MI BF

1439 Words
Mi amistad con Misael me cambio tanto que ahora teníamos apodos cariñosos, debo admitir que al principio era un poco raro, empalagoso, pero luego me resultaba más comodo que su nombre. Ya no era Misael, ahora era Mi BF. Si, significaba Best Friend, aunque también Bestia Fea, el disfrutaba que lo llamara ambos, aunque quizá la que lo disfrutaba más, en realidad era yo. —Ey, BF —decía Misael cuando me veía acercarme. —Mi BF —Respondía yo con orgullo y nos dábamos un abrazo como si fuera el sello de nuestro apodo. Literalmente hacíamos todo juntos y cuando faltaba a clase, me escribía todo el día: “BF, ¿estás viva?” "¿Te dormiste de nuevo?" "Pareces un oso" [Foto] "Te envío los apuntes, estudia, tenemos examen en 3 días" esto era lo de siempre, y a veces uno que otro chisme: "BF, adivina qué?" "A Jonas se le cayeron los pantalones en un estiramiento antes del partido de fut" "Y traía su ropa interior con un agujero JAJAJA" "Te pierdes de la diversión por dormilona" Una tarde, sentados en el césped del campus, me preguntó algo que nunca preguntaba: —¿Extrañas a Natalia? Lo pensé antes de responder. —Un poco. —¿Por? —Fueron 7 años de amistad, supongo que es normal, aunque igual sigue siendo mi amiga. —¿ahora? —Pues si, pero mi BF va primero Él sonrió, y los hoyuelos aparecieron. —Me gusta ese cambio. A mí también, me gustaba todo como estaba ahora. Nuestra amistad era algo que se sentía fuera de este mundo, yo le contaba todo, y el me contaba todo, habían días que lloraba y el me consolaba, ponía su brazo para que apoyará mi frente y terminaba lleno de lágrimas, con todos sus bellitos del brazo empapados, y siempre reía cuando me decía: —Que ricos besos me dan tus mariposas —¿Estás loco?¿Cuáles mariposas? —Esas —señalaba con su boca mis pestañas —Eres un loco, saca el brazo mejor —Y reía, me abrazaba y la tristeza se iba. La primera vez que ví llorar a Misael, fue realmente doloroso incluso para mí, nuestra confianza era tanta que, un día me tocó a mí poner el brazo abajo de su frente, y lo sentí, como sus mariposas me besaban, y reí involuntariamente. Sus pestañas mojadas acariciaban mi piel cuando el parpadeaba y, se sentía como un aleteo. —Oye, guarda esas mariposas. —Al fin entendiste a qué me refería—Dijo riendo y limpiando las lágrimas que quedaban en sus ojos. Natalia seguía pasando más tiempo con los de cuarto, e incluso a mi BF le incomodaba, quizá de vez en cuando la extrañaba y el lo notaba, o no sé, pero un día un poco cansado y curioso me dijo: —Te hizo de lado bien fácil —Supongo, igual no estaba obligada a estar conmigo todo el tiempo. —Pero tampoco tenía que lastimarte. —Ya no es tan importante. —No tiene que serlo para doler. Esa frase se me quedó. Misael me escuchaba sin interrumpir y entendía mis sentimientos incluso antes que yo. —BF —me dijo un día—, si alguien te cambia en serio es un estúpido, es increíble estar contigo. —Lo dijo frente a ella, porque lo pensaba pero también con intención de llamarla estúpida, casi en un grito. Sentí al instante la incomodidad y furia de Natalia en su mirada. Natalia se enojo no por perderme, eso estaba claro, lo que le enojaba era que alguien me estaba animando, valorando y apreciando. Natalia estaba acostumbrada a que yo no fuera Camila, ella valoraba que los demás me conocieran como la mejor amiga de Natalia. Pero con la ayuda de Misael, desperté. Empecé a reír más, a hablar más, ya no era solo con mi bf si no con todo el salón, con algunos amigos que el me presentó, y así empecé a ocupar espacio sin pedir permiso, porque ya no necesitaba medirme, no había nadie junto a mí que se sintiera inseguro de mi potencial ni de quien era. Natalia no estaba cómoda, le escribía de vez en cuando y era fría, sus ojos cuando hablaba o se reía no tenían expresión, quizá alguien que apenas la conocía no lo notaba, pero yo, sí. Una tarde nos vio a Misael y a mí cantando en las gradas como si no hubiera nadie alrededor. Él desafinando. Yo riéndome. —Están rarísimos e infantiles—dijo acercándose. —Por suerte no nos importa —respondió Misael sin dudar. Natalia nos miró unos segundos. Y vi algo familiar en sus ojos. Celos e incomodidad. Como si no supiera dónde pararse, como si ahora que alguien no dudaba en defenderme, ella se sintiera insignificante. —¿Qué hacen después? —preguntó. —Mi BF quiere hamburguesas, iremos a comerlas.