No he parado de trabajar desde que llegué hoy en la mañana y no planeo detenerme por nada del mundo. Necesito olvidar todo lo que esa mujer me hizo sentir, todos los recuerdos que me hizo recordar y todo el desorden que dejó en mi cabeza después de que se fue. Cada que tallo las mesas cuando los clientes se van, me imagino que es su cabeza la que estoy limpiando y la hago con más fuerza. d***o que ella se desaparezca de una buena vez y nunca más tener que verla. Mis dedos han empezado a sangrar de tanto limpiar, pero no me causa el más mínimo dolor, sino satisfacción de saber que al menos el dolor físico desaparecerá muy pronto. El dolor físico es momentáneo. -Valeria...-la voz de la tímida pelirroja que me toca hoy de compañera me hace levantar la cabeza de golpe y enfocar mi atención en ella.-el jefe de llama...-ruego al cielo que no me vaya a mencionar nada sobre la comida de mañana porque no estoy de humor para discutir sobre ello. Avanzo lentamente hacia la puerta de entrada cuando la luz de la enorme pantalla del edificio más cercano llama mi atención. Me quedo de piedra cuando veo que lo que enseña esa enorme pantalla es la fotografía de Gabriel con una mujer. Bastardo hijo de puta. No sé que demonios me pasó por la cabeza al creer que ese hijo de p***a podría sentir algo real por alguien como yo, es que eso solo en las malditas películas de amor o en los libros de romance. Entro al restaurante con más enojo que antes y avanzo rápidamente hacia la oficina de Joey. Que se acueste con quien se le antoje, yo también puedo buscarme a otro acompañante para pasar noches calientes. Toco dos veces la madera y giro la perilla. Me alivia ver a Joey con unos papeles en la mano porque eso significa que me hablará sobre el trabajo y no sobre la comida conmemorativa. Gracias al cielo. -Ven aquí, Vale...-cierro la puerta detrás de mí y avanzo lentamente hacia él. Se ve bastante asombrado por lo que sea que muestran esos papeles.-este mes nos ha ido increíble y recibimos más que en meses anteriores...-eso me arranca una ligera sonrisa. Es un alivio recibir buenas noticias. -Es bueno escuchar eso...-alza la mirada y la clava en mí. Este hombre fue el mejor amigo de mi padre y ahora es quien actúa como la figura paterna que me hace falta. -¿No crees que ya es tiempo?...-el pánico se apodera de mí al escuchar esas palabras. Niego con la cabeza en respuesta.-Valeria...-me acerco rápidamente hacia él, con un dedo sobre los labios y el miedo apoderándose de mí. No puede estar hablando en serio. -Prometiste que te quedarías más tiempo...-coloca una mano sobre su frente y suelta el pesado aire. Se le nota la edad cuando hace esto. -Prometí que cuidaría tu restaurante hasta que tuvieras la suficiente madurez y eficacia para manejarlo...-coloca los papeles sobre la mesa con cuidado y luego coloca una mano sobre mi mejilla.-la has tenido desde siempre, pero ahora te ves como la verdadera dueña de este lugar...-niego con la cabeza en respuesta. No puede hacerme esto. -Sabes lo peligroso que es que yo tome el puesto de jefe, Joey...-he pasado desapercibida todo este tiempo porque me he mantenido en las sombras, cuidado mi restaurante desde lejos y a cierta distancia, pero si tomo las riendas y el control de todo, seré expuesta y estaré en peligro.-papá no quería eso, él deseaba que llevara una vida normal y sencilla...-se aleja unos pasos de mí, negando con la cabeza mientras refunfuña. Sé que no le gusta la idea, pero no tengo más opción que mantenerme al margen. -No puedes seguir ocultando el hecho de que este sitio es tuyo y que estás bañada en dinero, debes dejar de fingir que eres una chica sin recursos y comenzar a vivir una vida normal...-eso me arranca una risa sin humor. Si hiciera eso, me volvería alguien que no soy. -Exponer al mundo lo que poseo solo me pondría en la lista de las cunas de oro y sabes que terminaría odiandome más de lo que ya lo hago...