Fernando, subió a su auto, aun las palabras de Sara resonando en su cabeza, Rafael se había ido del país, se había ido, lo había perdido. Fernando, salió del estacionamiento condujo sin rumbo fijo, hasta que la noche llego, estaciono a un lado de la carretera, mientras marcó el número de Rafael, lo había hecho todo el día desde que Sara lo había dejado solo en el estacionamiento, pero Rafael nunca respondió, su móvil estaba muerto - Lo siento Rafael, lo siento tanto, vuelve, vuelve – Sara había dicho la verdad, no conocía a Rafael, no, no era verdad, el conocía al verdadero Rafael, Rafael, era ese chico feliz que corría en medio de los niños en el orfanato, el chico que se había entregado a él tantas veces y era feliz con cada detalle que le mostraba, el chico que fue capaz de

