En la vida tendrás que pasar por muchos tiempos, tendrás que atravesar varias fases, cada cosa viene a sí tiempo; un día eres apenas un niña que juega con el barro haciendo tortas de lodo y al otro ya te haz graduado de la carrera que tanto amas.
Solía pensar que todo lo que tendría que pasarme en la vida, debia ser estrictamente igual a lo que yo planeaba.
Grave Error
La vida y el destino se han encargado de enseñarme que no todo siempre sale de acuerdo al plan, tan sólo basta con mirarme ahora para saber que mis planes de vida han tomado un giro sorprendentemente inesperado.
Literalmente estoy embarazada y descalza en medio de la cocina
Lo Se, típica pose de una mujer del siglo 20, lo siento chicas del Milenio les he fallado, pero con sinceridad no me arrepiento de esperar a mi bichito, cuando te conviertes en madre vas entendiendo muchas cosas que desconocias, por ejemplo, que si realmente adoras tus jeans jamás los utilices cuando tengas casi 7 meses de embarazo o que si antes odiaba estar sentada todo el tiempo cuando estés en la dulce espera vas a desear estar sentada todo el tiempo.
El lado positivo es que tengo ayuda de Marco quien desde que está de vuelta, no ha echo más que mimarme
Cosa que agradezco, ha sabido cumplir con todos mis antojos y caprichos. En definitiva, bichito y yo nos hemos sacado la lotería con el espantapájaros, eso que no les menciono todas las cosas que ha pedido por Internet para el bebé.
Saliendo de nuestra burbuja, las cosas parecían andar calmadas por aqui. El fin de semana ha llegado mas rápido de lo esperado, por lo que estos días tuve que dejar todo listo para que Melly y Clarissa sólo tengan que entregar los pedidos menos cargados durantes estos días que saldré de la ciudad. Por su lado, Marco se ha encargado en dejar asegurado para todos los médicos del C.E. que se encuentra en mejor estado para que lo que dejen realizar el viaje, aunque al principio ae mostraron un poco reacios ante lo informado, al final logro convencerlos que seria una buena oportunidad para que al estar en la reserva se relacionará más con sus instintos animales, sin tener temor que alguien pudiera verlo.
Pocas personas vivían en ese lugar, es que bueno, hablamos de una reserva ¿Quien se atrevería a comprar un cabaña en un lugar lleno de todo tipo de animales exóticos y posiblemente salvajes?
¡Ah si! un loco por la aventura y adrenalina como él espantapájaros - pienso con evidente sarcasmo mientras terminó de prepararme un rico sándwich de jamón y queso.
Son las 12am del viernes, se supone que unas horas muy temprano, Marco y yo saldremos en su auto para su cabaña pero el insomnio tenía otros planes para mi, no dejándome conciliar el sueño. Estuve dando vueltas en la cama por varios minutos, sin embaro, ni siquiera el musculoso y caliente cuerpo de mi espantapájaros me ha ayudado a quedarme un segundo más en la cama, no teniendo otra opción que salir de esta a hurtadillas para escabullirme hacia la cocina. Todos en la mansión Meyer están durmiendo, yo soy la única alma en pena que merodea por el lugar, no pueden culparme, me siento un poco nerviosa por esta escapada de fin de semana, se que no debería ya que voy a estar tiempo a solas junto a mi guapo hombre pero aún así, mi sexto sentido tiene mi sistema nervioso muy despierto.
Me rehusó a tomar algún medicamento para dormir porque no si eso es realmente bueno para mi estado así que sólo atine hacerme un poco de agua de manzanilla y como no sólo podía tomar agua, me he preparado un sándwich, si estoy en la cocina de ley tenía que comer algo.
- Pareces una niña pequeña comiendo asi- la voz en medio del silencio me hace sobresaltar del susto, girando en el taburete donde estoy sentada achico mis ojos para vizualisad mejor en la penumbra oscura de la noche al padre de mi bichito recostado en el marco de la puerta.
