Narrador:
Con mucha dificultad y con la ayuda de Luka, Alicia fue recuperando fuerza y con ella su movilidad.
‒ Haz estado muy callada hoy, Alicia, ¿te sucede algo?
Le preguntó Luka, ya que ella parecía distraída y poco comunicativa
‒ No es nada importante, descuida
‒ Todo lo tuyo para mi es importante – le acarició la mejilla y ella entonó sus ojos, a lo que Luka le sonrió, pues era un gran avance
‒ No sé cómo decírtelo…
‒ Diciéndolo, como siempre lo has hecho
Alicia se acomodó en la cama y tragó saliva
‒ Tengo una inquietud, pero no sé cómo preguntarle al doctor, pero tal vez tu sí lo sepas
‒ ¿De qué se trata? – Luka se acercó y tomó su mano - ¿Tan grave es? – ella no le respondía, solo lo miraba fijamente y sus ojos se llenaron de lágrimas - ¡Por Dios, Alicia!, estás logrando que me asuste y mucho – le acarició el cabello – por favor, dime que es lo que te inquieta tanto – y aguardó
‒ Es que… - volvió a tragar saliva – por lo que me contaron, estuve dos semanas secues*trada
‒ Eso es correcto
‒ Debido a los múltiples golpes que recibí estuve muy mal por días…
‒ También eso es correcto
‒ Pero nadie me ha dicho si fui… - se detuvo y apretó con fuerza la mano de Luka
‒ ¿Si fuiste qué?
‒ Si fui vio*lada – y largó a llorar tapándose con ambas manos la cara
Luka se acercó y la abrazó, dejó que llorara hasta que se lograra calmar, luego se separó un poco y apartó las manos de Alicia de su rostro, ella se resistió al principio, pero luego cedió
‒ Lo desconozco – acotó él en voz baja
‒ ¿No le preguntaste? – lo miró con asombro
‒ No, no lo he hecho
‒ ¿No te inquieta saberlo?
‒ En realidad no, solo sé que estás a salvo ahora y también sana, lo demás no me importa
‒ ¿Cómo puede no importarte si tu esposa fue o no vio*lada?
‒ Así de simple, Alicia, no me importa, lo único que me preocupa es que te recuperes bien y podamos retomar nuestras vidas, sólo eso es lo que me preocupa
‒ ¿Y si me hubieran vio*lado?
‒ Espero que no te lastimaran más de lo que lo han hecho
‒ ¿Solo eso vas a decirme?
‒ ¿Qué quieres que te diga? Alicia, eso a mí no me importa, pero entiendo que a ti sí te importe
‒ No te entiendo Luka…
‒ Mira, tu no recuerdas nuestra historia, si lo hicieras, no se te ocurriría hacerme semejante pregunta
‒ Pues tienes razón, no lo recuerdo, pero sí sé que debería preocuparte y no te preocupa
‒ Es obvio que no me recuerdas, sino no dirías semejante barbaridad – se puso de pie – iré por el doctor a que te quite esa duda
‒ ¡Que “nos quite esa duda” querrás decir!
‒ No, que te la quite a ti, ya te he dicho que a mí no me importa eso – y salió de la habitación en busca del doctor
Alicia ya se sentía mejor y con más fuerza, pero empezaba a tener otras dudas y sobre todo miedo de lo que le deparaba fuera del hospital, pues era una vida que ella desconocía y sabía que los que la esperaban fuera, estaban llenos de expectativas, expectativas que ella no creía poder llenar.
Luka:
Salí lo más deprisa que pude de esa habitación, mi corazón latía muy rápido, no sé ni a cuantas pulsaciones por minuto, pero eran demasiadas. Me puse ambas manos en el pecho, tratando de controlarlas, pero fue imposible. Respiraba de manera agitada y las piernas me temblaron, al punto de aflojarse y casi dejarme caer. Me apoyé en la pared y caminé con dificultad hasta el sillón que se encontraba en el pasillo. Permanecí sentado un largo rato, tratando de ordenar mis ideas, pero sobre todo salir de ese pequeño ataque de pánico que estaba sufriendo.
Debía hablar con el doctor para tratar de evitar lo inevitable. Alicia era mi mundo, mi todo, tenía que protegerla a toda costa, la había perdido, pero parecía que la estaba recuperando lentamente.
Cuando recobré el aliento fui por el doctor.
‒ Luka, justo iba a ver a tu esposa
‒ Tengo que hablar con usted, doctor
‒ Pareces preocupado, ¿sucedió algo malo con Alicia?
‒ Aún no, pero puede suceder
‒ Ven, siéntate y cuéntame que me estás asustando – me dijo el doctor mientras tomaba mi brazo y me conducía al sillón
‒ ¿Recuerda eso que no le hemos dicho aún?, ¿eso que le solicité no le informara hasta que ella le preguntara?
