ELIZA Cuando me quedé dormida, mis sueños empezaron a hacerse presentes, de nuevo, volvía a tener a Julián frente a mí, pero en esta ocasión todo era diferente. Yo me encontraba completamente desnuda y de pie. Él me tocaba muy suavemente, como si con el simple roce de piel, fuera a hacerme daño. Sentí cómo mi piel se erizaba ante su roce y como mi centro ya estaba completamente húmedo. Acercaba su rostro a mi entrepierna y antes de hacer un movimiento más, desperté. Sin embargo, algo raro había esta vez. Ya no sabía si seguía soñando, imaginando o era real. La mano de alguien se encontraba recorriendo mi pierna, me asusté y prendí la lámpara que estaba a un lado de mi cama, solo para encontrar el rostro de Julián, una vez más. No obstante, si era él. Como siempre, comenzamos a discutir