- Tu pareces un fantasma apareciendote asi- fantasma muy atractivo. Le doy otra mordida a mi emparedado disfrutando el increíble sabor del jamón ahumado- ¿Que haces aquí de todas maneras? creí que estabas durmiendo.
- Creí sobre ti lo mismo, pero me alerte cuando no te vi a mi lado en la cama.
-Tranquilo que no me pienso escapar, mis pies están demasiado hinchados como para irme corriendo- Dando un suspiro, deja su posición relajada acercándose hasta mi pasando sus brazos por mi regordeta cintura.
- Si tenías hambre me hubieras avisado para llevarte algo a la cama, no tenías que venir hasta acá en medio de la madrugada.
- En realidad, no podía dormir, el hambre se le sumo luego y no quería levantarte, lucias muy cansado.
- Eso no importa, es peligroso que bajes las escaleras en oscuras.
- Tu ni siquiera quisieras que salga de la habitación si eso dependiera de ti.
- ¿Puedo usar esa opción?- ruedo mis ojos volviendo mi atención a mi emparedado para morder un poco más de este, haciendo que se ría mirándome con ternura.
Me da caricias circulares en la grasita de mi cintura.
- ¿Que es lo que no te deja dormir?- hábilmente le da una mordida a mi sándwich.
- Nada es solo que ... me siento un poco ansiosa por nuestras mini vacaciones
- Se que no te gusta la naturaleza así que tranquila que no dormiremos al aire libre, bichito y tu disfrutarán de la comodidad de la cama queen que he conseguido para nuestra habitación.
- ¿Una Queen? - asiente con la cabeza dando otro mordisco a mi comida siguiendole yo tambien llenando mi boca- Q-ue-ue eleeeg-an-ancia la de-e fra-anncia
Sonriendo pellizca mis mejillas dejando un beso en cada una de ellas.
- No sólo es elegante- su boca se acerca hacia mi oreja sintiendo como sus labios besan ligeramente mi piel- También es espaciosa ... ¿sabes que podemos hacer en un colchón espacioso?
Entiendo su tono coqueto y pervertido pero como me encanta molestarle finjo inocencia.
- Volantines, podremos hacer volantines- le doy palmaditas en los hombros alejandolo de mi para beber del contenido de mi taza.
- Si esa es tu clave morse para no decir "s*xo duro y salvaje" entonces si, quiero que hagamos muchos volantines.
Casi me atraganto con mi agua por lo que ha dicho por lo que antes de ahogarme, suelto el agua de mi boca, llendo este directamente a parar sobre el pecho y pantalón de Marco , mi rostro se ha puesto rojo de la vergüenza y me apresuro en tomar un par de servilletas para secarlo.
- Lo-lo siento cariño- me muerdo la lengua para no reirme por su gasto de sorpresa que aún mantiene, paso mi mano con la servilleta sobre los cuadraditos de sus abdominales, descendiendo un poco por el tirante del pantalón de pijama que trae puesto.
- Sabes Pinky, estoy teniendo un deja vú con esto- aparta mi mano de su cuerpo quitandome la servilleta, la sube hasta su rostro besando el dorso mantiene su mirada fija en mi.
¿Algún día me cansaré de esto?
- ¿Un deja vú? ¿a qué te refieres?- trato de durar ante sus encantos desviando de vez en cuando la mirada.
- Del día en que empezamos a practicar como concebir a bichito- listo, ya está, de seguro estoy tan roja que mis orejas sueltan humo como un tren.
Le pego un manotazo en el pecho buscando alejarlo más.
-Pervertido- murmuró negando mientras me bajo del taburete para dejar mi taza en el lavabo.
- Lo soy y con orgullo- me vuelve atrapar entre sus brazos haciéndome sentir su pecho desnudo contra mi espalda- pero es tu culpa, me pones demasiado caliente con sólo mirarte.