‒ Si, lo recuerdo perfectamente
‒ Bueno, me pidió que lo viniera a buscar para preguntarle precisamente eso
‒ Entonces llegó el momento en el que debe saberlo
‒ Eso es justamente lo que no quiero
‒ ¿Cómo dices Luka? – me preguntó sorprendido
‒ Que no quiero que le diga la verdad
‒ No puedo hacerlo, tú lo sabes
‒ Es necesario, ella recién se está recuperando y eso sería un golpe muy duro, tengo miedo de perderla
‒ Ya te lo dije, no puedo, mi juramento… - meditó por unos segundos - ¿en serio Luka? No puedo creer que me estés pidiendo lo que creo que me estás pidiendo.
‒ ¿Su juramento? – me puse de pie un poco ofuscado – es salvar vidas aunque tenga que mentir para ello, no decir la verdad
‒ ¡No puedes pedirme semejante cosa!
‒ Puedo y lo haré – Me acerque a él, para que pudiera entender muy bien lo que le decía – me debe muchos favores doctor, de esos que no se pagan con dinero, así que es hora de que me devuelva alguno
‒ Luka…
‒ ¡Luka, y una mier*da! – grité ofuscado – sabe muy bien que su esposa no estaría viva si yo no hubiera intervenido, así que me lo debe doctor, simple y llanamente me lo debe
‒ Lo sé perfectamente
‒ Entonces no tiene ni que pensarlo, solo hacer lo que le pido
No necesité recordarle los demás favores, con el que le hice por su esposa fue suficiente. Ella estaba delicada de salud y necesitaba un trasplante de riñón con suma urgencia, así que buscamos uno compatible, vivo por supuesto y le obligamos a donarlo a cambio de seguir respirando. Claro que eso había sucedido hacía muchos años atrás, cuando yo me dedicaba a mi oscuro negocio, pero los favores, eran favores y había que pagarlos tarde o temprano.
‒ Conocí a Paolo Gentile mucho antes de que te encontrara, fui yo quien te hizo la cirugía que salvó tu vida ¿y me pides esto?
‒ Yo no le debo mi vida, ese fue un favor que le hizo a Don Paolo, favor, que dicho sea de paso, pagó el viejo con creces. Así que no le debo nada. Usted en cambio me debe muchos a mi
‒ Cuando te conocí pensé que serías diferente a él, pero has superado su maldad con creces
‒ Eso, lejos de ser un insulto para mí, es un halago – hice una pausa – mire doctor, no me agrada estar teniendo esta conversación con usted, créame cuando se lo digo – suavicé mi tono – pero en realidad necesito que haga esto por mí – apoyé mi mano en su hombro – yo ya no soy esa persona que trabajaba para el gran Don Paolo Gentile, ahora soy un hombre diferente, un padre de familia, un esposo abnegado. Se lo ruego, ¿acaso no ha sufrido ella ya suficiente?
‒ Lo haré Luka, solo espero que cuando ella lo sepa te perdone
‒ Yo también lo espero, créame
Narrador:
‒ Debo hacerle una pregunta doctor
‒ Dime Alicia, Luka me dijo que algo te inquietaba
‒ ¿Le dijo que era?
‒ No, por supuesto que no, solo que era algo que te tenía intranquila y era importante para ti saber la respuesta
‒ ¿Luka, puedes dejarme sola con el doctor?
‒ Pero Alicia, ya hablamos de lo que era
‒ Sí, pero quiero estar sola y tener la posibilidad de elegir contártelo o no
‒ Bien, lo entiendo – le tomó la mano y depositó un beso en ella – estaré esperando afuera – le sonrió – y recuerda que te diga lo que te diga, a mí no me interesa, ni cambia en nada lo que siento por ti
‒ Gracias
Luka salió de la habitación, tal y como Alicia se lo había solicitado. Solo esperaba que el doctor cumpliera con su parte o tendría que hacerle pagar caro su traición, aunque el daño estuviera hecho
‒ Renzo, ¿qué es lo tan importante que no dejas de llamarme? – respondió Luka al teléfono que no dejaba de vibrar
‒ Creo tener una pista de quien estuvo detrás de lo que le sucedió a Alicia, pero tengo que confirmarlo
‒ ¿Quién?
‒ Bueno no sé quién con exactitud, pero todo apunta a que Marco sabe algo
‒ ¿Marco, ese bast*ardo?, no debí haberle perdonado
‒ Tranquilo, deja que lo confirme, solo necesito tu autorización para investigarlo
‒ ¡Por supuesto que la tienes!
‒ Ok, te mantendré informado
Luka sintió su cara arder, al tiempo que su mandíbula se tensaba y sus puños se cerraban.