*HABLA, ALEJANDRO* Hable con el italiano, al parecer el balazo no le perjudico en nada, ojalá me deje en paz, solo que no me voy a confiar, si algo se aprende en este negocio es que no cedes confiar en nadie, salí a prisa de la clínica deje a mi mujer encerrada, cuando llego miro que los hombres han limpiado el lugar, vale que estamos retirados de la ciudad porque el escándalo fue exagerado. Entro al sótano e introduzco la clave y la puerta se abre, ella esta tirada en el suelo, se ha desmayado, solo falta que padezca de algún tipo de fobia, La tomo en mis brazos y la llevo a nuestra recámara, busco algo fuerte para que huela, miro una botella de tequila, medio la siento para que huela el fuerte olor, ella tose. —¿Qué te paso cariño? —¡¡Alejandro, estás bien, estaba tan preocupada, no

