Limite

1413 Words
Siempre que pasaba, ella acudía a él o la encontraba en algún lugar, pasaba mucho tiempo dentro de su casa. Iban a su apartamento y allí Peter le hacía señas para que se sentara, para poder ver sus heridas. Haría lo que le pidiera, sin dudarlo. Iría al baño y volvería con su botiquín médico, se dejaría caer junto a ella en su sofá y se ocuparía de sus moretones. Cuando se trataba de áreas mas intimas, él se daba la vuelta para que ella pudiera darse un capricho y esperar a que estuviera bien y lista para volver a mirarla. Una vez atendidas todas las heridas, se sentaban y miraban televisión o hablaban de todo y nada al mismo tiempo. Le preguntaba sobre el hospital y su entrenamiento, mientras que en realidad preguntaba algo totalmente diferente disfrazado de la cotidianidad de su charla. Ella respondería que todo estaba bien y haría sus propias preguntas sobre sus misiones y por qué su último Equipo de cadetes no pasó la Prueba de las Campanas, mientras trataba de evitar la respuesta real como la plaga. Se reían juntos y charlaban sobre los viejos tiempos hasta altas horas de la noche, cuando de repente ella recordaba que debía irse a casa. Él no quería nada de eso, era tarde después de todo, así que no podía dejarla salir a la calle y solo le decía que podía quedarse con la cama y él tomaría el sofá. Ella aparentemente estaría de acuerdo de mala gana y él la levantaría en sus brazos para tirar de ella a su habitación. Peter le besaría la frente, le desearía dulces sueños y se daría la vuelta para volver a su sofá. Entonces sentiría la mano de Lorena rodeando la suya y la oiría pedirle que se quedara con ella solo por esa noche, porque no quería estar sola. Él le concedería su deseo y, dando un suspiro, se metería en la cama él mismo, colocando un brazo alrededor de su estómago para asegurarle que no iría a ninguna parte y, en su lugar, atraparía todas y cada una de las pesadillas que pudieran llegar a perseguirla en la noche. Y luego se quedarían dormidos. Es decir, hasta el día en que tuvo que romper esa rutina. -¿Cuánto tiempo Lorena? -¿Qué?- bostezó, a mitad de camino en la tierra de los sueños. -Sabes exactamente a qué me refiero- Respondió él suavemente. Inmediatamente, ella se tensó. No quería hablar de eso, pero Peter estaba harto de verla así. Le dio ganas de retorcer el cuello de su padre, pero no pudo hacer nada, no hasta que ella abriera la boca. Claro, podría ir con su jefe y hacer que Haru Mauro fuera acusado de abuso infantil, pero sin Lorena como testigo y víctima, una que podía hablar, sería su palabra contra la de Haru. Y el padre de Lorena era un comerciante civil muy respetado, nadie creería que el buen vecino golpearía a su 'pequeña niña'. -¿Cuánto tiempo dejarás que te haga esto, Lorena?- preguntó, cuando ella no respondió. -Yo ... no sé de que... -No me mientas, Lorena. Ya sabes que lo sé, así que no insultes mi inteligencia- Él le advirtió y ella no pudo evitar notar que había algo desesperado en su voz. Ella sabía que él se había vuelto bastante protector con ella desde que comenzó todo este lío, lo había demostrado al esperar frente al hospital y acompañarla a casa. También haría citas temprano en la mañana para entrenar, siempre que fuera posible y se aseguraría de que su padre escuchara. De esa manera, si él la golpeaba esa noche, sus compañeros de equipo se darían cuenta durante su sesión de entrenamiento, cuando ella no habría tenido tiempo para atenderlos o que alguien más la tratara. Sin embargo, este tono oscuro y triste de su voz parecía tener una nueva profundidad, que hizo que los escalofríos recorrieran su columna vertebral y no de mala manera. Un momento después, se preguntó a sí misma, qué le pasaba. -¿Lorena? Todavía su capitán estaba esperando una respuesta. -¿Qué se supone que debo hacer, Peter? Él es mi padre y... -Te está golpeando. Vamos con la jefe o alguna auturidad. -¡No! -¿Por qué?