Annie Llegué a casa. Todas las luces estaban apagadas, ni un ruido se oía alrededor. Fruncí el ceño preocupada. Mamá no me había dicho que saldría. Tomé el celular y le marqué. Nadie atendía. Una presión crecía poco a poco en mi pecho. Recordé entonces el número de mi tía Elena, y la llamé. No atendía. Me mandaba a buzón, lo intenté un par de veces más hasta que respondió. —¿Tía Elena? Soy Annie–ella me saludó de forma cordial. Hace mucho que habíamos perdido el contacto con ella, pues a mi papá no le gustaba que la vieramos pues creía que le "llenaba la cabeza" a mamá en su contra–. ¿Mi mamá está contigo por las dudas..? —Si Annie–no sonaba muy feliz–. Pero sólo vino a discutir–un grito, "no es cierro", se oyó de fondo. Por una parte me sentía aliviada pero la preocupación no me aban

