Doblo con cuidado la carta y la meto en mi sudadera, me acero a Perseo y lo monto, me quedo un momento, quieta, verificando que nadie me viera y poniendo mucha atención a algún ruido ajeno al que provocamos nosotros. Después de unos segundos nada, así que salí con calma y tranquila del bosque, comienza a oscurecer, veo en dirección a nuestra casa y veo luz en el cuarto de Nate, parece que un está ocupado en esos informes. Voy hacia las caballerizas, afuera hay unos cuantos chicos jugando oh tomando el poco sol que ya hay, a lo lejos veo hablando al grupo de chicas que menciono a Grecia en el desayuno, espero que Emilio pueda darme un poco de información sobre ese asunto. Entro aun montando a Perseo, lo dejo en su lugar, lo acaricio y espero que pronto a Emilio oh a mí se nos ocurra una

