Cap 23- Hola bonita...
Tirados sobre el césped mientras mirábamos las estrellas empezamos a planificar los pasos a seguir. Estábamos a ciegas, no tenía más que un nombre y a donde pertenecería ella previamente.
Entonces Alfa ¿qué hacemos? Mientras tomaba un sorbo de una cerveza artesanal de la zona. [dijo Alexei]
Creo que necesitaré ayuda de los “sombras”. Rascando su cuero cabelludo.
No te preocupes, me encargaré de todo. Con una leve sonrisa, sabes que son muy eficientes, pero ¿estás dispuesto a saber hasta el ultimo detalle de esa chica?.
¿Te sientes muy gracioso hoy? ¿O con ganas de morir? [soltando una carcajada]
Sus miradas cómplices eran todo lo que necesitaban para comunicarse, entre ellos la amistad era tan fuerte que ni siquiera necesitaban el vinculo mental.
Los preparativos en la manada “Claro de Luna” estaban poniendo a todos como locos, se conoce que los miembros de manada “De la Estrella Roja” son muy tradicionalistas y no permiten errores, el Alfa Igor es tan temido como respetado y de su Luna no se conoce mucho, solo los miembros de la manada pueden interactuar con ella. Los rumores entre los Alfas y Betas, es que es un hombre muy celoso y posesivo de su Luna, por lo que es muy selecto el grupo que la conoce. Su hijo, nuestro invitado, es el reflejo de ambos según los miembros de la manada.
Pero para Beta Benjamín, el menor de los problemas era la comitiva extranjera, su hija lo estaba enloqueciendo, todo lo tranquila y sumisa que se portaba antes del ritual se terminó. Los berrinches que hace lo están enloqueciendo, -lo único que quiero es encerrarla y que, aunque sea a la fuerza, ¡todo sea como antes! Pero no, es terca, si no cumplo con lo que exige intenta escapar, aunque tiene dos yesos pesados, ella lo sigue intentando; espero que nunca se los saquen. Prometí que le conseguiría el equipo de kinesiólogos y terapistas ocupacionales para que se recuperé, con eso logré calmarla y ganar algo de tiempo, al no tener loba va a tardar algo de tiempo-.
Luna era una leona enjaulada, realmente estaba secuestrada en su propia casa. No permitía que nadie entre en su habitación, ni siquiera su institutriz Omega Margarita podía hacerlo, sólo su equipo médico podía entrar; cada vez que su padre intentaba hacerlo algo volaba directo a su cabeza, claro, siempre podía esquivarlo, era un hombre lobo y en este momento ella no es mas que humana con problemas motrices. Benjamín se encontraba tan roto, extrañaba ver su rostro esperándolo ansiosa cada vez que llegaba de trabajar. En ese momento ella lo perseguía para darle su amor, pero ahora es él que ruega por unas migajas de cariño.
El humor de Luna era terrible, sentada en la silla mirando una película sin prestarle atención, su padre le había quitado todo contacto con el mundo exterior. Sentí una corriente de aire, me acerqué con la silla de ruedas para tratar de cerrarla, pero era muy difícil y eso me frustraba. [suspiró con odio]
Una voz masculina y que me hacia sentir en calma me hizo girar para donde se encontraba la cama. Acostado como si fuera el dueño se encontraba ese chico loco que le encantaba hacerme reír – Hola mi bonita, perdón por la tardanza-. Sinceramente no lo podía creer, ¡estaba en mi habitación!, si mi papá lo encontraba lo mataría sin problemas. – Hey, mi papá te va arrancar la cabeza si sabe que estas en mi habitación, puede malinterpretar las cosas- aunque me preocupaba lo que le podría pasar a Vladí, nunca me sentí tan viva, nadie se arriesgo tanto por mí. Vladí con sus típicos chistes me dijo – ¿puedo quedarme a dormir aquí? -[con ojos de cachorrito mojado] y acotó – ¿No te da pena este pobre e infeliz lobo que se siente solito, porque su compañera de casa lo abandonó? -. Le sonreí para desafiarlo y mencioné – Si nos encuentra juntos en la misma cama ¿te casarías con esta lisiada? -, y largué una carcajada. Se acercó y me levantó entre sus brazos y mirándome fijamente me dijo, si es tu deseo, lo haré.
Me recostó en la cama y cerro la ventana, no tenía intensiones de irse, mientras revisaba mis heridas me sentí avergonzada. me atrajo a su pecho y solo dijo -no te preocupes, ¡sanarás! y, además, aunque estes toda magullada, sigues siendo mi chica sexy- - ahora vamos a dormir un poco estoy cansado, no te preocupes prometo que me iré temprano- Luna quiso preguntarle algo sobre él, ya que no puede reconocer su rango. Vladímir solo le contestó -déjame dormir bonita, quiero que me conozcas como soy realmente, no necesitamos jerarquías entre nosotros-. Lo único que pude hacer fue acurrucarme en su pecho, creo que jamás dormí tan bien como esa noche.
Los rayos del sol empezaron a molestar mi rostro, busque a Vladímir, pero ya no estaba, me decepcioné y hasta pensé que la soledad había echo estragos en mi mente, pero encontré una pequeña nota escrita con su hermosa letra – Bonita, esfuérzate en tu rehabilitación, si te portas bien tal vez te lleve a pasear una de estas noches-. junto a la nota había un chocolate con relleno de dulce de leche que me fascina. Siento que tal vez todavía tengo algo de esperanza en el futuro.
Como todas las mañanas, vinieron todos a verme, desde que desperté del coma todos los días es lo mismo, llegan, les grito y bla bla bla; pero hoy fue distinto, me sentía tan bien que me olvide de mi rutina. Los empleados de la casa estaban tranquilos, Margarita irradiaba felicidad y mi padre no menciono palabra, pero se lo notaba molesto, entre dientes murmuro -Luna, ¿alguien te visitó?