La mañana siguiente amanecí más relajada, gracias al animo de mi Marco apenas dormimos recién a las 5am, despertandonos a las 12 de la tarde para desayunar al estilo coreano, es decir, que tomamos desayuno y almuerzo al mismo tiempo.
Las exquisitas comidas que la nana Antonia nos prepara son mejor que ir a un restaurante gourmet, las ensaladas de verduras y las carnes cocinadas al punto me hacen babear de sólo verlo.
Delante mío tengo un exquisito plato de asado y verdura bañada en una salsa de aliño que le da un toque espléndido, ademas de un rico jugo de pera en mi vaso.
- Buen provecho- me anima la chica que ayuda a Antonia para proceder hacer lo mismo con el espantapájaros.
Afortunadamente los señores Meyer han tenido que salir por temas de la empresa y no saben sobre nuestra travesur madrugadora con su hijo.
Agradeciendo empezamos a degustar de la comida.
Mm estoy comiendo oro puro
Sonrió devorando con más ganas el contenido de mi plato.
Que mi mamá no se entere pero he encontrado a otra persona con mayor talento culinario
Sal al punto, cocción al dente, verduras frescas y presentación impecable.
¿Tiene un poco de Romero?
¿Es sal del himalaya?
- Cof Cof- salgo de mis pensamientos cuando siento que me paso un trozo de zanahoria entera por la garganta. Siento como Marco me ayuda dando golpecitos en mi espalda y alcanzandome mi vaso para tomar el jugo.
- ¿Estas bien? no comas apresurada, tomado con calma- la nana se acerca hasta la mesa para dejarme un poco de agua tibia pura.
- Querida, ten cuidado, no es bueno ni para ti ni para el bebé que te apures en comer.
- Lo siento, es que me perdí en el rico sabor de su comida que se me fue inevitable no querer llenarme la boca de todo esto- señaló mi plato haciendo que sonría negando con la cabeza.
- No tiene que ser modesta, usted debe preparar mejores cosas.
- Sólo dulces, aquí usted es la Ama de la cocina gourmet- alzó mi pulgar felicitandola haciendo que se ría y vuelva a pelar unas cuantas verduras más.
- Ella ya te adora Pinky- me pica el brazo susurrandome para volver a su comida.
Imitó su acción comiendo con más cuidado.
- Olvide mencionarlo- Antonia nos llama la atención mientras acomoda la verdura en un recipiente- Ayer se ha metido un roedor a la casa, hoy encontré las frutas que deje listo en la isla tiradas y migas de pan en el suelo ¿no han visto al ratón por algún otro lugar?
Aplastó mis labios para no reirme porque mi conciencia me hace recordar lo que la boca de Kai me hizo sentir horas atrás en el mismo lugar donde están las verduras siendo picadas.
Mi rostro se colorea por lo que agachó mi mirada al plato, pateando por debajo de la mesa el pie de Marco para que diga algo.
- No, no hemos visto nada- responde con naturalidad- seguro es un roedor muy escurridizo- dirige su mirada de vuelta a mi justo al decir esto último, logrando que me muerdo el interior de mi mejilla.
- Por su causa hemos tenido que desinfectar más a fondo toda superficie por donde ha podido pasar.
Ay menos mal
- De todas maneras he mandado a mi hijo que compré un par de trampas para ratón.
- Seguro lo atrapan- anima el pelinegro.
Miente con todo y sus dientes
Me limito a beber un poco más del jugo de pera lanzándo una mirada cómplice a Marco.
.
.
.
Las 5pm, ha llegado el atardecer por lo que ya estamos listos y montados en el auto Jeep Wrangler n***o del espantapájaros, dicen que los autos se parecen a sus dueños, esta nave todo terreno define con claridad la personalidad de Marco, rápido, cómodo, lujoso y rudo.
Sip, él es todo eso
Sentada sobre los asientos de pasajeros, tengo abrochado el cinturón mientras observó la atención con la que mi chofer personal conduce entre la carretera.
- ¿Falta poco?- vuelvo a preguntar sólo para ganarme su mirada tras el espejo retrovisor.
- Sólo ha pasado media hora desde que salimos de casa, faltan dos horas más.
- Es que quiero ir al baño.
- Dijiste que fuiste antes de salir- él gira su volante para doblar por otra pista.