-él gira hacia nuevamente y me mira por unos segundos antes de avanzar hacia mí. Sé lo que dirá, pero no puedo siempre huir de sus sermones. -No tienes una pizca de culpa por la muerte de tu padre, deja de atormentarte con eso y toma el sitio que te corresponde en la cadena...-mi anonimato seguirá intacto lo quiera él o no y no lo discutiré más. -¿Tirarías a la hija de tu mejor amigo a la jaula de los leones sólo por tu d***o de que tome lo que me corresponde?...-se dispone a responder, pero yo alzo una mano para detenerlo. Debe saber lo que he averiguado.-ella está aguardando a que haga cualquier movimiento que me exponga para atacarme como lo hizo con mi padre...-mi corazón late con tanta furia que siento que saldrá de mi pecho en cualquier momento. Maldita ministra de justicia, m*****o su hijo y malditos todos los que sabía lo que haría.-no hace falta ser experto para saber que cuando demandé a su hijo, se prometió a sí misma que acabaría conmigo y la prueba esta en que no pude volver a dibujar por su culpa...-me quedo sin aliento después de decir todo lo que arde en mi pecho. Ella fue la responsable de que yo no pudiera volver a dibujar, ella y sus hombres.-si deseas irte, adelante, hazlo y no vuelvas, pero buscaré a otra persona que finja ser el dueño...-digo antes de dar media vuelta y salir de su oficina. Mi cabeza arde de la rabia que siento ahora mismo. Es que todo se amontona a mi alrededor como agua de mar: la comida familiar, la cena con los Stoker, Gabriel con otra mujer y mi verdadera identidad. Todo esto es un desastre y parece que se sale de mis manos conforme corre el tiempo. Salgo del restaurante y comienzo a avanzar rápidamente hacia el bar más cercano. El alcohol puede hacerme olvidar absolutamente todo lo ha sucedido e incluso puede llevarme a un sitio diferente. Abro la puerta y atravieso el mar de gente rápidamente para llegar a la barra. No me interesa cuantos idiotas hay en este sitio, ahora mismo solo quiero alcohol y olvidar. Quizá incluso tenga sexo con alguno de ellos y disfrute de ello. Le hago una señal al hombre de la barra y este me trae un vaso para servirme de lo que sea que tiene tras la barra. Nunca había hecho esto porque sé que los que están tras las barras siempre sirven whisky o coñac cuando uno les hace una seña, nunca vino o vodka, pero hoy d***o que traiga lo que tenga. Me bebo el líquido de un sorbo una vez que él lo acerca y este me quema la garganta. Solo pido que queme todo lo que hay en mi interior y me haga olvidar hasta mi nombre. Pido cinco vasos más de ese analgésico que deja de quemar mi garganta al segundo vaso y finalmente empiezo a sentirme mucho mejor. Al al tiempo también empiezo a olvidar hasta mi apellido, pero no interesa. Ahora solo quiero divertirme. Me levanto con dificultad del taburete y avanzo lentamente hacia el pequeño escenario del fondo. Parece que nadie se ha subido aquí jamás, pero eso está por cambiar. -Oye niña, ¿cantarás algo?...-dice un borroso hombre de camisa blanca y corbatín. Claro que cantaré. Tomo el micrófono que me ofrece y le regalo una sonrisa. -Coloca la pista de Kissing you, Des'ree...-digo antes de alejarme de él para pararme justo en medio del escenario. Cantaré con el corazón. *Latido* Mi mirada baila lentamente por todos los borrachos que están cerca del escenario y solo entonces, justo cuando la canción empieza a sonar, veo a la viva imagen de la l*****a y mi perdición. Esta sentado al final de la barra y no le presta atención a nada más que a su trago. Ni siquiera cuando la letra de la canción empieza a brotar de mi garganta. Bastardo egoísta. Al menos mira a quien has dejado en la oscuridad de la confusión. Es aterrador cuan profundo ha entrado en mi sistema, como puede controlar cada pequeña fibra de mi cuerpo, como puede llevarme al paraíso y al infierno a la vez, como puede destruirme tan deprisa y pegarme con sólo una mirada, una sonrisa o una palabra. Es terriblemente desgarrador como me hace sentir sin siquiera entender a fondo el poder que tiene. Este hombre desconocido es