Ha pasado una semana, hoy es la cena con el gobernador, su esposa y su hijo. A Enrico no tengo muchas ganas de verlo se que saltarán chispas en cuanto entremos a su casa. Pero por otra parte el esposo no debe de saber del desliz con mi esposo. Supongo que debió de pasar antes de nuestro matrimonio ya que no recuerdo hacer visto a Enrico en casa ni en la boda. He decidido sacar un vestido más recargado y digno de la ocasión, al menos yo quiero causar buena impresión ya que de eso depende el futuro acondicionado de los caminos. Bajo las escaleras en el final ya me está esperando Alesso la verdad es que se ve muy apuesto, pero eso es algo que no lo diré. Cojo su brazo y camino hasta el carruaje, allí me ayuda a montar y después lo hace él. El camino es tranquilo y en silencio, no estamos