- SI pero tomé más del jugo de pera cuando pasaba por la cocina antes de irnos.
-¿ Puedes aguantar un poco mas?
- Sólo si quieres que ensucie tu asiento de cuero con mi pipi.
Marco abre su boca intentando replicar pero solo murmura algo inentendible terminando por suspirar negando con la cabeza.
- Bien, paremos un rato- a pocos metros estacione el auto frente a una gasolinera.
.
.
.
Luego de nuestra parada breve, regresamos al camino en la carretera ya alumbrada por los focos de alumbrado publico.
Sorbo de mi jugo a través de mi cañita rosada, mirando con ánimo como vamos alejándonos de las casas de la ciudad para empezar a ver sólo árboles a nuestro alrededor. Veo de reojo como Marco me mira por el espejo entrecerrando los ojos con desaprobación.
- ¿Que?- algo ruido sorbiendo más del jugo.
- Creí que no ibas a tomar más jugo.
- Me dio sed, no quieres que bichito y yo nos deshidratemos ¿cierto?
Vuelve a murmurar algo para si mismo, bufando vuelve su vista a la carretera y enfocarse en manejar.
Me río por lo bajo continuando por terminar de beber bebida.
.
.
.
- ¿Y si ponemos algo de música?- propongo asomándose entre el asiento del piloto y copiloto.
- ¿Musica? Claro ¿que quieres escuchar?- pregunta encendiendo el equipo táctil que en sus tiempos mozos sólo de lo conocía como radio.
- ¿Puedo elegir lo que yo quiera?
- Por supuesto, pero nada que me haga dar sueño- me advierte.
- Ohh tengo la canción perfecta para que así no pase- empezando a buscar desde mi teléfono móvil conectó por Bluetooth la aplicación de música haciendo que los parlantes a los extremos del interior del auto empiecen a sonar ROCK AND ROLL QUEEN.
- You are the sun, you are the only one- uso mi mano como mi micrófono personal empezando a cantar la primera estrofa- my heart is blue, my heart is blue for you- haga golpeteos rápidos con mi mano sobre el respaldar trasero de Marco- BE MY! BE MY! BE MY LITTLE ROCK AND ROLL QUEEN!- con mis gritos hago sobresaltar a mi chófer quien sólo ensancha la mirada conduciendo.
Continuó un poco más con la estrofa de coro hasta que se va a una pausa de instrumental.
- Vamos espantapájaros, se que también te la sabes.
- Mis gustos no refieren a esa música Pinky- se hace el burgués conmigo por lo que ruedo mis ojos.
- Andale pues, mientras cocinabas te escuché cantando esto, no me lo puedes negar.
- ¿tienes pruebas?- pregunta burlón a lo que sólo puedo negar- a las pruebas me remito.
Bufo recostandome en el asiento buscando otra música que continúe.
El instrumental de Supermassive Black Hole de Muse, resuena con nada de sutileza, muevo mis hombros danzando como quiero, de reojo logro ver su sonrisa ladeada por mí movimientos empiezan con las primeras estrofas.
- //OH baby ¿ no ves que sufro? Oh baby ¿me escuchas gemir?//
- Cada noche cariño- responde con naturalidad.
- //Me cautivaste con tus falsas aspiraciones, ¿cuánto tiempo me dejaras ir?//
- Nunca bolita de algodón.
- //Ohhhh Ahh enciendes mi alma//
- Pues gracias, suelo tener ese efecto- suelta con arrogancia ganándose un Zape de mi parte haciéndolo reir.
Continuó cantando las demás letra hasta llegar a la parte más eléctrica de la cancion, colocando mi micrófono improvisado a un lado del rostro de mi compañero quien niega con la cabeza.
- Vamos Marco ¿no quieres que bichito te escuche cantar?¿tan mal cantas?
- Él me adorará cuando escuche mi voz.
- Esta comprobado que los bebés ya pueden escuchar desde que están en el sexto mes de gestación.
- ¿Quién lo dice?- interrogante alza una ceja mirándome por el retrovisor.
- Don Google- me encojo de hombros.
- A bueno entonces es cierto- finge seriedad asintiendo con la cabeza, carraspea un poco justo cuando esta soñando la parte del coro- SUPER MASSIVE BLACK HOLE
Su voz ronca lo hace escuchar genial, por lo que me uno a él cantando los dos a fuerte pulmón.
