C18

1766 Words
Mi mente me guiaba mientras yo avanzaba con firmeza hacia él, sujetaba su mano con fuerza, lo levantaba del sillón de un jalón y lo llevaba por el pasillo en dirección a la salida del restaurante. Es la única idea que se me ocurrió, pero no estoy muy convencida de que haya sido la correcta. Cuando empujo las puertas de vidrio de la entrada del restaurante, una ola de rabia, celos, tristeza y ganas de llorar me invaden el cuerpo. ¿Por qué m****a hice esto? ¿Por qué no me fui de ahí en lugar de quedarme como estúpida mirando como una maldita mujer estaba a punto de....¡Puta madre! Giro con brusquedad hacia él y lo empujo con todas las fuerzas que poseo en el cuerpo. Ni siquiera trata de detenerme cuando me dispongo a golpearle el pecho con los puños. Simplemente recibe mis golpes. -¿Por qué haces esto? ¿Por qué me destruyes de esta forma?...-la forma en la que siento que mi corazón se destruye en mi pecho me es bastante familiar y a la vez insoportable. Ni siquiera con el hijo de puta de Kaan sentí esto.-¿por qué la ibas a dejar...-ni siquiera logro terminar la pregunta porque el nudo en mi garganta me lo impide. Lo peor es que desde que empecé a golpearlo no he dejado de llorar.-nunca más permitas algo así...-digo en un susurro antes de alejarme unos pasos para mirarlo. Parece un niño pequeño que ha hecho algo que lo avergüenza.-no mientras estés conmigo...-no levanta la mirada ni un solo segundo del suelo. Me siento como una bruja.-me rehúso a compartirte con otras mujeres, especialmente con mujeres enfermas como mi tía y tu...-finalmente alza la mirada lentamente del suelo y me mira directamente a los ojos. Me siento abrumada y asqueada, pero no hacía él, sino hacia esas dos perras. -Valeria...-dice en un susurro. Me vale una m****a lo que piense de mí ahora mismo, no quiero compartirlo con nadie y punto. -Sé mío, Gabriel...-su mirada muestra mucha confusión. Quizá nadie le pidió antes una cosa así.-no me interesa el infierno que crees que viviré ni las dificultades que vendrán con esa maldita mujer, nada de eso importa si puedo tenerte...-me siento tan patética y fuera de quien soy normalmente. Estoy quebrando las paredes de mi normalidad por alguien a quien a penas conozco y a quien d***o proteger a como dé lugar. Me acerco nuevamente hasta que no quede distancia entre nosotros y lo envuelvo con mis brazos para sentir el calor de su cuerpo.-sé mío...-me desespera la forma en la que la impotencia invade mi cuerpo en los segundos en los que él se queda en completo silencio. Cuando alza una mano con lentitud y la coloca sobre mi mejilla con delicadeza, ni sangre parece seguir su curso con normalidad por mis venas. -¿Quieres que un ser podrido sea tuyo?...-ese término me molesta bastante. No es alguien podrido, solo ha sido muy lastimado. -Gabriel...-digo casi en un susurro. No d***o escucharlo decirse así nunca más. -Sé que no te gusta ese término, pero es la única forma de describir lo hundido que estoy en este infierno y lo poco que queda del humano que se supone debo ser...-me toma el rostro con las manos y lo mantiene sujeto para que no desvíe la mirada de la suya.-fui consumido por muchas mujeres en el pasado, todas dejaban en claro que solo deseaban mi cuerpo...-cuando me dijo que las mujeres venían a él creí que era un presumido de m****a, pero mi pensamiento ha cambiando.-ninguna me miró o me tocó o me pidió que le perteneciera como lo has hecho tú...-una pequeña sonrisa ligera se dibuja en sus labios. Siento emoción y tristeza a la vez.-eres la primera mujer que me ha tratado como una persona y no como un juguete...-me pongo de puntillas y planto un ligero beso en sus labios. Este hombre me tiene en las nubes. -Gabriel...-digo en un susurro aún pegada a sus labios. Las palabras suben por mi garganta como si fuera vómito.-yo...-me separo un poco para mirarlo a los ojos.-yo...-su mirada confundida le da a mi espíritu la fuerza para sacar eso que tengo atorado en la garganta.-te amo...-su mirada se queda fija en mis ojos por unos segundos mientas el silencio se hace cada vez más pesado en medio de ambos. Estoy loca. Desquiciada. Demente. ¿Cómo demonios se me ocurre decirle "te amo" a este hombre a quien no conozco de nada? Me abofeteo mentalmente mientras trato de disimular la forma en la que me hace sentir que no diga una m****a. -Yo también te amo...-dice después de unos segundos de estar en un silencio profundo e insoportable. Creo que valió la pena la espera. -Maldición, me asusté como la mierda...-digo antes de soltar el pesado aire que tenía retenido. El sonríe con dulzura antes de besar mi frente con delicadeza. -Espero puedas aceptar la carga que llevo en la espalda...-alzo el rostro para mirarlo a los ojos. Esa pesada carga que lo atormenta por las noches.-porque aunque desees huir, te prometo que jamás te lo permitiré...-mi corazón late con fuerza en mi pecho. Huir de él es lo último que haría. -No huiré de ti...