ELIZA Todo mi mundo se derrumbó en un santiamén, pase de ser la mujer más feliz del planeta a convertirme en la más desdichada y todo por esa maldita mujer, que no me dejaba en paz. Entonces escuché su maldita y asquerosa risa burlona. Me levanté de golpe, todos los presentes aún seguían conmocionados, nadie podía creer lo que estaba sucediendo, Fernanda se encontraba desmayada, Renata lloraba a mares a un lado del cuerpo de Mario, Helen me miraba horroriza, conmocionada y a la vez con una tristeza profunda, pero a Claudia la miraba con verdadero odio, un odio que por supuesto, era secundado. Camine lentamente hasta donde se encontraba ella, por supuesto, nadie se atrevía a detenerla porque temían que les disparara y no los culpaba por ello, sino al contrario. Ella seguía apuntándome co

