Poniéndose al Tanto

1273 Words
(…) Casa Segura / Sky City Bajándose con dificultades de un taxi, el azabache camino con ayuda de sus hermanos, pues aún no se recuperaba del todo, era un alivio volver a su hogar, sin importar que tan lejos fuera o en cuanto sitios se quedara, ninguno le daba tal paz y tranquilidad como aquella retirada propiedad, el informático lo sostuvo con fuerza mientras la pelirroja le abrió la puerta, tras subir las escaleras, dejaron que este se recostara sobre su cama, Dante rápidamente bajo y empezó a cocinar algo, todo este tiempo lo pasaron sin comer nada, ahora que los nervios se habían ido, el hambre los estaba matando.   —¿Cómo te sientes? —Cuestiono Natasha viendo fijamente a su familiar. —Bien, no tengo palabras para agradecer todo lo que hicieron por mí —Expreso con honestidad, dedicándole unos ojos de gran cariño. —Y así querías hacerlo todo por tu cuenta —Carcajeo la dama con una radiante sonrisa —Menos mal que somos mal portados y no hacemos caso —Acoto contenta, causando risas en el varón. —Bueno, las salchichas se cocinarán en un rato, nada como unos perros calientes —Saboreo el hacker corriendo a donde ellos estaban —¿Qué les hace tanta gracia? —Dudo el muchacho. —Estábamos pensando y… ¿La v****a de esa chica no olía mal o algo? —Burlo el búho oscuro, ganándose una cara de molestia por parte del chico y de risas de la mujer. —¡Oh claro! ¡Que divertido! —Protesto el promiscuo, acomodándose sus lentes, poniéndose sumamente rojo. —No te pongas así Dante, Alex también tuvo sus problemas ¿Recuerdas el hongo? —Hablo Nat con una mueca contenta, metiéndose con su otro hermano. —¡Eso fue injusto! ¿¡Y la vez que te rompieron el ano!? —Discutió el pistolero, causando una riña entre los tres. —¡Nunca imagine que ese pequeño albino fuera tan rustico! —Se excusó la señorita. —Al menos ya ustedes lo superaron, yo estoy en pleno tratamiento, no merecía que me lo lanzaran en la cara —Reclamo de nuevo el informático, sumamente ofendido.  Pero por mucho que pelearan esto no hizo más que terminar en unas sonoras carcajadas, tres jóvenes criados a la fuerza por los crueles vientos del destino, no podían ser menos problemáticos, aun así, agradecían el tenerse los unos a los otros, ya que de esa forma nunca tuvieron que estarle rogando ningún tipo de amor a terceros. Estaban para apoyarse y confiar entre sí, ya que, aunque se sacaran las cosas a la cara, jamás tenían intensiones de lastimarse, solo un tonto destruiría los vínculos que lo mantienen fortalecido. El olor de los embutidos se hizo presente en la casa, Dante bajo de inmediato seguido de Natasha, quien adoraba prepararlos, dejando a un meditativo Alex en el piso de arriba, ahogado en los mismos pensamientos recurrentes, si ella no se hubiese enterado de quien él era, nada habría pasado y seguro todavía estaría junto a ese hermoso cuerpo esculpido por el esfuerzo de su portadora, llenándolo de besos y caricias, adorándolo como un súbdito leal, sin embargo, no era solo eso, quería más de ella, deseaba seguir conversando como lo hizo en la cena, ese mujer era una reliquia como las que ya no existen en el mundo, repleta de conocimiento y elegancia, todo eso fue suyo por tan poco tiempo que ni siquiera fue capaz de disfrutarlo como era debido. —Claire… —Quejo con dolor el azabache, sintiendo gran culpa, recordando su rostro iracundo y melancólico. —¡Llego la comida! —Afirmo Nat sumamente contenta, trayendo su plato junto a Dante, quien llevaba dos más. Los jóvenes sirvieron la comida con inmediatez, eran un buen número de panes rellenos, con bastante salsa y papas, se veían extremadamente apetecibles, nadie pudo aguantarse, todos le hincaron con velocidad el diente, maravillándose con esos sabores tan deliciosos y geniales, no importaba el dolor, la molestia o la fatiga, esos sabrosos alimentos los mantenían embelesados.   Cuando estos terminaron de maravillar sus paladares con los gustosos platillos, el búho oscuro supo que era el momento de contarlo todo, el hacker llevo las cosas al fregador y volvió rápidamente, su interés por la historia era todavía mayor, ya que se sentía culpable del desenlace de la misma. Alex dio inicio a sus palabras y todo fue bien al principio, una maravillosa velada, la dama completamente a merced del caballero, rumbo directo al hotel y cuando se cerró la puerta, las cosas se fueron al carajo, el varón evito contar los detalles de la intimidad, pero acepto totalmente su responsabilidad en lo ocurrido, la sorpresa de los hermanos fue mayúscula, jamás esperaron que lo que empezaron siendo solo bromas, acabara por convertirse en una incómoda realidad. —Pero es que no lo entiendo ¿Cómo pudo haber pasado? —Se intrigo el informático.   —Pues… La chica estaba buena y Alex se la cepillo —Respondió la pelirroja con los brazos cruzados. —Natasha por favor —Suplico el azabache con una sonrisa ladina —La subestime, pensé que la vería solo como un objetivo, que no titubearía, grave error, su belleza tanto física como mental, emocional y… Caí rendido ante ella —Acepto avergonzado. —Hermano… Esto es una cagada, es literalmente el peor escenario imaginable —Afirmo Dante muy nervioso. —Pero espera ¿Y qué sintió ella? —Se interesó la chica, arrojándose a su cama. —Creo que teniendo en cuenta el hecho de que trato de matarlo, es muy claro que ira y odio —Aseguro el informático con obviedad.     —Por supuesto que cuando descubrió la verdad reacciono así, pero hablo de antes —Replico mirando al búho oscuro. —Nos dormimos acurrucados, yo creo que ella… Estaba feliz —Argumento con cierta esperanza. —Entonces, tal vez debas intentar un enfoque más político, convéncela de que no eres alguien malo —Sugirió la muchacha. —Nat vamos ¿Es en serio? Es la asesina número uno de Tantalus, jefa de los prime y la mujer más peligrosa del mundo —Denoto el hacker. —Lo que sugieres es como lanzarte de cabeza sangrando a las fauces de un tiburón blanco —Comento el pistolero con desilusión. —Las chicas no somos como ustedes, estamos por encima de la maldad, las riquezas o el orgullo, lo que sentimos es más importante y valioso, yo creo que si puede valer la pena darle una oportunidad —Declaro con seguridad. —Dices más tonterías cuando estas sobria que drogada —Musito en silencio el asiático, recibiendo un almohadazo en la sien.   —Por ahora, mantengámonos bajo perfil hasta que me cure, después decidiremos que hacer —Aviso Alex con el rostro en alto, viendo a sus dos familiares —Por supuesto que quiero creer en ella, pero solo tengo una vida y no la perderé por altruismo hacia una persona que ha matado inocentes —Comento con seriedad. Pero por mucho que el dijera eso ¿Qué tan cierto era en verdad? ¿Acaso no había fallado a sus propias palabras cuando evito matarla? La realidad es que, tras pasar tantos años sin ser débil a nada, apareció esta rubia frente a sus ojos y lo convirtió en un tonto, obviamente, la peor y más terrible condición por la que podía pasar estaba ocurriendo, su frialdad e implacabilidad está siendo apaciguada, si seguía por ese camino, sus planes se irían al carajo, después de todo ¿De qué sirve un arma que no es capaz de disparar?
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