Annie Habían pasado un par de horas desde la discusión con mi madre cuando bajé a atender la puerta. Lynn lucía animada. Me sorprendía verla así, cuando la divise a lo lejos en la universidad se veía bastante molesta. Pero ahora parecía que nada hubiera ocurrido. —Creí que llegarías más tarde–la salude–. Será mejor ir a mi cuarto el ambiente aquí... Apesta. —¿Tanto así? –asentí enérgicamente. Mientras subíamos las escaleras ninguno dijo nada, y era mejor así. Mi madre andaba dando vueltas y podría oírnos, y con sinceridad no estoy para soportar otro de sus desplantes. —Entra-le ordené. Pasamos y cerré la puerta, aunque antes me aseguré de que mi mamá no estuviera por ahí. —¿Por qué tanto misterio? ¿Estoy en tu cuarto o en la residencia presidencial?–mi rostro reflejaba una mueca de

