Rafael sonrió mientras el niño jugaba con su cabello, era tan hermoso, si pudiera elegir un rostro para su hijo sería justo el del pequeño Liam de apenas un año de edad, Rafael no podía quitarse la imagen de su hijo de su mente desde el día que lo perdiera, había aprendido a vivir sabiendo lo que sucedió, pero nunca se ha podido perdonar, debió haber sido precavido y no haber manejado en su estado, debía haber pensado en su hijo y no en el dolor que su corazón estaba sintiendo, porque ahora sabía que un amor era superable, pero un hijo jamás - Tu colección ha llegado junto a Enrique, ¿estás listo para volver? - Marcos pregunto mientras se hacía cargo del pequeño, Rafael sentía vació cada vez que era separado del niño. - No, pero tampoco tengo elección ¿cierto?, Enriqu

