Mi corazón late con furia mientras tomo asiento frente a él en la mesa elegante del restaurante al que me llevó para tener privacidad. Es que no pasaron suficientes días desde que dijo que debía contarle toda la historia detrás de ese golpe que planeo darle a la ministra de justicia y a su hijo, no pude prepararme lo suficiente porque este m*****o apareció cinco días después de que se fue a un supuesto viaje de negocios. Es que cuando lo vi hoy frente al mostrador, entendí que nunca estaría completamente preparada para hablar. Lo peor es que siempre me siento como una maldita adolescente cuando el nerviosismo me ataca de esta forma, no es muy propio de mí actuar como un ratón asustado frente a una situación que se sale de las manos. Golpetea la mesa con un dedo, en el exacto punto en el que tengo mis ojos pegados y me hace levantar la mirada. Me doy cuenta de inmediato que no tuvo un buen viaje de negocios porque su ceño se ve más dibujado de lo normal y no parece tener mucha paciencia. -¿Tuvo...un buen viaje?...-digo tratando de sonar segura y confiada. Ojalá fuera esa la verdad. -No tuve un accidente, es lo que importa, pero por el resto, hubiera sido un m*****o viaje provechoso si el hijo de puta con el que me tenía que reunir hubiera aparecido en el sitio que le indiqué cuando le pedí que nos viéramos...-entrelaza los brazos sobre su abdomen y ladea la cabeza ligeramente, sin dejar de mirarme. No parece estar muy contento de estar aquí ahora mismo. -Lamento escuchar eso...-mete la mano en su traje y saca un sobre blanco. Parece una especie de invitación o alguna madre así. -Esto llegó en mi ausencia...-dice antes de arrastrar el sobre sobre la mesa para dejarlo frente a mí. Tomo el sobre con ambas manos, en vista de que parece ser algo delicado y muy importante, para mirar las letras en color n***o que aparecen escritas en el: Stoker Company desea contar con la presencia de: Gabriel Stoker y Valeria Rowell. En la gala de presentación del nuevo socio de nuestra empresa. Agradeceremos su compañía. -Es la...-no puedo creer que su desgraciada madrastra sea tan horrible como para invitarlo a un sitio en el que él no parece querer estar. -Los de mi clase siempre celebran la más mínima cosa que les da un poco más de poder...-clavo los ojos en él y de inmediato me doy cuenta que esta hundido en sus pensamientos. -¿Y usted hace lo mismo que ellos?...-sus ojos se clavan en los míos y su cabeza parece maquinar la respuesta a mi pregunta. -Por supuesto, estoy bañado en dinero y poder, ¿cómo no habría de celebrarlo?...-su respuesta me provoca una especie de decepción, pero entiendo que él pertenece a la clase alta y que es natural que disfrute de los lujos que posee. -Sus intentos por convencerme de que es un m*****o cerdo sin corazón funcionan endemoniadamente bien...-eso le dibuja una pequeña sonrisa. Esa imagen que intenta dar solamente es una pantalla para el resto del mundo. -Es quien soy, Valeria...-la sonrisa se borra de sus labios y su rostro se vuelve serio en un segundo. Me pone nerviosa como su actitud cambia de esa forma.-me parece que hay una historia que me tiene que contar...-mi corazón comienza a latir con furia en mi pecho y mi sangre corre por mis venas a una velocidad inusual. Sabía que no se olvidaría de ese asunto, pero rogaba al cielo que olvidara el asunto y no se involucrara más en mis asuntos. Las palabras de mi abuelo resuenan en todas las cavilaciones de cabeza: "Al otorgarle la más mínima cantidad de confianza a una persona, lo único que se consigue es que se crean con el poder suficiente para salvarte". -¿No considera injusto que yo no sepa absolutamente nada sobre usted, pero que usted si sepa mi historia?...-se lo piensa unos instantes antes de responder. -Sí, me parece injusto...-saca tres dedos de una de sus manos que mantiene entrelazadas sobre la mesa y los levanta frente a su rostro.-la dejo hacerme tres preguntas, piénselas bien porque no tendrá oportunidad de cambiarlas...-no es un trato muy bueno, pero lo acepto porque es la única forma en la que podré saber algo real sobre él. -Entonces yo también responderé tres preguntas...