- preguntó- ¡¿Cómo puedes seguir preocupándote por él, después de lo que te ha estado haciendo en estos últimos meses?!? -Él sigue siendo mi padre…- respondió ella en silencio. Él no respondió con palabras, pero sus acciones le dijeron lo suficiente. Peter se alejó de ella para sentarse en el borde de la cama y pasó una mano por su cabello con frustración, yendo a frotarse las sienes con molestia en el siguiente segundo. -Lo siento, capitán- Ella le dijo mientras se sentaba bien- Yo... nunca debí haberte involucrado en todo este lío ... lo siento mucho ... yo ... me iré ahora Y antes de que pudiera reaccionar, ella salió por la puerta. No la vio mucho desde esa noche. Durante casi dos años, pareció evitarlo como una plaga. Ella hablaba con él, cuando se encontraban en la calle o en el hospital, pero nunca más que un "Hola. ¿Cómo estás? Estoy bien". Esperó a que ella volviera a verlo, pero nunca sucedió. Se mantuvo alejada tanto como pudo, incluso yendo tan lejos como para inventar excusas, para no comer con el resto del equipo. Ella sonreiría mucho y todo se vería bien, incluso genial, cuando su perdido compañero regresó a casa o cuando finalmente se hizo un buen rango en la milicia, pero él lo sabría mejor. Vería la sombra asomándose detrás del aparente brillo en sus ojos jade, vería la leve cojera en su caminar cuando ella pasara junto a él con una pila de carpetas en sus brazos, vería cómo su sonrisa se desvanecía en una mueca, cuando pensó que nadie estaba mirando. Y le rompía el corazón. Era tan joven, tan llena de vida, pero estaba siendo envenenada y nada menos que por su propio padre. Siempre que pensaba en ello, se reprendía a sí mismo por actuar como lo hizo esa noche. Debería haber abordado el tema de otra manera, entonces tal vez ella todavía buscaría su compañía y consuelo y, por lo tanto, aún tendría a alguien en quien confiar. Alguien que supiera y entendiera, pero su propia sobreprotección la había alejado. Y la peor parte era que ella se mantenía a distancia para protegerlo, para ayudarlo, porque lo había visto muy angustiado por su situación. Desafortunadamente, no se dio cuenta de que de esta manera lo estaba empeorando aún más, porque se culparía a sí mismo por una parte. Y por la otra, porque tenerla cerca de él por la noche, también había espantado sus pesadillas. La necesitaba tanto como ella lo necesitaba a él. Se necesitaban el uno al otro para superar la oscuridad de sus pensamientos. Pero ella ya no acudió a él. Ella se mantuvo alejada, tanto física como emocionalmente. Es decir, hasta que su padre cruzó una línea... Un golpe en su puerta lo sacó de sus oscuras cavilaciones y lo devolvió al mundo real. Consideró no responder, ya que no quería que lo molestaran; estaba pensando en cómo detener su tormento, cuando de repente sintió quién era la persona que tocaba, la que estaba parada frente a su casa. El hombre de cabellos desordenados inmediatamente se puso de pie y corrió hacia la puerta, antes de que ella pudiera cambiar de opinión y huir de nuevo. En el momento en que abrió la puerta, sintió sus pequeñas manos agarrar su camisa (había renunciado a su chaleco, viendo que estaba en su propio hogar) y notó cómo su cuerpo más pequeño temblaba contra su cuerpo más alto. Él deslizó sus brazos alrededor de ella, tenía mucho frío, y la llevó adentro. Ella sollozaba contra su pecho sin restricciones, su cabello estaba despeinado y sus labios hinchados y amoratados. La sangre le salía por la comisura de la boca. Su ropa estaba arrugada y, por cierto, podía sentir su pecho contra él con cada respiración, supuso que no estaba usando sostén. Se le ocurrió una idea terrible. -¿Lorena?- Habló de inmediato- ¿Qué hizo él? Ella lo miró, todavía llorando, pero no por mucho tiempo. Ella no parecía capaz de sostener su intensa mirada, así que la desvió hacia un lado. -Él... Peter, mi propio p-padre... él... me violo
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