JULIÁN Ni siquiera pensaba en lo que estaba haciendo, actuaba bajo la influencia de mis más bajos instintos. Cuando le mencione que se miraba hermosa, realmente estaba diciendo la verdad, se veía espectacular con la ropa que traía puesta. Y lo inevitable pasó. La terminé besando, jamás lo había hecho de esa manera y se sintió tan bien hacerlo que hasta mi polla reaccionó en consecuencia. Eliza debió de haber sentido esa parte de mi anatomía realmente dura y se asustó, aunque bueno, al principio supuse o llegue a considerar que me abofetearía; sin embargo, correspondió a mi beso y por un leve instante llegue a creer que quizá ya había logrado algo, pero no sucedió así. De pronto un aventón de su parte me hizo dar unos cuantos pasos hacia atrás y en su efecto, alejarme de ella. Aprovecho