- SUPPER MASSIVE BLACK HOLE - repitiendolo varias veces.
Mueve sus hombros imitando mis nefastos movimientos de baile sentado, haciéndome reír pero el continúa con lo suyo mientras me guiña un ojo, así continuamos por un rato más.
.
.
.
Después de pasar esas 2 horas y media del viaje logré quedarme dormida de tanto cantar y mantener atento a Marco, por lo que para cuando arrivamos ya tenía mi vista soñolienta, aún así pude sentir como el auto se va estacionando en medio de árboles, la puerta del piloto es abierta, segundos más tarde sucede lo mismo con la puerta de mi lado.
- Llegamos Pinky- él me ayuda a desabrochar el cinturón de seguridad, arrastrándose hacia el extremo Marco toma mi mano para bajar con cuidado, mis pies cubiertos por mis zapatos balerinas sienten la duro pero fresca tierra llena de césped.
La luz de los lumbrales de una entrada iluminan la cabaña haciéndola lucir hermosa, aún lado de la puerta hay una banqueta para dos y varias maceteros adornan los bordes del lugar, ña casa es de dos pisos y las tejas sobre el techo le dan un toque rústico al igual que las paredes echas con madera reforzada y bien estructurada.
- ¿Te gusta?- el brazo del espantapájaros me abraza por la cintura apoyándome a su lado.
- Es fantástica- respondo con honestidad aún repasando todo el lugar por fuera, quitándome el ensoñamiento de mi mente.
Me recuerda a la casa de los Cullen versión rústica obviamente.
- ¿Quieres conocer el interior?- asiento emocionada con la cabeza dejándome guiar por él.
El caminito hacia la puerta principal es corto, él pelinegro saca un juego de llaves de su bolsillo abriendo la puerta para que yo pasé primero.
Ma-mma mia
Por dentro es todo un mundo diferente con sofas de cuero acolchonado, muebles de madera fina, un enorme televisor en la sala, a unos metros una chimenea le da su toque vintage, para la izquierda la barra de en fondo da inicio a la cocina que desde mi punto de vista es asombrosa, tiene todo lo necesario, de la mano vamos recorriendo lo que hay del primer piso. Un cuarto de visitas se acomodo terminado un mini pasillo, la puerta de una baño también está en este espacio.
- Esto es otra onda- murmuró para mi misma terminado de subir unas escaleras internas que llevan a la siguiente planta.
Caminamos unos cuantos pasos para tomarnos con una puerta que Marco no tarda en abrir, permitiendo que los ojos se deleiten con el dormitorio principal y más grande de la casa.
La cama enorme en medio de la habitación me revela que el espantapájaros tenía razón, ese colchón se ve digno para una reina, los muebles combinan todos entre sí mostrando el estilo elegante que a Marco le gusta, pero eso no es lo más extraornario del lugar, apartandome un poco de mi pareja me acerco a poca distancia de la cama para detenerme frente a un ventanal que da para un balcón con toda la vista dando al bosque verdoso.
Ahora entiendo porque a Cora, Massimo y Marco les encanta el bosque, es cautivador una vez que lo sabes apreciar como es debido
- ¿Y qué te parece?- la voz del espantapájaros me hace voltear a verlo, él me mira expectante por mi respuesta, mi rostro perplejo se va dibujando una gran sonrisa en mi.
- Esto es muy hermoso, el lugar y todo simplemente me encantan- me acerco para rodear su cuello con mis manos poniéndome en puntitas para alcanzar su rostro- Gracias cariño- dejo un suave beso sobre sus labios.
- Sabia que te gustaría, muy en el fondo se que amas el bosque.
- Quizás si ... pero eso está bien en el fondo.
- Vayamos a descansar, mañana empiezan nuestro feriado largo y quiero que tengas todas las energías posibles.
- ¿Me harás trepar una montaña?- bromeó.
- No precisamente pero te haré hacer mucho ejercicio- frunzo mi ceño sin entender hasta que su mirada coqueta vuelve a mi visión.
- Ahh es sobre los volantines.
- SI quiero muchos volantines- repite animado.
- Entonces a que esperas, vamos a dormir- sin pensarlo nos tiramos a la cama para reponer todo el sueño posible.
Algo me dice que será un buen fin de semana