Cuando llegamos a casa Karen estaba esperandonos en la puerta, me pareció bastante extraño verla tan atenta, no creo que nos hayamos tardado tanto. –Buenas tardes –saludó al vernos. –Karen, llévate al niño –ordenó Carl. –No lo hará –negué abrazando al bebé. –Por supuesto que sí –elevó un poco la voz –. Tu y yo vamos a hablar ahora mismo. –No tengo nada que hablar contigo, jódete –le reproché caminando a la escalera, pero me detuvo tomándome del brazo. –Te vienes conmigo y Karen se lleva al niño a su dormitorio. –Disculpe, señora, me llevó al niño –murmuró al quitarmelo. Jesse me miraba alarmada, estaba claro que algo había pasado en el desayuno. –Jesse, mira que Karen no ahogue a mi hijo –le dije. Eso hizo que Karen se detuviera en los escalones, Jesse me miró dudosa, p

