— No vas a abrir la carta?— pregunta la muy descarada. — Primero tengo que alimentar a Lorenzo y luego asearlo cuando termine lo haré.— Víbora pienso mientras le sonrió. — Puff, no sabes querida que hay nodrizas y personal de servicio para ello... Tus pechos ya no serán turgentes después de haber alimentado a tu hijo.— — No me importa, soy feliz haciéndolo yo misma. Y ahora sí me disculpan me retiro las veré en la cena, Madre, María, Margherita.— su semblante cambia de color a ella nunca la he llamado madre y por Dios que nunca lo haré. Acabo de alimentar a Leonardo, tengo la carta en el escritorio. Un escalofrío recorre mi espalda que quiere ahora después de casi año y medio. Miles de preguntas llegan a mi mente. Estoy empezando a hiper ventilar, necesito relajarme esto no puede a