-él sonríe con tristeza y se aleja unos pasos de mí. Se ve tan atormentado que me arrepiento de preguntar. Algo me queda muy claro: su madrastra le hizo daño, no sé a que magnitud ni por cuánto tiempo, pero lo hizo y él cree que dejando que le hagan daño lo dejarán en paz, la prueba esta en el acto de hace unos minutos atrás con mi tía. -Puedo hacerlo...-dice después de unos segundos en silencio. No entiendo que demonios significa eso.-puedo pertenecerte solamente a ti si es lo que deseas...-si supiera a que magnitud d***o que así sea. Lo d***o de todas las formas posibles.-y sé que quizá no fuiste mi primera mujer, pero me encargaré de que seas la última y la definitiva...-ser la última mujer en la vida de Gabriel es un triunfo que jamás creí conseguir.-pero incluso con todo esto, debes ser paciente y abrir la mente para entender que hubieron muchas mujeres antes de ti...-suelta un pesado suspiro y enreda su mano en su cabello. Esta frustrado.-mujeres que pelearán para conseguir mi posesión más valiosa...-estoy segura de que así será, pero no tengo miedo de enfrentarme a nadie por él porque sé que él me ama, estoy segura de ello.-mi corazón...-dice muy bajo. Es evidente que su madrastra eso es lo que esta buscando. -¿Temes que huya antes de siquiera pelear?...-entrelazo los brazos sobre mi abdomen y le doy una mirada asesina. A veces olvido que él no me conoce de nada. -Temo que sientas asco de mí por mi pasado...-hay tanto temor en sus ojos y tanta sinceridad en sus palabras que me abruma. -Todos tenemos un pasado, Gabriel...-en el mío esta la muerte de mi padre y el día en el que esa maldita mujer decidió ponerle fin a mi sueño de ser diseñadora.-no porque hayas tenido un pasado oscuro yo debo verte como alguien podrido o roto...-doy unos pasos hasta quedar lo suficientemente cerca para que su mirada no se aparte de la mía.-el deber de quien quiere pertenecer a tu vida es verte por quien eres ahora y no por lo que dejaste atrás...-enredo mis brazos alrededor de su cuello y él enreda las suyas en mi cintura.-y a quien veo frente a mí es al hombre gruñón y terriblemente hermoso que me ha tratado como si el mundo fuera mío, el mismo hombre que me hace perder el control y me ruega que le abra la puerta a mis deseos...-me pongo de puntillas y planto un ligero beso en sus labios.-eres el único hombre que me ha hecho sentir deseada, a pesar de quien soy y lo que poseo...-aleja un poco su rostro del mío para tomar mi barbilla con su mano con suavidad y firmeza. -Eres perfecta tal y como eres, todo en ti lo es y si te hago sentir deseada es porque siento d***o hacia ti, de todas las formas en las que se puede desear a una persona...-une su frente a la mía y cierra los ojos con fuerza. No puedo creer lo que esta sucediendo.-promete que no me dejarás nunca...-dice en un susurro. Me separo un poco para mirarlo a los ojos. -Te prometo que no te dejaré nunca...-una pequeña sonrisa se dibuja en sus labios antes de coloca su mano atrás de mi cuello y atraer mi rostro hacia el suyo para atrapar mi boca con la suya. Toda mi vida he temido y dudado de muchas cosas, desde quien soy hasta hacia donde voy, pero por primera vez en mi vida siento seguridad de algo y es de que jamás me iré del lado de Gabriel. Jamás dejaré al hombre que amo. Casa Stoker: El teléfono celular no para de vibrar y sonar sobre la mesa por la llamada que entra. A pesar de haberla evadido dos veces, la tercera es más persistente que las dos primeras. Ya no le queda más opción que contestar. -Espero que llames para algo bueno, Josefine...-dice ella cuando finalmente contesta. La cena de celebración comenzará pronto y no hay tiempo para distracciones. -¿Finalmente te diste por vencida con el chico?...-detiene la brocha de maquillaje a medio camino ante lo que acaba de salir de sus labios. ¿De que demonios habla y por qué ha sacado a la luz a Gabriel? Se pregunta ella con latente confusión. -No sé de que m****a hablas, pero voy a colgar porque tengo que prepararme para la cena de mi hijo...-no hay tiempo para mierdas extrañas que se le ocurren a esta mujer. -Gabriel se ha enamorado de mi sobrina...-sus pulmones se detienen con brusquedad y su cerebro se queda en blanco de golpe.-por la forma en la que actúan frente a los demás, supuse que lo habías liberado...-nunca en la puta vida liberaría a su posesión más valiosa. -Nunca liberaría a quien me pertenece, así que jamás podrá estar con ella como él desea...-a pesar de dejar en claro su condena, la rabia invadió su cuerpo con velocidad y con tanta magnitud que la brocha de maquillaje terminó partida a la mitad. Jamás dejará ir a quien le costó tanto conseguir. Jamás dejará ir al hombre que la desafío y la dejó callada en ese momento. Jamás dejará ir al hombre que la hizo sentir querida. Jamás dejará ir a su esclavo
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