C6

2404 Words
Por un instante creí que el hombre que me alejó de Gabriel era alguien malo, pero al verlo conducir con cautela y con sus cinco sentidos bien activos, me di cuenta que no me quiere hacer daño. Quizá se deba a la orden que le dio Gabriel antes de que me metiera al auto. Cuando llegamos a la casa de Gabriel, entiendo que el objetivo de este hombre es seguir la orden que le dio su jefe y esa es protegerme. No entiendo absolutamente nada de lo que sucede, pero no d***o detenerme a preguntarle nada a nadie. El hombre me abre la puerta y me ayuda a salir para luego seguirme hacia el interior de la mansión. Empiezo a sentirme segura con él a mi lado, pero no me puedo confiar mucho con nadie que rodee a Gabriel. Cuando las puertas del ascensor se abren, un viento helado me pega con furia contra el cuerpo y me da un extraño sentimiento sombrío. Desearía no estar muriendo de miedo ahora mismo, quizá sea eso lo que me ha congelado la sangre de golpe. -¿Valeria?...-dice la nana atrayendo mi atención. Avanzo lentamente hacia ella y me preparo para responder a la pregunta más difícil que posiblemente me hará. Es que ¿cómo le explico a esta mujer lo que ha sucedido con su jefe? Nadie me ha preparado para una cosa así. -Lo siento mucho, yo no...no sé que demonios sucedió, pero él...-siento que lloraré de la rabia y la impotencia que siento ahora mismo por no saber que m****a sucede aquí. -Tranquila cariño, puedes explicarme en la cocina cuando estés más calmada lo que sucede...-dice ella antes de rodearme la cintura con un brazo y guíarme hacia la cocina. -Es que ni yo lo entiendo, solo sé que él le pidió a este hombre que me mantuviera a salvo y se quedó atrás completamente sólo...-me siento entre la espada y la pared ahora mismo, es que simplemente no lo entiendo. Habían dos autos en las dos esquinas y al parecer, ambos nos apuntaban con cámaras, pero él dijo que no eran cámaras. ¿Entonces que m****a eran? No pueden ser armas....¿o sí? No. Me niego a creer que nos apuntaran con armas en un lugar público como ese. -No comprendo las acciones del amo en estos días, pero si sé que no está en grave peligro...-me da una taza de té humeante y yo la sujeto con las manos temblorosas. ¿Que demonios sucede conmigo ahora mismo? -Su amo es un hombre inteligente y serio, pero también un imprudente estúpido...-bebo un sorbo de té y trato que el líquido me caliente todo el cuerpo que ahora siento helado. -Quizá es algo más lo que lo ha hecho ser así de imprudente...-alzo la mirada lentamente de la taza y la clavo en sus ojos. Hay un mensaje en sus ojos que no logro descifrar. -¿A que se refi...-mis palabras son interrumpidas por el sonido de las puertas del ascensor abriéndose. Me tiro de un salto del banco y avanzo rápidamente hacia el ascensor. Un extraño sentimiento de alivio invade mi torrente sanguíneo en cuanto veo al dueño de la casa caminando con lentitud y tranquilidad junto a un hombre de cabello rojo.-Gabriel...-sus ojos se clavan fijamente en los míos en cuanto su nombre escapa de mis labios. No sé que demonios sucede aquí, pero estaba muerta del miedo hace unos segundos atrás. Sin que pueda darme cuenta de mis acciones para evitar a toda costa hacer tremenda estupidez, me echo a correr hacia él y lo envuelvo con mis brazos. Estaba tan asustada de que algo le pudiera pasar que ya estaba sintiendo el peso en mi espalda por la culpa. -Valeria...-dice en un susurro en mi oído. Sé que me debo ver ridícula ahora mismo, pero algo en mi cerebro mi impide soltarlo. -¿Que demonios sucede con usted?...-digo antes de levantar la cabeza de su pecho para mirarlo. Su mirada muestra confusión y curiosidad a la vez.-¿por qué se quedó ahí sólo cuando tiene a ese enorme hombre que lo pudo proteger de quien sea que estaba ahí?...-sé que él sabe que me refiero al hombre con que me trajo hasta aquí. -No hacía falta que me protegieran de nada...-estoy dispuesta a decirle un par de cosas por su descuidada actitud cuando el hombre de pelo rojo y traje entero rodea el cuello de Gabriel con un brazo. -Hubiera hecho trampa si permitía que otro hombre lo protegiera...-suelto a Gabriel muy despacio y me alejo un par de pasos de ambos. ¿Que m****a sucede aquí? ¿Acaso fue una jugada ridícula de los ricos y yo fui la víctima? Que maldita suerte me cargo en estos días con esta gente tan ridícula. Desearía entender más a fondo los ridículos movimientos de toda esta gente, pero cuando creo que he descifrado algo, esta gente me sorprende con tres cosas nuevas y más ridículas que las anteriores. -Permita que le presente a Samuel Dobrev...