C4

2278 Words
En ese instante todo a mi alrededor pareció detenerse, pero mi corazón (que ahora latía con furia), retumbaba con violencia y me indicaba que todo lo que he escuchado ha sido real. Si lo que ha dicho esa mujer es cierto, eso significa que los Stoker tienen un secreto s********o atrás de ellos. Quizá por eso él pide que lo salven de ese infierno en el que se ha metido por sus propios pecados, quizá ha sido él quien ha cavado su propia tumba y se ha metido en ella por voluntad propia. Tiene un peso muy grande en su espalda y por ello necesita ayuda. En el momento en el que Gabriel se acerca a ella y le susurra algo, de inmediato entiendo que él ha ganado la batalla. Y en cuanto ella se acerca a la puerta, sin despegar sus ojos sorprendidos de él y sale de la habitación, confirmo que él ganó. -Ya puede salir...-dice él con voz calmada. Sinceramente no quiero moverme de este sitio, pero debo hacerlo o él vendrá hacia mi. Abro la puerta del armario y salgo lentamente. No voy a preguntarle absolutamente de lo que he escuchado y trataré de no pensar en nada de lo que ambos han dicho. -No haré preguntas ni pensaré en todo eso que he escuchado, así que no se preocupe...-clavo la mirada en él y de inmediato me quedo en blanco en cuanto veo como se abotona la camisa, se coloca la corbata en el cuello, se sacude el pantalón y toma el saco para colocarselo.-¿que...que cree que hace?...-me he quedado en blanco al verlo como si no hubiera pasado nada y esa mujer jamás hubiera estado aquí. -Tengo un viaje de negocios, pero antes de irme la dejaré en su casa...-se acerca a la puerta, con ese aire intelectual y de superioridad que detesto desde el primer día que lo conocí.-y no hace falta que me diga que va a reprimir sus preguntas ante un tema que esta en los límites de la privacidad...-habla como un robot recién sacado de la puta empresa en la que fue creado. -Si quisiera podría hacer mil preguntas sobre lo que usted no debió permitir que ella dijera conmigo aquí presente y eso me ahorraría su estúpido discurso de robot recién sacado de la empresa para disimular su disgusto ante una situación incomoda con la persona a la que, y lo digo con seguridad, odia a más no poder...-me acerco lo suficiente para que sus ojos no se despeguen de los míos.-sea un secreto s********o o uno podrido hasta el fondo, lo voy a saber tarde o temprano y si lo que averiguo me involucra ligeramente, no dudaré en enviarlo a la cárcel por lo que resta de su vida...-meto la mano en su bolsillo y saco mi ropa interior. Empiezo a sentir frío en la parte baja de mi cuerpo. -Que mala costumbre se tienen las personas de intentar manipular a los demás sólo para sacar a los demonios...-una sonrisa se dibuja en sus labios mientras avanza hacia mi. Realmente no parece funcionar mi juego de presión para sacarle las verdades.-¿no se ha dado cuenta que los míos ya están afuera?...-me quita la prenda de las manos y se agacha para ayudarme a colocarla en su sitio. -Usted me resulta muy difícil de descifrar...-es lo más honesto que le he dicho desde que lo conocí. -Al contrario de usted...-sube la prenda por mis piernas mientras se levanta lentamente hasta que su rostro queda frente al mío.-yo la descifré en tres segundos...-aleja sus manos de mi t*****o y retrocede unos pasos, sin dejar de mirarme. -¿Y que descifró?...-mete las manos en sus bolsillos y ladea la cabeza mientras se lo piensa unos instantes. No es posible que haya averiguado algo. -Ese detalle que usted no mencionó cuando dijo que se iba a vengar del padre de su amiga...-la sangre se me hiela en una fracción de segundo ante el millón de pensamientos que se me vienen a la cabeza. ¿Es posible? ¿Sabrá este hombre el plan? ¿Lo averiguó? ¿Alguien se lo dijo? No, es imposible. Da dos pasos grandes que lo hacen quedar frente a mí e inclina ligeramente su rostro como si tuviera la intención de besarme. Ese aire que desprende ahora mismo es como el de un cazador con su presa. Abre sus labios y las palabras empiezan a salir lentamente, cada una con más peso que la anterior. Es que todo en él me provoca terror: desde su mirada, su pose, su olor y termina con el calor que emana de su cuerpo. Es como si lo que tuviera frente a mi en realidad es un monstruo. -¿Co...Co...Cómo?...