Dalia (POV)
- hey!, deja a tu padre, te acompaño, vamos en mi auto- salió de mí boca.
En realidad no sé que me pasó ese día, pero ver a Christian, durante el tiempo del embarazo de mi amiga cómo se volvió tan protector y cariñoso, más maduro, buscó trabajo y seguía estudiando, realmente se comprometió mejor que el papá que no se hizo responsable; cuidaba a su sobrino, lo cambiaba, a veces lo ayudaba,porque a mí me encantan los bebés. Él no se daba cuenta, pero lo observaba, cada movimiento; el día que juntos arreglamos el cuarto del bebé, la cuna, movimos muebles, miraba sus brazos como se tensaban sus músculos, me percaté de su dorso, su espalda, de repente lo ví como un hombre, no como el hermano molesto.
Lo dejé manejar mi auto, sabía que le tenía ganas, así como yo a sus labios carnosos, y probar su piel morena. Quité esa imagen de mi mente, no quería ir por ese lado, era el hermano de mi amiga, por favor!!!
En fin, no pude evitar acercarme a él, en cada momento que podía, tocarlo, acariciar sus brazos, en realidad no quería insinuarle mi deseo, simplemente pasó.
El pastel era algo pesado así que de regreso yo manejé y él sostuvo el pastel. Por algún motivo algo se chorreó, así que me dijo que me quedara en el auto en lo que dejaba el pastel y regresaba con algo para limpiar. Lo esperé, sentada en el lugar del copiloto.
Christian (POV)
Sentía una pena muy grande, vergüenza más que nada, ya que me distraje e hice ladear el pastel. Pero es que quién no lo haría, ya que al manejar Dalia y mover sus piernas para realizar los cambios de velocidad hacían su vestido resbalar, hasta que la abertura del vestido descubrió su muslo, torneado, suave, rosado... Quería besar, tocar, y oh! se ladeó el pastel y por poco un desastre, lo bueno es que sólo fué el dulce jugo del pastel, y no la tarta completa, junto con mi semen.
Saqué de mente esa imagen, y llevé un trapo, y toallas de papel de regreso al auto. Pero al intentar entrar al interior del auto, volvió ese deseo. Dalia tenía su cabeza reclinada hacia atrás sobre el asiento, sus piernas en la misma posición con su muslo descubierto y una mano sobre el y la otra sobre su pecho tocando una punta de su cabello, con sus ojos cerrados, sus labios semi húmedos, porque pasó su lengua sobre ellos, podría jurar que algo s****l pasaba por su mente, ya que la mano que tenía en el muslo, comenzó a moverse en círculos, cómo haciéndose caricias. Eso me encendió por completo, dándome valentía.
Sin que se diera cuenta, subí al auto, el trapo lo puse en el piso para limpiar el líquido del pastel, me acerqué a ella y le dije al oído -me vuelves loco- y tomé sus labios contra los míos.
Ella rápidamente me dió acceso, y una de sus manos me tomó del cuello para acercarme más a ella. Fué divino, hermoso, candente en inesperado.
Cuando nos hizo falta respirar, nos separamos, ella me vió expectante y con miles de preguntas en sus ojos. Lo único que pude decir fué -¿quieres ser mi novia?- casi como una suplica, a pesar de todas mis dudas.
-Sí, claro que sí- al mismo tiempo que sonreía y soltaba su armoniosa risa.
Lo que siguió fué un maratón de besos, y abrazos, le toqué ese muslo descubierto, suavemente sin invadir más, su seno sobre el vestido, ya no sabía qué tocar o no, mi poca experiencia me limitaba, no quería ofenderla o lastimarla. Fué como una explosión que estaba retenida por mucho tiempo. Ella tocaba donde quería, mi pecho, espalda, hombros, nuca, cabello, mi m*****o sobre mí ropa, que rápidamente mostró su dureza.
Mi tardanza llevó a mi hermana a buscarnos, y se llevó la sorpresa, se acercó y nos gritó -¿qué sucede aquí?.
Dalia (POV)
Me asusté, me quedé pálida, no sabía que decir o hacer. Quería que me tragara la tierra, con qué cara iba a decirle a mi amiga que su hermanito era mi novio y que daba unos besos de miedo y so voz de moja bragas. Y que tenía rato que ya quería comerlo.
En eso Christian con su masculina voz dijo -pasa que le pedí que fuera mi novia, y dijo que sí, así que si nos permites, vamos a continuar- lo dijo con tanta seguridad que provocó hundir mi cara en su cuello, no quería ver a mi amiga a los ojos.
-Lo sabía, sabía que si le decías, ella aceptaría- dijo Marcela con singular alegría. - sólo estén un rato más, ya que partiremos el pastel, y se verá mal que no estén presentes, además a mamá le va a encantar la idea de conocer a su nuera- expresó con naturalidad y muy sonriente.