-niega con la cabeza en respuesta y clava su filosa mirada en mi. -Usted no tiene otra opción más que contarme toda la historia y sabe perfectamente que si no lo hace, puedo marcarle a la ministra de justicia y hacer que la encierren en la cárcel por el resto de su vida...-me esta devolviendo la amenaza que le lancé la otra vez en su casa. Maldita espada de doble filo te has vuelto, Stoker. -No sé quien le contó lo que planeé o como se enteró, pero sólo porque sepa todo no significa que le voy a besar lo zapatos como si usted fuera mi dueño...-ladea la cabeza ligeramente y solamente me mira a los ojos, sin decir una palabra. Quizá yo no sea la primera mujer con la que se acuesta, pero si seré la primera que le dé la cara y defienda su t*****o. -Sus labios me fascinan lo suficiente como para quererlos en mis zapatos...-mi respiración se corta de golpe y siento como el calor sube por mi rostro lentamente. Maldita sea. ¿Por qué m****a saca esa clase de cosas en este momento de tensión? ¿Acaso esta loco? No me encuentro en mis cinco sentidos cuando estoy nerviosa y el saca algo que hace que mi mente vuele en otra dirección. -No me diga esa clase de cosas...-le digo en un susurro. Incluso a través del ruido de los autos y el bullicio de la gente en las otras mesas, el sonido de su risa se abre paso y se adhiere con fuerza a mi pecho. *Latido* *Latido* *Latido* Que extraño sentimiento me provoca esa risa, como una especie de calidez y nostalgia, un peso enorme que cargo desde mucho antes de lo que puedo calcular o imaginar. ¿Que sucede conmigo? Cuando siento el cosquilleo que desciende sobre mi mejilla, mi cabeza vuelve a la tierra de golpe. Alzo mi mano rápidamente y limpio la lágrima que ha descendidos sobre mi mejilla de forma disimulada para que él no lo note. -Con su actitud del otro día, entendí que su plan involucra al hijo de la ministra, el cual es uno de los candidatos para presidente y llegué a la conclusión de que si quiere al hijo también quiere a la madre...-para ser honesta, no esperaba que llegara a esa conclusión tan rápido, definitivamente este tipo es terrorificamente listo. Suelto el aire y me acomodo bien en la silla para empezar a contarle todo. El asunto en todo esto no es contar la venganza que tengo preparada, sino el porqué de esa venganza y que fue lo que me impulsó a hacerlo. Aun recuerdo cuando entendí todo el asunto de los altos y la cadena de poder establecida en la ciudad. El que me resultó más fácil de comprender fue el papel de la ministra que es ser la cabeza de todos los jefes que trabajan para hacer justicia en la ciudad, todos los abogados y jueces le responden a ella, pero eso sólo significa que ella mueve los hilos en la dirección que le plazca, incluso si esa dirección no es la de la justicia. -El plan se centra en destruirla a ella, pero también envía un golpe a todos los involucrados...-su mirada muestra mucha curiosidad y confusión ante lo que he dicho.-quizá sea venganza y quizá sea más un asunto personal que por el bien de los demás, pero el crimen hacia un inocente fue encubierto por ella y su familia jamás encontró paz después de presenciar el juicio hacia el culpable de ese crimen...-frunce el ceño profundamente y entrelaza sus brazos en su abdomen. Estoy segura de que esta esperando la historia verdadera, pero aún no estoy lista para contarla. -¿Con su familia se refiere a usted y a su madre?...-el aire se traba en mi garganta ante eso. ¿Cómo m****a sabe eso? No, no es posible. Quizá sólo me esta probando para sacarme la historia a la fuerza, solo debo guardar la calma y disimular. -No sé de que habla...-pone los ojos en blanco y mete la mano en su bolsillo para sacar un sobre blanco que arrastra por encima de la mesa hasta colocarlo frente a mí. -Creo que ya sabe que no soy un hombre paciente, por lo que le voy a pedir que no disimule ni me mienta con absolutamente nada porque lo voy a saber de inmediato, así que cuente la verdad y no emita ningún detalle sobre ella...-baja la vista rápidamente hacia el sobre frente a mí y la vuelve a clavar en mis ojos. Siento un nudo en la garganta al imaginar lo que tiene dentro ese m*****o pedazo de papel blanco. -¿Por qué me tortura de esta forma?...