-digo en un susurro tembloroso y a penas audible. Mi cuerpo tiembla con furia y mi cabeza esta bailando en todas direcciones. -Ya le dije que la descifré en tres segundos...-me siento aterrada bajo el peso de esa mirada que ahora parece poder ver mi alma a través de mis ojos.-debemos partir ahora o llegaré tarde a mi destino...-me indica con una mano que avance frente a él y yo no lo pienso mucho para hacerlo. Mi cuerpo se siente como una roca y a la vez como una gelatina. Cuando salgo de la habitación, me doy cuenta que la nana de Gabriel esta de pie en medio del pasillo que lleva a la cocina y casi creo que ha estado ahí desde que la puerta del estudio se abrió. Siento unas terribles ganas de vomitar mientras avanzamos hacia el ascensor. No puedo creer que este hombre lo sepa. Es como si hubiera escarbado en mi mente, hubiera profundizado en mi corazón y hubiera tomado un pedazo del pasado para averiguar la verdad. No sé que se supone que debo hacer si él intenta detener todo y me hace retroceder. He trabajado muy duro y en completo silencio para poder avanzar con cautela, pero ahora no creo poder hacerlo, no con la única pieza del juego de ajedrez que tengo a mi disposición. Entramos al auto y él se pone a conducir de inmediato. Debo saber si me detendrá o si me dejará avanzar con esto, debo saber sus verdaderas intenciones ahora. -Gabriel...-digo con la voz temblorosa. Tengo demasiado miedo de que me haga detener todo esto. -Si me conviene, no lo haré...-una corriente eléctrica recorre mi columna vertebral con furia. -¿Acaso no entiende que eso puede salvar a toda la ciudad?...-un ligera risa escapa de sus labios ante eso que he dicho. -¿Y usted cree que la gente estúpida de este lugar quiere ser salvada? Ellos están muy felices viviendo en una mentira inventada por los altos...-este tipo no comprende una m****a de las cosas.-no hace falta que diga mentiras sobre lo que esta haciendo porque sé de sobra que no es para nadie más que para usted misma...-cierro las manos con fuerza y giro mi rostro hacia la ventana. Quizá tenga razón, quizá hago esto solo por mi. -Alguien pidió una vez que hicieran justicia por lo que le estaban haciendo y nadie lo hizo...-me enfurece el recuerdo del juicio de ese bastardo asqueroso al que todos los estúpidos alababan hoy en la tarde en el parque. -¿Desea vengar a un muerto?...-giro mi rostro rápidamente y clavo la mirada en él. Por la forma en que lo ha preguntado, diría que no le parece una causa justa. -No, d***o justicia por alguien vivo...-acuesta su rostro ligeramente en su mano izquierda, pero guarda completo silencio.-sé que sabe que necesito su ayuda para poder lograrlo...-una ligera risa escapa de sus labios ante eso. No puedo creer que de mis labios haya salido eso. -Y volverme un héroe para la ola de gente que me vale una mierda...-otra risa escapa de sus labios. Parece que se toma esto como un chiste.-si me dice a quien exactamente planea darle un golpe le ayudaré...-parece hablar con honestidad, pero no estoy muy segura de si debería o no decirle. -¿Cómo puedo confiar en usted?...-eso le arranca una risa. Parece que hoy anda con especial gusto por burlarse de las cosas que hago y digo. -No tiene otra opción...-mi sangre hierve ante la impotencia y la rabia que siento hacia él. Me es difícil confiar en él cuando puede que sepa más de una cosa, pero si ya sabía lo que deseaba hacer, pudo haberle dicho a los altos y yo no estaría aquí ahora mismo. Eso significa que esta de mi lado, por ahora. -La figura escondida detrás de la bandera de la justicia...-frunce el ceño profundamente y gira su rostro lentamente hacia mi. Algo en su mirada hace temblar a mi sangre. Enfoca su atención en el camino nuevamente y yo hago lo mismo. Estamos muy cerca de mi casa y él aún no me ha dicho si me ayudará o me arruinará todo. -Cuando vuelva, usted deberá contarme la historia detrás de esto...-dice mientras nos detenemos frente al edificio donde vivo. -Eso sería invadir la privacidad del otro...-clava sus ojos azul grisáceo en mi. -Así es, pero al contrario de usted yo no hurgo con las personas que la rodean sino que voy directamente a la fuente...