-los ojos del hombre de cabello rojo no han dejado de mirarme, pero curiosamente no me miran con un sentimiento de morbosidad o d***o, sino más bien con familiaridad y curiosidad. -Un placer, Valeria Rowell...-dice él estirando su mano hacia mí. Debo imaginar que Gabriel le ha hablando sobre mi o alguna cosa parecida. -Igualmente, Samuel Dobrev...-digo antes de tomar la mano que me ofrece. No sé que es esta m****a que siento en mi pecho ante el calor de su mano, pero no me agrada no saber las cosas que me pasan.-espero no sonar muy grosera pero, ¿me pueden explicar que m****a fue eso de hace un rato?...-el hombre de cabello rojo ríe ligeramente y suelta mi mano con delicadeza. Si que es extraño lo que sentí ante su tacto. -Gabriel y yo inventamos un juego cuando éramos pequeños llamado "si corres mueres", básicamente se trata de quedarse escondido y evitar que el otro lo encuentre...-ese si que es juego de niños muy ridículo. Parece que no estaba del todo equivocada con que era una cosa ridícula de ricos. -Es la primera vez que me toma desprevenido y esta celebrándolo a lo grande...-dice Gabriel poniendo los ojos en blanco. Por primera vez desde que lo conocí, lo veo actuando como un joven de dieciocho o quizá quince años. -Así que fue un juego...-el miedo se ha evaporado de mi sistema en un dos por tres para ser sustituido por rabia y enojo. -Se puede decir que sí...-dice el pelirrojo con una sonrisa. Este par de idiotas me han hecho enfurecer. Suelto el aire y comienzo a caminar hacia el ascensor. Maldita necedad se tienen estos hijos de su cuna de oro que se creen con el derecho de hacer lo que se les antoja, cuando se les antoja y con quienes se les antoja. -Valeria...-no me detengo cuando mi nombre sale de los labios de Gabriel. Creí que era un poco más maduro que esto, pero creo que me he equivocado. -Parece que alguien necesita salir de esa zona de confort en la que está metida...-me detengo en seco ante las palabras del pelirrojo. Quería evitar decir algo que pudiera lastimarlos, pero parece que será imposible. -Zona de confort ¿eh?...-puedo ver en mi cabeza las imágenes de todos esos juegos estúpidos de los ricos.-hacerme preocupar y sentir que alguien está en peligro por mi culpa es su forma de divertirse ¿no?...-giro lentamente para mirarlos. No puedo creer que ellos crean que todo es m*****o juego. -Sólo es un juego sin importancia...-dice el pelirrojo tratando de restarle importancia a todo este lío que armó. -Los "juegos" sin importancia a los que ustedes se refieren traen consecuencias a todos los que estamos por debajo de la línea...-avanzo lentamente hasta quedar frente al hombre llamado Samuel.-si ustedes se quiebran una mano o si se rasgan sus malditos trajes de diseñador en un barrio como el mío, la policía llega más rápido de lo que llegaría ante una situación en la que se ven envueltos personas de lo bajo como yo, llegan para castigar a quienes estaban cerca del hombre o mujer rica que se lastimó...-bajo la mirada a su traje y paso la mano con delicadeza por la fina tela.-una mujer rica rasgo su vestido con un tubo roto que salía del edificio junto al mío y la policía, con su orgullo en el cielo por ser tratado como el salvador del pueblo, golpeó a un hombre de color que estaba cerca solo porque creyó que él había intentado v****r a la mujer y la hija de puta sólo mantuvo el silencio mientras el policía lo esposaba en el suelo, mientras lo trataba como a una basura por su color de piel y le escupía su m****a con su aliento apestoso a sándwich con mayonesa...-su rostro se ha pintado con arrepentimiento y furia ante lo que ha salido de mis labios. Me alejo unos pasos para poder mirarlos mucho mejor a ambo.-si saliera de mi zona de confort, si me permitiera sentir seguridad en este mundo dominando por el dinero, la sangre del pequeño que siempre jugaba en la esquina con su balón viejo jamás sería recordada...-giro en mi sitio y avanzo nuevamente hacia el ascensor. d***o irme de aquí ahora y nunca volver. -Mis padres fueron asesinados por alguien con bastante poder...-me detengo en seco ante las palabras de Samuel. Eso si que no lo veía venir.-ni siquiera hubo un juicio que les hiciera justicia y todo gracias a la p***a ministra de justicia...