¡NO LO PUEDO CREER!
¿Sandy y mi padre tuvieron un hijo?
No puede ser cierto...
—No, papá no nos haría eso—digo, mi madre sigue llorando, no entra en razón, esta destrozada, devastada, se siente engañada.
—¡Me ha mentido en todos estos años!—sollozo, apenas podía hablar—. Sus viajes de trabajo solo fueron una excusa para verse con ella. j***r, maldita sea, tuvieron un hijo—se desmoronó en llanto. Me quedé mirándola, aún no lo podía creer, estaba tan atónita y a la misma vez confundida.
—Papá tiene que explicarlo, decirnos todo mamá, pero por favor, cálmate.
Ella asintió.
Subimos a la habitación despacio, tanto como se tarda una tortuga al llegar a su madriguera. Toqué la puerta, luego, entré. Papá estaba sentado en la cama, lloroso, en pijama. Parecía que nos estuviera esperando. La esclerótica del ojo se encontraba rojiza como si le hubiesen dado un puñetazo. Los párpados hinchados. Su nariz mocosa, era evidente, si había llorado toda la noche. Apretaba los puños, dejando ver un frasco de pastillas vacio.
—¿Que hiciste Jonathan?—se alarmó mamá horrorizada.
—No quiero ir a la cárcel—murmuró entre dientes.
—¡Dios mío!—me llevé la mano a la boca —.Hay que llamar una ambulancia.
—No, no llamen a nadie, quiero morir antes de ver su cara de decepción. Prefiero morir antes de ir a la cárcel.
—¡Deja de decir tonterías papá! ¿Por qué hiciste eso?
Mamá corrió supuse que fue en busca del móvil. Papá se quejó apretandose con fuerza el estómago.
—¡Quedate!—dijo. Obedecí envuelta en lágrimas—. Hice algo malo, muy malo Maya. Cada día que pasa me arrepiento de lo que hice—tosió, con la respiración acelerada —. Conozco a Sandy desde que éramos adolescentes, la conocí en un campamento de verano—jadeó—. Esos día, estaba saliendo con tu madre, ella no pudo ir al campamento, por lo tanto, fui con Robert y Gustavo que éramos amigos. Sabia que Sandy gustaba de mi; ella no se llamaba Sandy, si no Angela. Así que...—rompió en llanto, comenzó a retorcerse en el suelo. Asimismo, corrí a socorrerlo, estaba frío sudando.
—¡Ya viene la ambulancia!—llega mi madre angustiada, se lanza al piso para también ayudarlo, sin embargo, él se niega respirando hondo.
—Pensé que dolería menos—confesó—. j***r, me esta quemando las tripas.
—¡Resiste por favor!—suplicó mamá.
—Irene, mi amor. Ojalá algún día puedes perdonarme
—¡Callate, no hables!
—Ambas puedan perdonarme.
—¡Papi por favor, no hables!
Acosté a mi padre en mis piernas, mi madre le acariciaba el rostro, no paraba de llorar.
—Maya... —volvió a retorcerse —.Todo es mi culpa, todo... perdóname por favor, perdóname, para morir en paz.
—¡Cállate, no digas eso!, no me dejes sola—lloró
Mi padre comenzó a retorcerse con más fuerza, luego, convulsionó hasta soltar una serie de espuma en la boca, parecía tener rabia, más no era así, estaba muriendo. Finalmente, dejó de moverse, sus ojos estaban abiertos, y su piel más pálida de lo normal.
—¡Jonathan!—se lanzó encima de él llorando, gimiendo de dolor —. No me hagas esto. ¡Vuelve!, ¡Vuelve mi amor, yo te amo!— Me alejé a un rincón de la alcoba rompiendo en llanto, escuchaba a lo lejos a mi madre gritándole, pidiéndole que no la abandonara, que lo amaba, más era muy tarde. Mi padre ya no respondía a sus súplicas, a sus llamados, a su amor. Ahora, era un cuerpo frío, e inerte que reposaba en el suelo como un saco de papá.
Dolia... dolia ver como tu primer amor de niña moría ante tus ojos sin poder hacer nada. Como aquel hombre que adoraste con devoción atento contra su vida para librarse de la realidad y la verdad que oculto por mucho tiempo.
Mi padre, mi héroe, mi amor, ¿por qué?.
Necesitaba una respuesta, le exigía una explicación a todos estos años de mentira. Rompo en llanto, en uno desgarrador al igual que mi madre, y esta vez soy yo la que me retuerzo de dolor en el suelo, y no de un dolor físico, si no de un dolor que esta más allá de lo visible.
Acontinuacion, llega la ambulancia, la policía, la detective Reaga, los vecinos, absolutamente todo. Nuestra casa es el centro de conversacion de toda la comunidad. Ante todo me percate de una carta que había dejado mi padre, un escrito muy bien doblado, guardado en un sobre hecho por él mismo que decía en el interior: Ojalá puedan perdonarme.
Asimismo, tomé el sobre y lo oculte, lo leería después, a solas, tal vez junto a mi madre. Sasha llegó de inmediato y me abrazó, estaba lo igual de afectada que yo. Ella tenía una particularidad cuando lloraba, su iris se transformaba en un verde claro. Nos unimos en un ferviente abrazo, en uno de esos que son irrompibles, sin embargo, lo que nos unía a Sasha y a mi era un lazo más allá que la propia amistad.
Sasha Mittchel siempre estaba conmigo en las buenas y en las malas, y esa amistad se aprecia. Me defendió cuando la necesite, creyó en mi cuando ni yo misma podía hacerlo. Ambas abrazamos a mi madre fundiendonos en un vinculo de dolor, apoyo y amor.
La ojos verdes siempre estaba allí para recoger mis pedazos. Eso hace un buen amigo, están allí para recoger esa parte de ti destrozada. Para abrazarte cuando no quieres ser abrazada, para secarte las lagrimas aún cuando quieres gritar. La que grita contigo porque sabes que estás mal y es una de la forma para desahogar lo que tiene ahogando hace mucho tiempo.
—¡Lo siento mucho!—exclamó la detective. Alexa al llegar me abrazó, nuestra amistad era buena, más no tan fuerte como la mía y de Sasha.
—¡Esta muerto!—sollozo, hundiendome en el mar de lágrimas.
—¡Todo estará bien!—dice Alexa, esa palabra me da mucha rabia, sabía que a partir de aquí, nada estaría bien. No digo nada.
Hay mucha gente afuera de la casa, susurran a mis espaldas, hablan del s******o de papá, lo sé, puedo sentir que hablan de mí familia. Me ahoga toda la hipocresía de la gente. Quiero que desaparezcan, estoy enojada con todo, con el mundo, con mi padre, conmigo misma.
Toda la noche fue terrible para ambas, no comimos, ni bebimos. Mi madre duró horas mirando una foto de ambos, eso me destrozaba aún más. Los recuerdos me abrumaron, y Sasha no paraba de llorar mientras preparaba un té para calmarnos. Lo bebí, mi madre igual. Me quedé dormida en el sillón.
☆☆☆☆☆☆
El día se transformó oscuro, gris. Como mi vida, después de estar radiante ya estaba por completo de ese color. Hicieron una velada rápida, mientras más veíamos su cuerpo, mas nos seguíamos aferrando a él. Por eso, su entierro fue rápido, doloroso. Mucha gente nos acompañó en nuestro dolor. Mi madre se encontraba absolutamente mal, temía por ella, estaba sufriendo al igual que yo.
Sasha lanzó la primera rosa envuelta en llanto, se arrodilló, cogió tierra y la desperso por todo el cajón. Observé que sus labios se movían, no obstante, no alcancé escuchar lo que decía. Acto seguido, continué a lanzar una rosa blanca; Sasha se apoyó de mi hombro fue reconfortante saber que estaba ahí.
