No pude dormir nada durante toda la noche por estar pensando en el nombre de Gabriel escrito en mi archivo de información. Mil y un vueltas di en la cama tratando de entender porque su nombre estaría allí, pero no llegué a nada, por lo que en cuanto el reloj marcó las cinco de la mañana, llamé a Nath para que viniera por mi a esta casa. Estuvo a punto de protestar por la hora, pero en cuanto le dije que necesitaba que me llevara con mi madre, puedo jurar que su semblante cambió y no se lo pensó para acceder rápidamente. Si alguien puede darme ese archivo, esa sería mi madre. Salgo de esa casa lo más callada que se puede, sin dejar un solo mensaje o nota para anunciar mi repentina salida. No podría anunciarle al perro bastardo de Gabriel que voy a irme a chequear mi archivo para encontrar su nombre escrito en el. Entro al auto y ella arranca rápidamente. Siento que mi corazón quiere salirse de mi pecho por toda la adrenalina que siento ahora mismo. -Eso fue espantoso...-suelto el pesado aire que tengo dentro y clavo la mirada en ella. Parece estar muy concentrada en el camino, pero la concentración en Nath jamás la ha hecho quedarse callada.-oye...-ni siquiera desvía la mirada un poco para mirarme. Esto no está bien.-Nathalie...-ella cierra los ojos por unos segundos, pero los abre rápidamente y sigue mirando el camino. Algo sucedió.-mírame...-veo como traga pesadamente antes de detener el auto en el semáforo. Siento que mi corazón se cae pedazo a pedazo ahora mismo.-por favor, mírame Nath...-baja la mirada unos segundos y luego la levanta para comenzar a girar su rostro lentamente hacia mi. El dolor que siento en mi pecho es indescriptible en cuanto veo ese enorme golpe en su ojo y su labio, que siempre están rojos y perfectamente pintados, esta golpeado e hinchado. Mi d***o por derrotar a la ministra de justicia que asesinó a una de mis personas favoritas en el mundo ha quedado en segundo plano. d***o derrotar al m*****o a Jonathan Wilson lo más pronto posible. -Estaba irritado cuando llegó a casa y yo estaba preparando un diseño en la mesa del comedor...-veo como una brillante lagrima cargada de dolor y rabia desciende sobre su mejilla. m*****o hijo de perra.-creí que si lo ignoraba y seguía con lo que estaba haciendo no me haría nada...-d***o ver hundido en el infierno a ese m*****o hombre y d***o que Gabriel me ayude a lograrlo. -Ven a vivir conmigo, Nath...-abre los ojos un poco más de lo normal ante mi repentina idea.-duermes en mi casa cuando quieres y comes apropiadamente cuando estas bajo mi cuidado, así que solo ven a vivir a mi casa y no vuelvas al lado de ese m*****o hijo de puta...-acerca sus manos a la mía y la aprieta con delicadeza. Sus ojos aún muestran a esa pequeña niña risueña que soñaba con ser una excelente diseñadora como su padre. -¿Podrías acoger bajo tu ala a este cascarón que ha sido contaminado por su propia sangre?...-esa oración lleva consigo la respuesta a una pregunta que temía hacerle. -No me importa lo que sucedió, no dudes de que recibiré a mi alma gemela en mi casa cuantas veces lo necesite...-más lágrimas descienden sobre sus mejillas mientras acuesta su cabeza en mi pecho. He estado tan distraída con Gabriel y el asunto de la ministra que había olvidado un detalle importante: salvar a Nath del infierno. Ella sigue avanzando por la carretera hasta que finalmente llegamos a la casa de mi madre. Con respecto a mi archivo y los nombres escritos en el, solo alguien como mi madre puede ayudarme a mirarlo. Y aunque es un m*****o dolor en el t*****o, no tengo otra opción más que pedirle que me ayude. Salgo del auto y avanzo por el enorme camino perfectamente cuidado que lleva a la puerta de la enorme casa de mi madre. Ella me insiste que venga a vivir con ella, pero una vida de lujos y dinero no es lo que d***o para mi. Toco el timbre y al cabo de unos minutos, la luz de la entrada se enciende, indicándome que ahí está. Cuando el pedazo de madera perfectamente barnizada se abre, aparece esa mujer que me dio la vida frente a mí. -Valeria...-cierra su bata de dormir con fuerza y se acomoda el cabello mientras observa en todas direcciones.-¿que haces aquí tan temprano?...-doy dos pasos hacia ella, con un nudo en la garganta y con una extraña necesidad por largarme de aquí. -Necesito que me ayudes...-frunce el ceño con latente confusión y da un paso hacia atrás para dejarme entrar. Este lugar no se parece en nada a nuestra antigua casa. -Es la primera vez que entras a mi casa ¿no?...-su voz carga emoción y confusión, pero no sé con exactitud si es por verme aquí o por mi solicitud de ayuda. -Para ser honesta, no tenía intención de entrar jamás...-avanzo lentamente hacia lo que parece ser la sala y me detengo frente a la entrada. Giro en mi sitio y le indico con la mano que avance ella primero. -Sabes que esta casa es tuya también, así que puedes venir a vivir aquí si lo deseas...-la idea de vivir bajo el mismo techo que esta traidora es simplemente abominable. -Esa idea es simplemente detestable...-digo sin mirarla. Este sitio tiene todos los muebles y fotografías que teníamos en nuestra antigua casa, a excepción de la fotografía familiar que recogí de la basura cuando me mudé a mi apartamento.-necesito que me hagas un favor...-digo antes de girar mi rostro para mirarla. Quizá es difícil lo que pediré, pero presiento que ella lo hará sin problemas.-necesito que saques mi archivo personal de la web y me lo des...-su rostro cargado de sorpresa y espanto me pone en un sitio de confusión aún más profundo que en el que estaba anteriormente con Gabriel. -¿Tienes idea de lo que me estas pidiendo? Eso...Eso...Eso es simplemente ilegal y...y...y algo completamente imposible...-sin darse cuenta, me ha confirmado lo que me venía imaginando desde que escuché la conversación de Gabriel y Samuel: debido a que no pudo abrir mi archivo, Gabriel llamó a Samuel para que le ayudara. -Significa que mi archivo tiene una especie barrera que impide que alguna persona modifique o elimine...-digo más para mí que para ella. Eso explica el enojo y la desesperación de Gabriel. Una parte de este rompecabezas que se ha hecho en mi cabeza durante la noche de desvelo se ha acomodado ante eso que ha dicho mi madre. Significa que Gabriel no puede tocar nada de mi archivo y que eso me pone en una posición ventajosa en esta balanza que creía completamente en el suelo. -¿Acaso...-alzo la mirada y la clavo nuevamente en ella. Parece asustada por alguna cosa que ha venido a su mente de repente.-has recordado algo?...-sus palabras me sacan de órbita completamente. ¿Que demonios significa eso? ¿Que pude haber olvidado como para que ella diga una m****a así? ¿Esta jugando conmigo para desviar mi atención de algo o alguien? -Sólo saca mi m*****o archivo y puede que considere perdonarte por la traición que le hiciste ese día...-giro en mi sitio y comienzo a caminar hacia la salida, pero no mi iré aún, no sin antes decir lo que esta subiendo por mi garganta como vómito.-por cierto, la fotografía que tiraste a la basura antes de que te follaras al desgraciado que ahora está sentado en el asiento del presidente, esta en perfectas condiciones en mi casa...-giro ligeramente mi rostro para ver su expresión por el rabillo del ojo. Su desesperación y su vergüenza son los sentimientos que más disfruto sacar de su sistema.-tienes tres días para conseguir ese archivo o ve despidiendote de la oportunidad de ser una familia de nuevo...-y sin decir más, avanzo hasta la puerta y salgo de esa maldita casa. Eso que siento en mi cuerpo ahora mismo es la adrenalina corriendo por mis venas. Cuando entro al auto, Nath se limita a solo manejar en dirección a mi apartamento. Todos esos muebles traen a mi cabeza mil y un recuerdos del pasado. *Latido* *Latido* *Latido* -Valeria...-aún en su ausencia, puedo sentir el calor de su mano sobre mi mejilla y la tranquilidad que su voz trasmitía. -Vale...-abro los ojos de golpe en cuanto ella me empuja con delicadeza. Me dormí unos segundos mientras pensaba en él. -Lo siento, tuve una noche pesada y casi no pude dormir...-me regala una pequeña sonrisa tranquilizadora antes de sujetar mi mano con fuerza. -Descuida cariño, solo era para avisarte que ya llegamos a tu casa...-hago el intento de bajarme, pero ella me jala para que me quede en mi asiento.-debo volver a mi casa para traer mis cosas...-hace el intento de quitar su mano de la mía, pero yo sujeto la suya con fuerza para impedírselo. -Iré contigo...-le digo con voz firme. No dejaré que vaya sola a esa maldita casa con ese hijo de puta ahí. -Aunque d***o que vengas, debo evitar a toda costa que ustedes dos se maten y eso lo conseguiré yendo sola a mi casa...-no quiero dejarla sola, no quiero ni debo hacerlo. Sé que ella sabe lo que me aterra que vaya a ese lugar sola, pero no parece querer cambiar de parecer.