ELIZA El doctor me daría de alta en algunos días más, la verdad es que no sabía cuantos días llevaba aquí y seguro que un par si lo hacía, pero, de todas formas, ya no puedo recaer, mi bebe es el principal motor que ahora tengo para llevar a cabo mi venganza y quieran o no, lo haré. Miré a Helen, que, para este momento, no quería mirarme a los ojos y bien sabia porque, pero, aun así, yo hice la pregunta que más me incomodaba, porque una idea se había instalado en mi cabeza y espero que no resulte ser cierta. —Helen —ella fingía estar ocupada en el móvil, pero volví a llamarla— Helen, sé que me escuchas, así que mírame ahora —dejo caer sus hombros, guardo el móvil en su bolso y finalmente se atrevió a darme la cara. —Eliza… —Nada de Eliza, necesito saber algo y ahora mismo me lo vas a