- ¿Te gusta verme echa una bolita y descalza? Que raro fetiche tienes espantapájaros- me burló restregandome contra él haciendo que suelte un especie de ronroneo contra mi cuello en donde empieza a dejar una línea de besos.
- Me gusta ver como llevas a nuestro hijo con tanto amor y cuidado- sus besos suben hasta el lóbulo de mi oreja haciendo que sienta corriente eléctricas desde esa zona hacia abajo- me haces querer mimarte siempre.
Sus grandes manos acarician mi vientre, descendiendo hacia mi zona oculta en donde empieza a masajear en círculos sacándome unos cuantos suspiros, tiro mi cabeza hacia atrás apoyándome en él.
- Ma-Marco ...- mi voz sale como un susurro por las ráfagas de placer que estoy sintiendo, me sostengo de sus fuertes antebrazos- Alguien podría escucharnos.
- Entonces, seremos muy sigilosos- dándome vuelta quedamos cara a cara.
Sus ojos brillando intensamente como zafiro me reciben, pudiendo ver así como sus pupilas están dilatas.
Esta es otra nueva característica
No queriendo perder el tiempo, su boca atrapa la mia empezando una batalla de nuestras lenguas mientras siento sus manos moverse por mi cuerpo hasta llegar a mis muslos por donde me levanta apresurandose en colocarme sobre la isla de mármol en medio de la cocina.
- ¿Qué crees que haces?- pregunto divertida cuando empieza a tirar para arriba la falda suelta de mi vestido pijama.
- Quiero probar un poco tu dulce, cariño - en los primeros segundos no entendí muy bien de que hablaba hasta que siento como sus escurridizos dedos hacen aún lado mi ropa interior tocando directamente mi zona V.
- Marco, estamos en la cocina de tus padres, eso no está bien- trato de dejarme pero me en inevitable no soltar un par de gemidos cuando siento como se va abriendo paso en mi entrada.
Él agacha su cabeza hasta quedar muy cerca de mis muslos.
- SI no quieres que nos descubran, será mejor que no grites muy fuerte Pinky- casi le doy un Zape en la cabeza para que no me este provocando pero él es más rápido y sin remediar consecuencia, siento su caliente y húmeda lengua empezar a lamer aquella zona haciéndome ver estrellitas. La mano con la que lo iba a golpear, se ha echo un puño mientras sujeto parte de su cabello como reacción a las violentas pálidas de placer que me esta dando.
Santa cocina, perdona nuestras ofensas
Con una mano libre empieza acariciar mis pechonalidades sobre la tela de mi vestido, las cuales que debido al embarazo han crecido de tamaño sintiéndose sensibles ante cada tacto.
El espantapajos empieza a profundizar sus lamidas logrando que no me controle y gima más fuerte.
- MARCO- mis manos están inquietas moviéndose por lo primero que encuentre, tirando sin querer un recipiente con alguna frutas que caen al suelo retumbando por el lugar.
Escuchó la risa de mi hombre haciendo vibrar más su toque, para este punto creo que ya no me interesa quien haya tenido que ser la víctima en escuchar todo lo que estamos haciendo.
Al estar al punto de llegar al límite, él empieza a utilizar de nuevo sus dedos y sube hasta arriba para deborarme con sus intensos besos, logrando que llegué una vez más al *rgasmo.
- ¿Te ... gustó?- pregunta un poco jadeante
- La verdadera pregunta es ¿por qué recién me empiezas a mostrar tu talento oral?
Volviendo hacer que sonría me tomé en sus brazos cargándome con facilidad.
- Soy muy talentoso en muchos aspectos ¿te los muestro?- su mirada coqueta me atrapa volviendo a sentirme húmeda.
- Jamás me podría negar a eso.
Entre murmullos de nuestro tonto coqueteo, regresamos a la habitación para continuar con nuestra madrugada despiertos.