Capitulo 5. Resolviendo la distancia.

642 Words
Ese día estuvimos juntos todo el día, conociéndonos más y planeando nuestro próximo encuentro. Compartiendo información personal, correos, dirección, teléfonos, etc. Fuí a despedirme al aeropuerto, con un largo y pasional beso que me dejó temblando las piernas y no puedo negar que excitada, sintiendo mi humedad entre las piernas. Él estaba igual, la presión de su entrepierna contra mi vientre era inevitable de percibir. Al separarme de él, no lo permitió, me sujetó de la cintura con un brazo para evitar zafarnos, aunque no era necesario, y con la otra mano se acomodó el bulto de su m*****o erecto para poder disimular un poco, mientras su mirada intensa impactaba a la mía y recorría el espacio entre mis ojos y mis labios. Se fué, era el momento, y de cierta manera me sentía con demasiadas expectativas, y así fué como mi primer amor comenzó. La comunicación era diario, vía email y por las noches por teléfono. Ahí fué mi primera vez de sexo telefónico, escuchando su voz con lo que me quería hacer, y sus jadeos provocados por su masturbación, mezclados con los míos, no era difícil recordar su tacto, sus besos y el primer orgasmo, con él fuí conociendo mi cuerpo, saber dónde tocar, cómo y hasta donde. Nuestros gemidos eran los sonidos necesario para nuestra excitación hasta llegar al clímax. La primera vez que regresó, fué en las primeras vacaciones, era marzo - abril, estuvo en mi casa de viernes a lunes, después de las presentaciones familiares, que para mí sorpresa mi familia lo recibió de maravilla. Llegó la noche y cada uno en su lugar asignado, el durmió en el cuarto de visitas y yo en mi cuarto, pero tenía compañía, mi tía, por lo que era algo un poco complicado escabullirme. Pero lo hice a media noche, simule ir al baño y luego lo fuí a despertar, le dije que lo esperaba en el comedor, quería tener el mayor espacio entre los cuartos y nosotros. Ahí lo esperé, cuando llegó entre la penumbra y sólo la luz de la calle que alcanzaba filtrarse por la ventana y cortinas, lo abracé y nos comenzamos a besar, nos necesitábamos. Yo traía puesto un camisón blanco, tela transparente, sin bragas, él una pantalón de chándal y una camiseta sin mangas, podía sentir sus músculos, su piel, me arrinconó contra la pared, tocando, estrujando y besando a través de la tela mis pechos, mordiendo mi cuello y mi lóbulo de la oreja. Apretaba su m*****o ya erecto contra mi cuerpo, de repente me volteó, mi cara quedó presionada contra la pared con mi mejilla sintiendo el frío y mis palmas de mis manos tratando de sujetarse, ya que con su cuerpo presionaba y simulaba penetrarme, haciendo que mi trasero disfrutara de esa sensación, me dijo al oído -me vuelves loco- mientras seguía besando mi cuello y sobando su m*****o contra mis nalgas. Ya lo necesito adentro, así que lo llevé a una silla que estaba pegada a un muro bajo, antes le bajé pantalón, descubriendo, cómo me imaginaba que no llevaba ropa interior, lo senté y me acomodé encima de él llevando su erección dentro de mí, me sostuvo con una mano de mis caderas, le gustaba mis anchas caderas y con la otra tapaba mi boca, ya que inmediatamente de sentirlo dentro comencé a gemir, llevamos el ritmo, suave y preciso, hasta que perdí el control y hundí mi cara en su cuello, tapando mi boca al morderle, y mis movimientos eran más rápidos, y fué cuando nos miramos a los ojos y llegamos al orgasmo al mismo tiempo. No sé si fué que lo extrañaba o comenzaba a quererlo o el conjunto de la adrenalina al pensar ser descubiertos, pero las miradas y las sonrisas cómplices hicieron de éste momento el mejor de todos. Nunca pude conseguir otro orgasmo igual.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD