Cuando Lorena finalmente abrió la puerta, Peter tuvo que contener una risa.
Llevaba sus pantalones de repuesto y su camisa sin mangas, que eran demasiado grandes para ella y parecía tropezar con sus propios pies. Su cabello estaba aún más despeinado que cuando la vio por primera vez de pie frente a su puerta, y sus brazos eran un desastre de vendas que colgaban sueltas alrededor de su delgada figura.
Aparentemente, el segundo mejor médico del pueblo, que podía curar casi cualquier cosa, lo que a menudo le había salvado la vida, no podía envolver sus propias extremidades con vendajes.
El capitán no pudo reprimir una risita ante su frustrado bufido, antes de que ella le gritara, no solo por quedarse allí riéndose a carcajadas, sino para que fuera a ayudarla. Desconcertado por su voz autoritaria, pocos se atrevieron a darle órdenes, eso sí, vaciló un momento más. Rindiéndose, se acercó lentamente a donde estaba ella y le quitó las vendas. Por primera vez, desde que ella había venido a buscarlo nuevamente, vio parte de la extensión total de sus heridas. Incluso en el baño, con solo una toalla para cubrirla, había logrado ocultar el corte ensangrentado en su brazo y hombro, que era testigo del uso de armas de su padre en ella.
Peter no pudo tragar el grito ahogado que escapó de su boca.
Lorena no lo miró, no se atrevió hacerlo. Sabía que esto empeoraba todo un montón, especialmente porque Peter no era de ninguna manera un idiota. Averiguaría lo que había estado sucediendo durante los últimos dos años...
-¡¿Sus manos ya no eran suficientes para él?!- preguntó con amargura.
Ella sacudió su cabeza.
-¿Cuánto tiempo?
Ahí estaba de nuevo. La pregunta que la había alejado en primer lugar, pero Peter no pudo evitarlo. Quería, no, necesitaba saber. La chica no respondió, pero su cabeza se hundió aún más y esa fue toda la respuesta que necesitaba. Tomando una respiración profunda para calmarse, trató de captar esta nueva información que se le presentó. Esta noche estuvo tan llena de sorpresas, ninguna de las cuales había querido que ella pasara en su joven vida. Ella debe haber pasado por el infierno estos últimos años. Seguro, siempre había sido malo, pero al menos él la había golpeado "simplemente".
Si estaba usando cuchillos, látigos y algo más ... la estaba torturando en gran medida.
-Queridos dioses- Susurró, reflexionando sobre esto por un momento- ¿Por qué no has dicho nada?
Lorena se mordió el labio.
-¿Cómo pudiste dejar pasar esto, Lorena?
Podía escuchar la decepción en su voz, a pesar de que él se esforzó por no dejar que se notara, mientras reajustaba sus vendajes. Estaba decepcionado de ella, de que hubiera elegido esconderse durante tanto tiempo, que no haría nada al respecto. ¡Que había sido débil! Estaba terriblemente decepcionado, ella simplemente lo sabía, y eso la estaba matando. Ella no quería ser un fracaso a sus ojos, por alguna razón, quería que él estuviera orgulloso de ella. Tan orgulloso como estaba de sus amigos y compañeros de equipo, quienes pertenecían al mayor rango elite del pueblo, sin embargo, ella quería que su orgullo fuera diferente de lo que sentía por sus otros dos estudiantes y no lo entendía.
-No te curaste a ti misma- Dijo finalmente, después de que terminó de atenderla.
-Yo ...- se calló. Iba a decepcionarlo de nuevo, pero no quería decirlo en voz alta, porque eso haría que todo fuera definitivo.
-No vas a ir conmigo con la jefa a primera hora de la mañana- Esto también fue una declaración y volvió a tener ese tono en su voz.
Ella lo miró, porque su voz había sido amortiguada, solo para encontrarlo frotando su rostro con frustración, ¡¿o tal vez era desesperación ?! ¡Fuera lo que fuera, lo había puesto allí y se odiaba a sí misma por eso!
-No ... no estoy lista, capitán. Lo siento ...- murmuró Lorena, bajando la cabeza de nuevo. No quería mirarlo y ver cómo estaba poniendo a prueba su cordura- Yo lo intentaré, pero ... no sé, si ...
-No tienes tiempo para siempre, lo sabes- Le recordó- Eres médica. Sabes mejor que yo que las heridas se curan y va a pasar más rápido, ya que eres una oficial con un don que nadie mas a parte de nuestra jefe tiene. No tienes mucho tiempo para decidir.
-Lo se- Ella murmuró.
-Una semana.
-¿Eh?
-Te doy una semana- le dijo con firmeza- Si decides que no quieres ir a denunciar a ese bastardo, entonces respetaré eso. Pero si no has tomado una decisión hasta el final de la semana, haré que vayas a hablar con la jefa, incluso si tengo que llevarte conmigo. Siete días Lorena y ni un minuto más.
La oficial se quedó allí muda, mirando a los ojo oscuros expuestos de su capitán, que brillaban con determinación. Cumpliría con su ... ¿era una amenaza? ¿O una promesa? Independientemente de cómo quisieras definirlo, él lo haría. Obviamente estaba cansado de dejar que sucediera estas abominaciones mientras estaba parado en la banca y observando, cuando podía romper el cuello de su padre, ¡tanto metafórica como literalmente!
-Vamos a meterte dentro- Dijo de repente con una mirada al reloj.
Ya era la una de la mañana y necesitaba darle un informe de misión a su jefa por la mañana. Tomando a la pequeña en sus brazos, la llevó a su cama estilo nupcial y la acostó sobre el suave colchón como había hecho tantas veces, antes de deslizar las mantas sobre ella. Sin embargo, su rutina se rompió cuando en lugar de darse la vuelta, simplemente se quitó su banda de la cabeza y la puso en la mesa de noche, luego se metió en la cama. Acostado detrás de su ex alumna, descansó un brazo alrededor de su cintura, acercándose poco a poco hasta que su frente tocó su espalda y pudo oler su propio champú saliendo de su cabello.
Su corazón dio un pequeño salto.
Lo descartó, cuando besó la sien de Lorena y le deseó 'dulces sueños'. Se instalaron cómodamente. No pasó mucho tiempo antes de que la joven se durmiera pacíficamente. Peter, por otro lado, todavía estaba completamente despierto, mientras pensaba en formas de quitarle su pequeña flor de cerezo a su padre ... espera, "SU" flor de cerezo... ¿Desde cuando era suya? Haciendo caso omiso del pensamiento involuntario, volvió a los trabajos de su mente, jugando a través de diferentes escenarios, ninguno de ellos realmente efectivo, no sin que ella admitiera que estaba siendo abusada.
Él simplemente la mantendría con él, pero su padre ciertamente iría a buscarla, y si encontraban a la niña en su apartamento, nada menos en su cama, sería un problema. No, no podía arriesgarse a eso. Probablemente sería acusado de maltratar a su propia alumna y nadie le creería entonces si les contaba lo que realmente estaba pasando. Incluso si Lorena lo defendiera, solo dirían que el había usado su poder, autoridad y rango sobre ella y...
Se le ocurrió una idea.