El trayecto a la mansión fue incómodo; al entrar intenté dirigirme a mi habitación. Pero el sonido de la voz de mi padre me detuvo, me giré en mis talones intrigada por lo que iba a decir. – Las reglas en la casa han cambiado para ti, desde mañana asistirás a la escuela y volverás a la casa, no tienes permitido salir sin mi explícita aprobación y además a partir de ahora tendrás un grupo de mi confianza para acompañarte, cuando las clases termines, decidiré que haré contigo, mientras tanto concéntrate únicamente en tus estudios. – Quería manifestar mi disgusto, pero estaba segura que no cambiaría mi situación.
Al día siguiente desperté con grandes ojeras, fue imposible calmar mi mente esa noche, los recuerdos llegaban como tsunamis de emociones que no sabía controlar. Después de mi rutina matutina, salí de la habitación y me encontré a 3 Sigmas que pertenecían a la custodia de mi padre, esperándome en el pasillo. Esto ya se había salido de control, no me había tomado sus palabras enserio, en estos 13 años nuestra relación se mantuvo cordialmente casi nula. Pero esta vez estaba dispuesta a oponerme, no pretendía volver a ser un rehén como los primeros años de mi vida. Si quería controlarme, debería darme razones.
Me dirigí a la habitación de mi padre, pero no se encontraba allí, pero eso solo aumento mi ira, me encontraba desbordada y no tenía ningún tipo de control sobre mis emociones. Fui a su estudio y no entiendo que paso, solo entre a la oficina y levante a mi padre del cuello mientras le pedía explicaciones, cuando volví a entrar en control, me transformé y salí corriendo al bosque.
Hera es una loba enorme, mide 2 metros y con un pelaje suave gris plata, que se distingue de otros Alfas que son de pelaje n***o. Sus ojos son violetas en su versión de guerrera, pero en el cotidiano son de un verde esmeralda brillante. Posee una belleza sublime, pero en sus patas traseras se marcan dos grandes cicatrices que me hicieron a los 5 años. Durante ese evento ella absorbió todo el dolor posible para evitar mi muerte, mi cuerpo tiene también esas cicatrices, pero no son tan notorias como las de ellas. Hera es mi mejor amiga y confidente.
El día que enfrente a mi padre cambio todo, nunca pretendí que conocieran a Hera, los rumores de ser hija de Alfa Reynaldo se hubiesen corroborado, dado que en nuestra r**a está estipulado antropológicamente los tamaños y pelajes de los miembros de la manada. Era el pacto entre nosotras porque a pesar de su maltrato amamos a papá y no queremos que nada lo afecte, pero para ser sincera durante mi adolescencia tenía mis dudas, es improbable que un Beta y una Kappa engendren a una Alfa, los libros dicen que el rango mayor que se podría esperar era el de Beta.
Corrí durante horas en el bosque sin rumbo fijo, no sabía que hacer, seguramente si regresaba me encarcelarían por atacar a mi padre, además no quería encontrarme con Alejandro, quería evitar el mayor tiempo posible su rechazo, siempre fue mi “crush” pero es tan malo conmigo que su rechazo esta garantizado al momento de volver, por eso también quiero disfrutar un poco más de esta unión.
La puesta de sol comenzó a caer, me sentía hambrienta y cansada, llegue hasta un lago congelado dentro del bosque, tiritaba de frío en su orilla, pero me sentía mucho más segura que en la arboleda. Poco a poco mis fuerzas se desvanecieron y Hera necesito entrar en letargo, necesitábamos descansar, mi cuerpo inerte cayó desnudo sobre las arenas del lago y luego de eso ya no recuerdo que paso conmigo.
El sonido de los pájaros me despertó, mi cuerpo dolía debido a que era la primera vez que me transformaba. Al darme cuenta que estaba en un lugar que no reconocía entre en pánico - ¿Quién me había llevado? ¿Dónde estaba? Miré a mi alrededor y vi doblado sobre la cama un cambio de ropa completo con una nota escrita a mano, toma una ducha y luego te espero para desayunar. Sentí tanta vergüenza a ver que me encontraba desnuda entre las sábanas de alguna persona desconocida, intenté comunicarme con Hera, pero se encontraba demasiado débil en ese momento.
Un largo baño caliente me ayudo a calmar el dolor de mi cuerpo y las ideas de mi mente. Necesitaba agradecer a esta persona por ayudarme. La casa era muy acogedora, se sentía paz, en un punto envidiaba a esta persona desconocida, tenía un lugar limpio y cómodo sin personas juzgando alrededor. Un delicioso sabor a pan casero recién horneado me invito a entrar en la cocina. De espalda a mi se encontraba un hombre muy grande y joven, se lo notaba que cuidaba mucho de su cuerpo, al darse vuelta, vi a un hombre muy apuesto de ojos azules con cabello castaño con reflejos dorados. De forma relajada me pregunto - ¿Dormiste bien, bonita? Con una sonrisa angelical. Quedé estupefacta, era demasiado atractivo, mi corazón pertenecía a Alejandro, pero no puedo negar que me parece demasiado atractivo este hombre y además debe ser él mi salvador, siento una atracción hipnótica hacia a él que no puedo explicar, algo no esta bien, pero creo que debería ser respetuosa ya que hizo tanto por mi sin tener ninguna obligación conmigo.