Capitulo 7. Nuevas aventuras.

724 Words
Dalia (POV) Mi vida transcurrió normalmente, universidad, trabajo, casa, tratando de que la estancia en casa fuera lo menos posible, por lo que a veces visitaba a mi amiga, vecina de la colonia y permanecía ahí el día. Con mis nuevos compañeros de trabajo salíamos a divertirnos, la verdad dos de ellos me eran atractivos, pero sólo con uno teníamos ese juego s****l de palabra frente a todos, insinuaciones, toqueteos, caricias, pero nunca se dió nada. El trabajo me exigía ir a instalaciones de gobierno para solicitar nuevos proyectos o llevar planos para revisión de los que ya habíamos adquirido, todo era urbanización. La verdad si me agradaba salir de la oficina y evitar estar sentada todo el tiempo. Andrew y yo de vez en cuando nos llamamos, es inevitable, creo que durante cinco años logramos acostumbrarnos a llamarnos, a compartir uno con el otro, sobre todo cuando pasaba un evento importante o en peculiar en nuestras vidas. Así transcurrió un tiempo..... hasta que ya no hubo llamadas de parte de ninguno. =^=^=^=^=^=^=^=^=^=^=^=^=^=^=^=^=^=^=^ Christian (POV) Soy Christian, hermano de Marcela, amiga de Dalia, y estoy enamorado de ella. Me costó trabajo admitirlo, pero era imposible evitarlo, sus caderas, su cintura y su tez blanca, estaba embobado con su presencia, su olor. Para mí martirio solía visitar a mi hermana, a veces todo el día, pero siempre comenzábamos a molestarnos mutuamente, cómo solía hacerlo con mi hermana, pero no sabía que más hacer. A veces jugábamos los tres y terminábamos tirados en el suelo riéndonos, o jugando en la cancha, sudados, aventando la pelota, haciéndonos cosquillas. Su risa es el sonido más dulce que podía escuchar, igual que su voz, podía pasar horas escuchándola. Pero, aquí viene el mayor problema, soy tres años más chico que ella, apenas estoy iniciando la universidad, ella está por salir y se ve por las pláticas que tiene coni hermana y que a veces logro escuchar a escondidas, que ella tiene experiencia s****l y yo, yo solo me hago una paja al día, y apenas he besado a una chica. Además quién va a querer estar con el hermano molesto. Ha pasado un año, mi hermana se enredó con un tipo y la dejó embarazada, yo tenía una rabia tremenda, cómo puede ser que alguien haga eso, si se tienen los suficientes pantalones para tener sexo, también se debe de tener para las consecuencias. En fin llegó el momento de bautizar al chamaco, era una fiesta sencilla, en un saloncito cerca de la colonia, pero que era mejor ir en auto. Dalia siempre es muy servicial, ayudó a los preparativos, acompañó a mi hermana, nunca la juzgó. En fin estábamos en la fiesta y no podía dejar de verla, llevaba puesto un vestido rojo con flores negras pequeñas, por lo que hacía parecer un rojo quemado, oscuro, un escote en v por el frente y asimétrico en la parte de la falda, haciendo entre ver sus piernas, le llegaba lo más corto unos diez centímetros arriba de la rodilla, al caminar la tela se movía con el movimiento de sus caderas. No sé si era yo, o el efecto de algunas cervezas que ya había tomado, pero se veía espectacular, y me tenía embelesado. De repente mi madre me saca de la ensoñación, pidiendo que fuera a la casa por el pastel, ya que era algo complicado llevarlo desde el principio. Con una mueca de disgusto, me levanté y pedí las llaves del auto a mi padre, pero para mí mayor sorpresa fué escuchar a Dalia - hey!, deja a tu padre, te acompaño, vamos en mi auto- mirándome de una forma diferente a como lo había hecho antes. Caminamos hacia el auto y otra vez su voz -!piensa rápido¡- diciendo entre risas y aventando las llaves para que las cachara. Entré al auto, ella de copiloto con una gran sonrisa en su rostro y arranqué hacia la casa. El auto era un Chevrolet Malibu Coupe 1979, estándar color vino, con cambios al volante, por lo que el asiento delantero era corrido, uno sólo. Porque sé todo esto, muy fácil, me fascina la mecánica, y eso estoy estudiando. En fin llegamos a mi casa, me ayudó con el pastel, pero algo había en ella, que de repente me tocaba los brazos, o el hombro, o acercaba su cuerpo al mío.
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