—respondió él. —¿Puedo ir? Esa pregunta era nueva, rara. —Claro, normal —Dije honestamente. Fuimos los tres, pero ya no era igual, no éramos nosotras, éramos Mi BF y yo, y Natalia. Ella hablaba de Felipe todo el rato, y Misael y yo hablábamos con los ojos, con miradas y con pataditas debajo de la mesa. —Mi pollito anda raro. Así le decía. Pollito. —¿Raro cómo? —pregunté, más por educación que por interés. —No sé… está distante. Creo que se molesta porque hablo mucho con los de cuarto. Misael levantó una ceja. —¿Y tú te molestas cuando él habla con otras? —No, habla más con hombres de hecho. —Entonces ahí está tu respuesta. —Pero es bisexual—Agregue yo y Misael abrió grandes sus ojos con auténtica sorpresa e incluso se atoró con un poco de soda. —Te gustan las relaciones complicadas, pues no sé, ni como ayudarte—Dijo él un poco burlón, aún recuperándose de la sorpresa. Ella lo miró con desprecio. —¿Tú siempre opinas así? —Es mi primera vez la verdad. —Dijo divertido Natalia volvió a mirarme, como dándome quejas pero yo no dije nada. Porque algo había cambiado, ya no corría a resolverle los problemas, ya no la consolaba automáticamente solo la escuchaba. Ella empezó a acercarse más seguido. A sentarse a mi lado aunque Felipe estuviera en el campus. A contarme detalles que antes guardaba. —A veces siento que él no me entiende, me enamore de su mente abierta pero es tan aburrido y anticuado en algunos temas—me dijo una vez. —Entonces, dícelo —respondí. —No quiero, pelearemos seguro, ya lo he intentado antes. —Dijo mientras me miraba con atención. —Bien. —Dije seca, demasiado para el gusto de Natalia. —¿Te está pasando algo? —preguntó de repente. No lo esperaba, a ella casi nunca le importaba como estuviera yo. La miré. —No, todo bien, estoy normal. —Sí, se nota —Dijo sarcástica. —Bueno, es normal que las cosas cambien un poco, sólo estoy más en mi espacio, mis cosas. Ella frunció el ceño. —Antes no necesitabas tanto espacio, ni tenías tantas cosas. —Si, antes de que me dejarás. No se porque ahora te importa tanto, cuando me dejaste sola por tu "pollito"—Hice comillas con los dedos y enmarque la palabra. —Lo que hiciera con mi existencia te tenía sin cuidado. Eso la dejó callada. Misael llegó en ese momento y calmo la tensión y la furia en sus ojos. —BF, ¿ya nos vamos?¿o sigues ocupada? —No, no estoy ocupada, vamos —Adiós Natalia —Dijo Misael con una gran sonrisa y sacudiendo su mano. Yo me levanté sin despedirme, sin explicarme y sin invitarla, estaba enojada, mucho más de lo que podía controlar. Natalia se quedó sentada, quizá enojada, triste o pensativa, no lo sé y tampoco me importaba. Esa noche me escribió: “¿Sigues siendo mi lugar seguro?” Leí el mensaje varias veces. Antes habría respondido al instante. Ahora tardé. “Siempre voy a estar para ti. Pero eso no significa que las dos tengamos que vivir solo tu vida.” Quizá fue cruel para ella, aunque muy honesto. Felipe seguía ahí, pero ya no estaba atrayendo toda su atención, mi nueva yo parecia molestarla más y empezaba a sentir lo que yo había sentido meses atrás. Desplazamiento. Después de tanto, yo perdí el interés en ella, pero ella se empezaba a interesar en mí. La diferencia era clara: Yo estaba cómoda. Y ella empezaba a inquietarse.
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