor Holmes". Princesa se que no te va a gustar para nada pero debes entender que es una monarquía entera que no se puede quebrar con otro apellido que no tiene nada que ver contigo, es un poderoso apellido que vienen portando tanto tus tíos como tu padre desde hace miles de años atrás y debemos respetar eso. La idea de tu abuelo era eliminar el Holmes por completo de sus nombres pero logre persuadirlo para que lo dejara de segundo y asi no tener tanto roce y que no te molestarás tanto con nosotros... Con muchísimo amor tu abuela favorita Persefone. Decirlo en voz alta sonaba hasta peor pero era la realidad, si va a pelear conmigo por los apellidos primero debería pelear yo por el divorcio; aunque yo lo firme no pretendía retenerlo tampoco cuando ya para el momento que me mando la demanda tenía dos meses con Mara. —Si vamos a pelear vamos a hacerlo con bases —mascullo —Y mira que tengo suficiente para hacerlo. —¿Me vas a sacar los trapitos al aire?—enarca una ceja —Porque si es asi entonces saco los tuyos también. —¿Cuáles son los míos Nicolás?¿Te engañe?¿Te menti? Oh, espera ¿Te ilusione?¿te dije que eras mi prioridad antes de irme a fornicar con otro? Su rostro estaba serio y yo por mi parte iba a llorar, eran malos recuerdos de buenos tiempos que ocurrieron y me marcaron tanto para bien como para mal. —Desde que me entere que me fuiste infiel tus palabras no significaron nada, Holmes. Absolutamente nada. —Desde el principio te dije que era una obligación, el que se enamora pierde y tu aparentemente perdiste. —No es excusa para que me hicieras eso. —Yo no te amaba Sariana, nunca en los cinco años de matrimonio te ame. Auch, dolió. —Dime algo que no sepa. Negó con una sonrisa arrogante y si, el siempre gana estas peleas pero mi satisfacción es que le causo perder tiempo y dolor de cabeza. —Sariana la diferencia entre tu y yo es que tu sientes y yo no. Por ende no me duele cuando las cosas se acaban pero si me afecta cuando creen que les miento, yo a ti no te mentí y mucho menos te engañe, te fui sincero y cuando te digo que si eres mi prioridad es porque la eres —suspiro —Nunca le había puesto a nadie un apodo tan significativo como el tuyo. No caigas, no caigas. Sonreí como la propia idiota porque siempre lo lograba, el ciclo de nuestra relación era estar normal, pelear y terminar amandonos otra vez. Amate Sariana que te hace falta. Si, a la chingada. —Eso fue muy bonito de tu parte, enserio yo... —¡Que bueno que los encuentro! —mi madre tenia una sonrisa traviesa en el rostro. —Por supuesto que lo harías, estamos justo en la entrada mama —ironizó. Ella me dedico una mirada fugaz y volteo a verlo a el con una sonrisa aun mas grande, se acerco y coloco las manos en sus hombros. Nicolás me miro en busca de una respuesta al comportamiento de ella pero solo me límite a encogerme de hombros. —Que bueno que no te haz ido, pues quiero conocer un poco mas al padre de mis nietos —se tenso —Y creo que no existe mejor ocasión que esta, ademas estará toda la familia y amigos mas allegados —apreto sus mejillas —Oh, eres tan guapo. Suerte la de mi pequeña por escogerte. ¿Asi pretendia ganar mi cariño? Pues iba bien mal y le faltaba una brújula para acomodarse de lugar. —Asi que ¿Te quedas a comer? Necesito recuperar el tiempo perdido y aunque ya no esten casados formaste parte de su vida y eres el padre de mis solecitos —me miro como niña inocente. —Bueno... —esta situación si era incómoda luego de habernos gritado —Claro. —Bien —se alejó de nosotros dejando una gran duda en el ambiente —Ah, otra cosa. Dicen que donde hubo fuego, cenizas quedan. Y se fue contoneando las caderas, mire de reojo en su dirección y todavía se encontraba tenso. Esta sera una larga comida...
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