-giro lentamente para mirarlo. Poso la mirada en Gabriel, quien no ha dejado de mirarme y luego la devuelvo hacia Samuel.-sé que usted va tras la cabeza de esa maldita mujer y estoy dispuesto a ofrecer mi ayuda si eso la saca de ese puesto que no merece...-parece que Gabriel le ha dicho más cosas de las que imaginaba y aunque no es un problema enorme, no me da mucha seguridad. -¿Sabe lo que sucederá si ella se da cuenta que alguien con dinero va tras ella?...-una ligera risa escapa de los labios de Gabriel ante eso. No ha dicho absolutamente nada en un largo rato. -¿Usted cree que la ministra sólo le ha hecho daño a la gente de lo bajo?...-comienza a caminar hacia mi muy despacio, sin dejar de mirarme a los ojos.-tiene a dos víctimas aquí que no pertenecen a la misma categoría que usted defiende a capa y espada...-eso significa que la ministra también le ha hecho daño a Gabriel. Un millón de ideas vienen a mi cabeza ante la idea de que ella pudo haberle hecho algo a él. -El dinero pierde poder ante los altos del gobierno, ante la encargada de la justicia y ante las muertes de la gente...-dice Samuel dando un par de pasos hasta estar al lado de Gabriel.-aquí no somos personas de categorías diferentes, aquí sólo hay personas lastimadas con un gran d***o porque se haga justicia verdadera y eso nos vuelve iguales...-este par de hombres son los únicos que marcan diferencia en la parte alta de una sociedad de m****a dividida por el dinero. Quizá sean inmaduros y tengan juegos que no comprendo, pero en sus ojos veo el mismo d***o por algo que no se les ha dado. Ellos tienen razón, somos solo tres personas con d***o por lo mismo: justicia verdadera. Más tarde: A pesar de que le pedí a Gabriel que me llevara a mi casa en más de una ocasión, terminé quedandome en su casa. Sinceramente no me apetecía mucho quedarme aquí, pero la segunda opción era irme en bus hasta mi casa y esa no es buena idea. Entre a la habitación hace un rato para tomar un siesta, pero ahora mi estómago ruge muerto de hambre y me da vergüenza bajar a la cocina. Aunque quedarme aquí muriendo de hambre tampoco es una opción. Abro la puerta con delicadeza y salgo despacio por si alguno de ellos esta por ahí. Es el colmo que me esté escondiendo del dueño de la casa, pero si me lo encuentro no podré comer nada que no sea a él y no es que no me apetezca, es sólo que tengo más hambre de comida. Bajo con cuidado y con todos mis sentidos alerta las escaleras. Parece que los dos se han ido en mi ausencia o quizá sólo estén dormidos. En todo caso, no planeaba buscarlos. Cuando llego al último escalón que se encuentra junto al despacho de Gabriel, me pego a la pared para comprobar si hay alguien ahí o no. No sale ruido alguno por lo que me asomo para ver si están ahí. -Vamos Gabriel...-me oculto tras la pared nuevamente en cuanto veo a Samuel acercarse a la puerta. Un poco más y me ve.-estuve a punto de meter la pata en ese momento, no puedo arriesgar todo por lo que has trabajado por no poder controlarme...-parece que esta muy molesto, pero no sé si es con Gabriel o con él mismo. -Controla tus nervios y tus recuerdos la próxima vez...-la respuesta seca de Gabriel me pone un poco molesta, pero curiosa a la vez. -No he pasado años practicando como tú, sabes que no podré hacerlo...-parece que esta conversación es un poco privada para que yo la escuche por lo que me levanto del escalón y me dispongo a subir. -Entonces puedes delatarme frente a Valeria la próxima vez y que se dé cuenta de todo en lo que estoy involucrado para que me envíe a la cárcel junto a la ministra...-me quedo inmóvil en mi sitio ante las palabras que han salido de los labios de Gabriel. -Gabriel...-dice Samuel con furia y con voz bastante firme. Ahora parece bastante molesto por las palabras de su amigo. -Sólo abre el m*****o archivo con su información y saca mi nombre de el o estaré hundido cuando ella se dé cuenta...-no puedo creer lo que he escuchado. ¿Acaso se refiere mi archivo de información? Trato de ordenar mi cabeza para pensar con claridad, pero no puedo. Ahora mismo solo pienso en que necesito llegar a mi archivo antes de que él se mueva para borrar su nombre de el. Esta más que claro que hablan de mi archivo, lo que no comprendo es porque su nombre está escrito en el y porque necesita con desesperación borrarlo
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD