Llegué a la mansión a las diez de la mañana. Los empleados me miraron raro al ver cómo estaba vestida, con ropa de hombre. Creí que me había salido con la mía hasta que noté que Máximo bajaba las escaleras. —¿De dónde vienes? —Él sostuvo mi brazo con fuerza—. ¿Dónde pasaste la noche? Seguro con un hombre. —Me lastimas. —Contesta, Alexa. —Sí, pasé la noche con un hombre, conmigo. Nos volteamos a ver de quién se trataba, y observamos que era Erick. Me alivió al escucharlo; sé que me cubrirá como siempre. —Jugamos a cambiarnos de ropa, ella se vistió así y yo de mujer. Deberías probar, hermanito.— Sugiere Erick —No me sorprende de ti con tus gustos raros. —El de gustos raros eres tú. Al menos Erick puede serle fiel a una persona, no sé si tú tengas esa habilidad —señalé el chupetón e

