2. Los Ángeles, 2019-2

901 Words
Bob Willoughby, el director de Barnett Studios, se encontraba sentado en el extremo de una larga mesa de caoba fumando un puro. Se apresuró a apagarlo y se puso de pie cuando Clara entró en la sala. Su asistente, Phil, estuvo a su lado de inmediato, tomó su bolso y le ofreció un vaso de zumo de naranja. Clara tomó el vaso y entregó su bolso sin comentarios, con los ojos fijos en el rostro de Willoughby. El nuevo vicepresidente de Willoughby le acercó una silla y Clara se sentó. La abertura de su falda dejaba al descubierto su pierna larga hasta el muslo. La mirada del vicepresidente de marketing se detuvo en sus piernas durante un momento, antes de tomar asiento junto a Willoughby. Clara intentó mirar en la mente del vicepresidente para ver si su tranquilidad era o no una fachada, pero descubrió que no podía. Su mente estaba cerrada para ella. Frunció el ceño. Aquello nunca le había pasado antes, salvo con las demás mujeres de su familia. El vicepresidente de marketing le sonrió como si supiera lo que estaba pensando. Ella frunció el ceño todavía más. Él no tendría más de veinticuatro años. Tenía mucho poder para ser alguien tan joven y estar sentado en una reunión con ella y con Bob. Se preguntó brevemente si le había visto antes en alguna parte. Clara dejó de fruncir el ceño y se dejó llevar. Se preguntó por qué Willoughby le había traído, tal vez se trataba de un vano intento de engatusarla. Bob debía tener la falsa sensación de que ella se estaba deslizando. Dirigió la fuerza de su mirada hacia Willoughby y este parpadeó, sorprendido. Tragó saliva y se concentró en los papeles que tenía delante. -Bueno, Clara, te agradezco que hayas venido hoy-dijo. -Lo sé, Bob-esta sonrió. -Sí, bien… El director del estudio tosió convulsivamente, y su asistente le dio en silencio un vaso de agua. Willoughby se lo bebió en tres tragos y le devolvió el vaso vacío a Phil. Por un momento, Clara pensó que este podría secarse la frente como uno de los personajes de las estúpidas películas que ella hacía, pero él no hizo nada tan evidente. Se obligó a sí mismo a mirarla a los ojos, y ella logró ver al hombre que se había arriesgado a contratarla cuatro años antes. -Clara, la gente de la junta está preocupada por tu próximo proyecto. -¿De verdad?-mantuvo la voz engañosamente uniforme y agradable mientras tomaba su zumo. Este estaba algo amargo. -Sí. Les da miedo que el mercado cinematográfico sea demasiado cerrado para un drama de época. En lugar de eso prefieren que hagas un thriller espacial. Clara guardó silencio durante un minuto. Esperó para ver si alguien más en la sala volvía a hablar. Al comprobar que nadie abrió la boca, esta extendió la mano y Phil vino de inmediato y colocó un cigarrillo entre sus dedos. Esta dio una calada lenta, con la mirada fija sobre Willoughby. -¿Y tú qué opinas, Bob? Willoughby pareció sorprendido por el tono uniforme de su voz, y respiró hondo. Esta podía sentir su miedo desde donde se encontraba sentada. No estaba acostumbrada a ver a Bob Willoughby asustado. Clara sintió crecer su mal genio. -Sabes que no me pagan para pensar, Clara. En cualquier caso, no de forma creativa. Estos hombres saben cómo son los mercados. Tienen la sensación de que un drama de época será un fracaso y el estudio perderá más dinero del que podemos permitirnos. Willoughby se movió en la silla. Miró sus papeles y los barajó. Clara se metió fugazmente en su mente. Eran folios en blanco. Esta mantuvo el tono de voz bajo, sin hacer caso al vicepresidente de marketing, que se aclaró la garganta, casi como si tuviese intención de hablar. Clara miró fijamente a Willoughby hasta que este la vio a los ojos. -¿Están aparcando mi proyecto, Bob? Él asintió. Clara se quedó callada durante un rato largo, con el vaso de zumo de naranja amargo en la mano. El vicepresidente de marketing se giró hacia ella. Vio que Bob alcanzó su brazo para callarle, pero el vicepresidente le ignoró, centrando sus ojos de color azul añil sobre ella. Por alguna razón inexplicable, por más que lo intentase, Clara seguía sin poder leer lo que este estaba pensando. -Señorita Daniels, el departamento de marketing desea hacerle saber que pensamos que el dejar de lado este proyecto solo es algo temporal. Hemos sufrido bastantes reveses en los mercados extranjeros y tenemos que reforzar nuestra posición. Sentimos que si tienes en cuenta el thriller espacial, Explosión lejana, estaremos en una mejor posición para volver a… Clara se levantó en medio de su discurso, y con un movimiento tranquilo, lanzó su vaso de zumo contra la pared que había detrás de la cabeza de este. El cristal se hizo añicos contra el revestimiento de madera y el zumo amargo bajó por la pared en chorros. No volvió a mirar al vicepresidente, pero se giró hacia Bob. Phil estaba junto a ella con su bolso. Con delicadeza dio una última calada a su cigarrillo y lo apagó en el cenicero de cristal que había sobre la mesa. Bob tenía los ojos muy abiertos y ella podía sentirlo conteniendo la respiración. -Creo que ya sabes cuál es mi postura al respecto, Bob. Esperaré tu llamada-dijo. Clara se dio la vuelta y Phil le abrió la puerta tranquilamente. Salió del edificio y regresó a su coche recordando primero que, cuando lanzó su vaso, el vicepresidente ni siquiera se inmutó.
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