—¡Adiós papá!—susurro. La gente comienza a dejar objetos, flores, fotografías de él. Duele aún más, me quema el pecho, no encuentro que hacer para que deje de doler. Miro a todas las personas como guardaban solemnidad ante la situación.
Acontinuacion, escondida entre los árboles se encontraba Sandy, y a lo lejos Johnny Stank, me enfermó verlos allí, como una serpiente que después de visualizar su presa están con los dientes afilados para soltar su veneno. Gustavo Salvatore también se encontraba en el funeral, ni siquiera me había dado cuenta. Tenia mucho coraje, quería tener fuego y eliminarlos a todos, a los que me habían hecho daño, destruyendo a mi familia. Observé como Jhonny con unas gafas de sol, una gorra me observaba, era incomodo, porque en ese momento lo odié, igual que odié a Sandy.
☆☆☆☆
Cuando todo acabó, regresamos a casa envueltas en la soledad, en los recuerdos que nos acompañaban. Mi madre se sentó en el sofá, con la mirada perdida, agotada por todo lo sucedido. Me senté a su lado; ella apoyó su cabeza de mi hombro y lloró. Más bien, ambas lloramos abrazadas, juntas. Sasha nos preparó de comer, sin embargo, nos negamos a probar un bocado, el apetito se había ido. Mi madre sólo bebió té y cayó rendida en el sofá. Yo no bebi nada
—Deben comer algo—dijo Sasha.
—No tengo hambre.
—Vas a enfermar. Tienes que ser fuerte para ayudar a tu madre.
—No soy fuerte Sasha, quisiera serlo, te lo juro, pero no lo soy. Duele. Me duele el alma.
—Sé que duele, pero hay que continuar.
—¡No puedo Sasha!...¿Como? ¿cómo superaste lo de tu padre?
Ella respiró hondo
—No lo hago, solo aprendí a vivir sin él.
—Él casi siempre estuvo ausente en tu vida
—Eso no significa que no lo amara Maya. Sé que muchas veces mi padre eligió el juego que a mi, pero lo amaba, era mi papá.
No dije nada.
—Gracias por todo.
—Te quiero Maya
—Yo igual.
—¿Quiere que me quede esta noche?
—No, yo me encargaré de mamá. Descansa.
—¿Segura?
—Si.
Sasha asintió, y abandonó nuestra casa. Busque una manta para cubrir a mamá. Estaba profunda. La casa era un completo silencio y caos. Recordé la carta de papá, por lo tanto, no esperé tanto en buscarla, en sentarme en las escaleras y abrirla.
Habían como cuatro hojas, y acontinuacion lo que leí me dejó helada. La primera página decia:
Mi niña, mi amor, Irene. Siempre fuiste la única de mi corazón. Tomé esta decisión porque me va a doler más ver en su rostro la decepción. No, prefiero morir que verlas sufrir por mis errores irreparables. Les juro que todo lo que hice, lo hice pensando en vosotras porque las amo con todo mi corazón, y lo que más quiero es protegerlas de todas las personas que nos rodean. Te escribo porque no puedo enfrentarlas, soy lo demasiado cobarde como para hacerle frente a esta situación. Sin embargo, quiero contarte todo lo que sucedió, la verdad, y aunque me van a odiar, solo espero que algún día puedan perdonarme.
Sé que soy un monstruo, y cada una de las decisiones que tomé lo hice por ustedes. Este secreto me ha matado por años, y lo he ocultado tan bien que hasta se me había olvidado, sin embargo, los pecados ocultos siempre salen a flote tarde o temprano y eso ocurrió. Mi pecado reboso la copa y lo demás solo fue el castigo de mis propios actos.
Hija, mi amor Irene. Cuando lean esto quiero que estén sola, sin nadie más. Les contaré todo por medio de este escrito.
Todo comenzó con el campamento. Con ese maldito campamento que cada día me arrepiento. Allí fue el inicio de todo el infierno.
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Pequeña notita: Los leo a todos. Gracias por to su apoyo con esta historia. Ahora, veremos el pasado, para así ir desenredado esta historia.