-mi carne grita que aquí hay algo o alguien peligroso, que simplemente guarde silencio y me mantenga quieta. -Si considera esto una tortura, usted no está lista para darle un golpe a una persona de alto rango...-al verlo con la intención de levantarse, me doy cuenta que estoy por perder la única espada que me puede servir para acabar con esa maldita mujer. Sé que si él estuviera aquí, me diría que use mi cabeza y haga lo que considero mejor para seguir adelante. Sin embargo, con Gabriel Stoker no puedo descifrar si es cien por ciento confiable que gane o es solamente un cincuenta por ciento. -Ella encubrió a su hijo para evitar que pagará por la muerte de mi familiar...-se detiene en su sitio, pero no gira para mirarme. Siento que las palabras, el vómito y la rabia vienen subiendo como roca por mi garganta.-y puso a mi madre a defenderlo como castigo por la demanda que yo puse en contra de su m*****o hijo...-gira lentamente para mirarme. Hay algo en su mirada que no puedo descifrar.-sólo le dieron cinco años de prisión por haber estado presente en la escena del crimen, pero ignoraron cuando dije que él había sido quien había apretado el gatillo...-he empezado a llorar de la rabia y ni cuenta me había dado. Me levanto de la silla y me acerco a él.-pasaron por alto mis palabras porque el hijo de puta es alguien de alto rango y también el hijo de esa mujer...-sus ojos están fijos en los míos. Espero que sea suficiente información para ayudarme a continuar con este golpe.-no le pido ayuda ni mucho menos compresión, sólo pido que no me delate y me deje continuar con esto...-no necesito ayuda para derrocar a esa mujer de su trono, sólo necesito un voto de silencio de su parte.-necesito que se haga justicia por todos los que estuvimos ese día presenciando eso y no hicimos una mierda...-frunce el ceño más profundamente, pero no dice ni pregunta nada, solo se limita a levantar la mano lentamente y pasar sus dedos con delicadeza por mi mejilla para limpiar las lágrimas. -La ayudaré...-esas dos palabras provocan un revoloteo en mi estómago bastante inusual y que nunca antes había sentido.-pero si se vuelve a mover de forma precipitada como lo hizo ese día, la encierro en una habitación y le prohíbo salir...-eso me arranca una sonrisa. Es un m*****o mandón. -Siempre y cuando me visite constantemente, le acepto que me encierre...-da unos pasos hasta quedar prácticamente pegado a mi y acerca su boca a mi oído para susurrar. -Puedo encerrarla ahora mismo si lo desea...-el hormigueo que sus palabras me hacen sentir en el estómago es tan jugoso y extraño. Pego mi mejilla a la suya para susurrarle algo al oído cuando veo a lo lejos un auto de color n***o con una cámara apuntando hacia nuestra dirección. Maldita sea, había olvidado lo terrible que es estar involucrada con él de alguna forma. -Los reporteros nos apuntan con sus cámaras...-susurro en su oído antes de girar mi rostro y ocultarlo en el hueco entre su cuello y hombro. Su olor es delicioso. -No son cámaras...-hago el intento de alzar el rostro para mirarlo, pero él sostiene mi cabeza con una mano y mi cintura con la otra.-y esos no son reporteros...-a mi espalda escucho un golpe fuerte, como si dos autos hubieran chocado a poca distancia de mi. ¿Que m****a esta sucediendo? Giro mi rostro hacia la calle que esta a mi lado izquierdo y al instante veo como un auto frente a mi lado. Finalmente puedo alzar el rostro para mirar a Gabriel, pero su mirada esta fija en algún punto a mi espalda. -Gabriel...-digo en un susurro que es interrumpido cuando unas fuertes manos se aferran a mi brazo y cintura. Me quedo completamente en blanco cuando noto que el hombre que me sostiene me esta arrastrando cada vez más lejos de Gabriel. -Su seguridad es su prioridad ahora, cuiden muy bien de ella...-le dice Gabriel al hombre que me tiene sujeta. No sé que demonios está sucediendo aquí, pero él parece saberlo perfectamente y eso es lo que me aterra más de toda la situación. El hombre me ayuda a entrar al auto y cierra la puerta cuando lo hago. No logro despegar mis ojos de Gabriel quien se ha quedado ahí de pie, con las manos en sus bolsillos y la expresión relajada. Definitivamente él sabe quienes son esas personas o si no lo sabe, sí sabe lo que ellos harán si trata de escapar