mi perdición y mi paraíso. Lágrimas empiezan a descender sobre mis mejillas y es entonces cuando él finalmente clava la mirada en mí. Te pido que te acerques y te ha hagas cargo de mi desgraciada situación, que saques la daga que has clavado en mi corazón y metas una parte de ti en el. Sana la parte de mi ser que has consumido con ese veneno tuyo y déjame ir. Déjame libre de tu engaño, del hechizo de tus brazos y del dulce néctar de tu corazón. Déjame ir de una buena vez, criatura desconocida. El se pone de pie y comienza a avanzar lentamente hacia donde yo estoy, con su mirada penetrante en mis ojos y ese extraño porte que jamás le había visto antes. ¿Es posible que una persona cambie de un pronto a otro? Termino la canción cuando él llega al borde del escenario. d***o hundirme en el mar de sus ojos que ahora parecen de otro color. Quizá es por la luz o por la intensidad con la que me esta mirando. Me acerco lentamente hacia él y con mucha delicadeza, me sostiene la cintura con ambas manos para bajarme del mini escenario. Estoy tan embobada que no puedo quitar la mirada de él, pero si puedo sentir como me lleva hacia algún lugar alejado de la gente. Solo quito la mirada de él cuando llegamos al baño, ya que se aleja de mi vista para cerrar la puerta de entrada. ¿Es esta realmente una actitud de alguien como él? Empiezo a sospechar que no, pero lo olvido cuando siento el calor de su cuerpo en mi espalda. Necesito sentirlo, que me haga suya y que me haga olvidar todo el día de m****a que he pasado hasta ahora. Sin embargo, algo en la forma en la que toca mi abdomen y su otro brazo se adhiere a mi hombro para mantener mi brazo encarcelado activa la parte coherente de mi cabeza. Este no es Gabriel. Alzo la mirada rápidamente y la clavo en el espejo frente a mí. Esa piel morena la reconozco, pero sólo hasta que separa ligeramente su cabeza de mi hombro puedo ver esos ojos cafés que alguna vez miraron mis piernas de forma desagradable. Es Zack. El bastardo amigo de Gabriel. Hago el intento soltarme, pero él me sujeta con más fuerza y me pega completamente a su cuerpo. Maldita sea, puedo sentir su asqueroso m*****o en mi t*****o. -Por tu culpa, mi familia cayó en desgracia...-coloca una mano atrás de mi cabeza y de un solo empujón (bastante fuerte), la pega contra la cerámica de los lavabos bajo el espejo. Siento un pitillo en mi oído y un ardor del demonio en mi piel.-esas endemoniadas piernas son una tentación para quien las ve...-siento como sube mi vestido lentamente hasta que queda por arriba de la cintura. Comienzo a remueverme cuanto puedo para intentar soltarme, pero él presiona con su otra mano mi espalda para que me quede quedita. Me cago en la puta. -Te va a matar si me haces algo...-digo viéndolo de reojo. Se inclina sobre mí y cuando lo hace, puedo sentir la punta de su asqueroso m*****o entrando en mi interior. -Moriré feliz de saber que toqué algo que le pertenece a él...-las lágrimas se abren camino por mis mejillas cuando siento que esta por entrar aún más en mi interior. Estoy acabada. O eso creía hasta que escuché un golpe en la puerta que lo hizo levantarse de mi espalda, pero no lo hace alejar esa asquerosa cosa de mi t*****o. Quizá sea el alcohol o el golpe que me he llevado en la cerámica el que no me hace sentir nada en la parte de abajo de mi cuerpo. Cuando el segundo golpe suena, él se aleja por completo de mí y yo aprovecho para bajarme el vestido. Mi rostro arde como la m****a y siento como si me hubiera explotado el ojo. Debo levantarme de aquí o este m*****o volverá a intentar violarme. Me levanto lentamente y con mucha dificultad del lavabo, tratando de no llamar la atención demasiado, pero cuando el espejo muestra mi reflejo, me quedo de piedra. Mi cabeza y mi mejilla sangran como si fueran tubos. Maldita sea. -Hijo de puta...-giro y comienzo a caminar hacia la puerta, pero él adhiere su mano a mi cabello y lo jala hacia atrás con tanta furia que casi parece que me arrancará el cráneo. -Nadie dijo que podías irte...