Cap 22- Poniendo límites.
La irá empezaba a fluir por mis venas, primero, necesitaba calmar mi violencia, si no podía mantener mi cabeza fría creo que destruiría todo a mi paso, no podía perseguir el aroma de Luna, desde que la encontré en el la orilla del lago su olor poco iba desvaneciéndose.
Lo lógico era empezar a revisar la casa, nada se encontraba fuera de su lugar, pero el rastro de varios Sigmas y un Beta, pero no de los convencionales, este era fuertes. Salí y poco a poco me fui acercando al bosque, algo andaba mal, había rastros de que alguna situación violenta se había desarrollado. Al notar el barranco me transformé, Leo enloqueció buscando cada rastro de sangre que, aunque no tenían el aroma a su loba, podía reconocerlo sin duda.
Las cosas se salieron de control, Leo se encontraba igual de furioso que yo. Es la primera vez que me arrepentía de no ser una persona que se entrometía en los asuntos de los demás, mi mente trató de recordar cada una de las pocas palabras que cruzamos sobre su origen. Rebusqué una y otra vez en mis pensamientos, como un tonto, nunca pensé que seria necesario hablar del pasado lo único que me importaba era estar con ella. Solo recordé algo de que había tenido un problema en su manada… “Claro de Luna”, claro, deben ser ellos los que vinieron a buscarla.
Apoye mi espalda sobre un pino cercano y mientras me deslizaba hacia el piso, saqué mi teléfono para llamar a mi futuro Beta Alexei, -Ven aquí, tenemos que recuperar a tu futura Luna- sin agregar más corto el teléfono.
Manada “Claro de Luna”
Los acontecimientos de los últimos días habían terminado de romper la frágil relación que teníamos con Benjamín. Nuestra relación se volvió netamente laboral, ni siquiera podía mirarlo a los ojos. Aunque yo no tenía responsabilidad directa en los actos de Alejandro la culpa carcomía mi alma, en definitiva, yo había engendrado a ese idiota.
Mientras me entregaba los informes de la manada, informando que en 2 días llegaba la comitiva de la manada “De la Estrella Roja”, liderada por el hijo del Alfa Igor. Lo escuche vagamente, no tenía intención de molestarlo, pero no podía evitar preguntar por Luna. -Benjamín, ¿cómo se encuentra Luna? -. Con mirada fría y distante, solo respondió – Alfa Reynaldo, no es necesario que se preocupe por mi familia. Seamos respetuosos y olvidemos el pasado, pero olviden a mi hija ya fue suficiente el daño que le hicieron a mi hija-. Quise tratar de decir algo para disipar el ambiente hostil, pero las palabras no salieron de mi boca.
Alfa Alejandro ingreso en la oficina de Alfa Reynaldo sin saber que su padre se encontraba aún reunido con su Beta. El ambiente hostil se intensifico, Alfa Alejandro intento acercarse para intentar volver tener una posibilidad de disculparse y explicarle por lo que hice. Pero lo único que Beta Benjamín hizo fue mirarnos a ambos y realizó una leve reverencia y pronuncio -Alfa Reynaldo, Alfa Alejandro- luego se giro en sus talones y se retiró del lugar.
Mi padre solo apoyo su gran mano en mi hombro dándome una palmada de aliento y mencionó – no podemos juzgarlo, tal vez el tiempo ponga todo en su lugar-, mientras el alma de Alfa de Alejandro se rompía, nunca pensó sobre las consecuencias que su rechazo podría provocar en Luna.