-no puedo responderle nada porque sé que lo que ha dicho es verdad.-espero que entienda que la única que va a perder algo si no dice las cosas será usted...-acerca su mano a la perilla de mi puerta y la abre de un solo.-ahora soy yo quien tiene el mando de la nave...-su mirada fría y triunfante me enoja aún más que antes. Salgo del auto y cierro la puerta de un portazo. m*****o hijo de p***a. Se cree con el derecho de venir, seducirme, entrar entre mis pier....Me detengo de golpe en media escalera de entrada y giro lentamente para mirarlo cuando la respuesta llega a mi cabeza. Siempre lo supo. Gabriel supo todo desde el primer momento en el que me pidió que siguiera mis deseos, él sabía lo que yo quería hacer y me manipuló desde el primer instante para que lo hiciera. Me ha tenido controlada desde el principio y hasta ahora me doy cuenta. Me da una última mirada y sale disparado por la carretera hasta perderse de mi vista. No puedo creer que no me haya dado cuenta de las cosas hasta ahora. Entro a mi edificio y subo las escaleras hacia el segundo piso donde se encuentra mi hogar. Creí que estaba avanzando perfectamente, pero mi pieza clave resultó ser una daga apuntando a mis costillas. Avanzo con pesadez por el extenso pasillo y finalmente llego a mi puerta. Me siento exhausta, pérdida y derrotada, por ratos me falta el aire y en otros siento que mi corazón no late. -¿Dejé un cabo suelto?...-digo en un susurro mientras abro la puerta y entro a mi hogar. No pude haber dejado algo en el aire, así como él nunca deja un asunto sin resolver, yo no dejo cabos sueltos.-¿alguien le dijo?...-cierro la puerta de putazo y avanzo hacia el interior de mi apartamento que se encuentra en completa oscuridad. No me sorprendería que haya sido esa maldita traicionera, pero ni ella sabía nada de esto.-¿quién mierdas es este hombre y porque sigue atormentando mi cabeza?...-avanzo de un lado a otro mientras mi cabeza traza un mapa mental sobre Gabriel Stoker, pero cada pequeño hilo que inicia con alguna cosa que sé de él, se pierde en una oscuridad profunda y helada.-¿es un diablo como dicen todos?...-sigo enviando preguntas al aire cuando a quien necesito hacerlas es a él. Me detengo en mi sitio y clavo la mirada en esa habitación que siempre mantengo cerrada.-¿que debería hacer si arruina el plan?...-avanzo lentamente hacia la puerta y saco la pequeña llave que siempre llevo colgando en el cuello. Necesito tomar valor nuevamente y solo él me puede ayudar.-estoy en casa...-digo en un susurro cuando abro la puerta lentamente. Este aroma es tan tranquilizador que me hace olvidar absolutamente todo.-estoy en casa, papá...-digo antes de cerrar la puerta detrás de mí. Gabriel: Aprieto con fuerza el volante mientras intento aclarar la oscuridad que se ha apoderado de mi puta cabeza. Cuando no es una cosa, es la otra y cuando siento que estoy fuera de todo, me hunden nuevamente en la m****a. Busco entre mis contactos el número del encargado de la investigación y le marco de inmediato. Este es uno de esos detalles que no debió pasar por alto si lo sabía. -Señor...-dice cuando contesta a los dos timbres. m*****o bastardo. -¿Creía que no me daría cuenta tarde o temprano de un detalle tan grande como este?...-las venas de mi cuello parecen querer explotar por la rabia que siento ahora mismo. -Perdone mi incompetencia, señor...-trato de calmarme, pero me es imposible ahora mismo.-pero la información sobre la chica esta oculta tras una especie de escudo que impide a los demás averiguar algo...-parece que alguien se ha encargado de tapar a Valeria de cualquier posible informante. -No tengo tiempo para esperar a que bajen el m*****o escudo que protege esa información, ahora mismo tengo la puta soga al cuello y si Valeria averigua todo, me iré en la misma maldita bolsa en la que meterá a la puta ministra de justicia y a su bastardo hijo...-la figura escondida detrás de la bandera de la justicia es la vieja bruja que tiene el poder en el ministerio de justicia, la misma figura asquerosa que ocultó el secreto de la familia Stoker hace años y permitió el derramamiento de sangre
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