-dice antes de aprisionar mis labios con los suyos. Su lengua intenta entrar en mi boca, pero yo no se lo permito y él al saber eso, muerde mi labio con tanta fuerza que puedo sentir el sabor de mi sangre de inmediato. -GABRIEL...-suena un tercer golpe en la puerta, pero esta vez el m*****o no se aleja de mi. Sino que lo impulsa a ascender con una mano por mi pierna. -Tu ángel guardián no vendrá por ti porque debe estar ocupado metiéndosela a su madrastra...-siento que el alcohol se ha ido de mi sistema, pero de todas formas empiezo a ver borroso y pierdo fuerza lentamente. Ya no puedo seguir luchando. Cuando un cuarto golpe suena, la puerta se abre con violencia y es entonces cuando veo las borrosas figuras de tres hombres entrando al baño. Sin embargo, el m*****o me jala aún más hacia atrás para que ellos no vean mi rostro. ¿Quienes son? ¿Vendrán con este hijo de p***a? ¿Quieren hacerme daño? -Que m*****o olor a rata hay aquí...-esa voz. Lo único que puedo mirar es el techo, pero reconozco esa voz en cualquier sitio. -Ja. Es el olor que desprendes, bastardo miserable...-Zack clava los ojos en mí antes de levantarme lentamente para que todos los presentes me miren. No enfoco la mirada en ninguno porque siento demasiada vergüenza para hacerlo.-su sabor es delicioso, entiendo porque te fijaste en ella...-aprieto la mano en un puño y con toda la fuerza que poseo todavía, golpe su estómago. Esto lo hace retroceder al tiempo que me suelta el pelo. Aprovecho esta oportunidad para correr hacia el que creo es el verdadero Gabriel. Cuando me envuelve con sus brazos, la dulce sensación de calma y paz me confirma que es él. Este sí es realmente mi paraíso. -Gabriel...-acerca su boca a mi frente y planta un ligero beso en ella. Un pensamiento recorre mi cabeza de golpe.-¿estás enamorado?...-su mirada baila por todo el sitio antes de clavarse en mí nuevamente. -Salgamos de aquí...-dice antes guíarme hacia la salida del baño. Siento que mi cabeza esta a nada de explotar.-lo olvidaba...-gira su rostro lentamente y la mirada que hay en sus ojos es de muerte, de odio y de venganza.-hagan con él lo mismo que quería hacerle a ella...-y sin decir más, me lleva directamente hacia la salida del bar. Sigo perdiendo fuerza mientras seguimos caminando por la acerca hacia su auto extremadamente caro. Pero antes de que la pierda por completo, él me levanta con delicadeza y me alza como a un bebé. -Cumplirá tres años mañana...-digo en un susurro cerca de su oído. He empezado a llorar nuevamente y ni cuenta me había dado.-tres largos años en los que su muerte me ha torturado a más no poder...-él abre la puerta con una mano y sin bajarme de sus brazos, entra al auto conmigo encima.-mi padre era un hombre increíble, pero sus ideas fueron una amenaza para la ministra y ella, en su d***o de mantener el orden de las cosas y de la ciudad, mandó a su hijo a matarlo...-levanto la cabeza ligeramente para mirarlo. Sus ojos cargan tantos sentimientos.-era el mejor cocinero de la ciudad y fue asesinado por alguien que vela por la justicia de una forma tan asquerosa...-desearía poder leer la mente de este hombre y así entender que significa esa expresión.-ese tonto no se dio cuenta que mi madre y yo estábamos en el congelador observando todo...-bajo la mirada a mi mano y recorro lentamente la larga línea de la cicatriz.-pero cuando quise justicia por él, ella me arrebató mi sueño de ser diseñadora para hacerme callar...-él coloca una mano sobre mi cicatriz con mucha delicadeza y luego clava la mirada en mis ojos. -Prometo que lograrás dibujar nuevamente...-desearía creer en esa promesa, pero será imposible con una mano tan descompuesta como esta.-y la respuesta es sí...-acuesta mi cabeza en su hombro con mucha delicadeza y acerca su boca a mi oído.-estoy enamorado de ti, Valeria...-esas palabras hacen que mi corazón palpite con furia y que de mis ojos salgan lágrimas. Sin haberme dado cuenta, yo también me enamoré de él