El beso que compartieron apareció en su mente. No podía olvidar cómo el toque de Dante encendió cada fibra de su cuerpo y, después de conocer más sobre sus metas y sueños, le resultaba incomprensible que él pudiera ser el asesino despiadado que ella buscaba. Lena confiaba en su fuente, y vengar a su familia significaba más que cualquier aventura pasajera; sin embargo, la enloquecía no poder odiar a Dante por completo. Planear su asesinato sería mucho más fácil si pudiera hacerlo. Mientras pasaba mansión tras mansión en las colinas de Hollywood, Lena pensó en cómo Aaron había usado la camioneta como un regalo para complacerla y asegurar su lealtad. Se preguntó cómo podría aplicar una estrategia similar. Como parte de su plan para matar a Dante, decidió que primero debía salvarlo. Una vez q

