Llevamos tres días de viaje, viajar en carruaje no es muy cómodo que digamos. Mi suegra y María están cansadas pero son demasiado orgullosas para reconocerlo. José en cambio se quedó para guardar la casa y comprobar que todos nuestros negocios estuvieran bien atendidos. Adriano por otra parte se encuentra en Milán, tiene mucho trabajo y aún no ve preparado a Alesso para pasarle el testigo. Lo último y único que se de él es que desde el ultimátum de mis suegros ya no visita lugares de moral dudosa. Mi suegro dice que se ha mudado a su casa y trabajan juntos durante el día y por la noche no se ausenta. Me alegra que siente la cabeza, no me gustaría que destruyera todo por lo que Adriano ha trabajado tanto. Por fin llegamos a Florencia, le mandé una carta a mi padre avisando de nuestra lleg