-volveré pronto solecito...-siento un frío extraño recorriendo mi columna vertebral ahora mismo. No puedo dejarla irse sola, no con ese m*****o hombre ahí...-lo prometo...-quita su mano lentamente de la mía y yo, con un nudo en la garganta, agarro fuerza para bajar del auto. Cuando a Nath se le mete algo en la cabeza, nadie puede quitarle la idea. Me quedo de pie en la acerca hasta que la luz comienza a iluminar la calle, enviando al cielo una petición para que a esa maravillosa chica no le suceda nada malo. Mi cuerpo finalmente empieza a moverse con lentitud hacia el interior del edificio. Siento una extraña pesadez en mis piernas y en mi pecho, como si tuviera piedras adentro de mi carne que me impiden caminar bien. Cuando llego al piso de arriba, suelto la roca de aire que se ha creado en mis pulmones ante los pensamientos que vienen como ola a mi cabeza. Debo calmarme ahora o perderé la puta cabeza. Doy un par de pasos por el extenso pasillo que lleva hacia mi apartamento, pero me detengo en seco en cuanto veo a esa figura caminando de un lado a otro frente a mí puerta y la que parece que conozco desde hace mucho tiempo atrás. Alza su mirada del suelo y la clava directamente en mis ojos. Desde aquí puedo ver el azul grisáceo de esos ojos que me han engatuzado desde el primer día que lo vi. No me da ni tiempo de avanzar hacia él porque de inmediato se pone a correr hacia mí. ¿Que demonios sucede aquí y porque putas estoy sintiendo una familiaridad con esta situación? Cuando creí que se iba a detener a unos pasos de mí para alegarme por alguna cosa, sigue avanzando hasta que finalmente enreda sus brazos alrededor de mi cuerpo con una fuerza y una condenada necesidad que me borra toda preocupación de todo lo sucedido. -Creí que algo le había pasado por mi descuido...-dice en un susurro en mi oído. No puedo creer lo que estoy escuchando.-¿se encuentra bien? ¿Esta herida en algún sitio?...-se aleja un poco para mirarme. Su mirada muestra tanta preocupación que no parece ser el mismo Gabriel Stoker de siempre. -Sólo fui a ver a mi madre...-mis palabras parecen traerle un poco de tranquilidad. Tengo una sensación muy extraña ahora mismo recorriendo mi cuerpo mientras él me mantiene sujeta con sus brazos.-que extraño...-sus ojos se clavan fijamente en los míos. Lo que dijo Nath ese día viene a mi cabeza de repente y en un segundo empiezo a maquinar en la idea de que a este hombre lo que visto antes.-esto se siente extraño...-su mirada no cambia ni se tambalea ante mis palabras, pero a la vez parece que un sentimiento de duda crece en su interior. Parece que lo que dijo Nath no es tan disparatado como creí. *Latido* *Latido* *Latido* (Recuerdo) -Si algo pasa por mi descuido...-esa voz no es la suya, esa voz pertenece a otra persona. El olor dulce que desprende esta persona a la que estoy abrazando con fuerza me da un sentimiento de tristeza y rabia.-prefiero que me maten a que te hagan daño...-imaginar que le pueden hacer daño me provoca mucho miedo y me hace entender de golpe que no puedo permitirlo. El sonido de mi teléfono me saca de mis pensamientos de golpe y me trae de regreso a la tierra. Debo estar imaginando cosas solo por sentir el tacto de un hombre. Debe de ser eso o que me estoy volviendo loca. -Conteste...-dice antes de alejarse de mi unos pasos. Que extraña situación es esta. -¿Hola?...-digo cuando pego el teléfono a mi oído. Debo contarle a Nath lo que sentido con ese abrazo. -Señorita Valeria...-esa voz la conozco perfectamente. Me paro derecha en mi sitio y trago esa roca de saliva que se ha creado en mi garganta de golpe.-debe venir a la mansión ahora...-es la empleada de Nath. Mi sangre se hiela de golpe ante las mil ideas que vienen a mi cabeza.-la señorita Nath esta...-mis oídos se traban de golpe y mi mente se queda en completa oscuridad. Giro mi rostro hacia Gabriel y sin siquiera decirle nada, sin que de mis labios salga una palabra, él se acerca a mí. Tengo mil dudas hacia él y mil enigmas que resolver, pero ahora mismo es el único que me puede ayudar y del que aceptaría ayuda sin dudarlo. Sin importar lo que intente hacer o eliminar, algo en él me grita que puede apoyarme en todo y que no me va a traicionar. -Ayúdeme a salvar a mi mejor amiga...-le digo casi sin aliento y con el corazón en la boca. Sabía que esto estaba mal, pero ella insistió en ir sola. Jamás debí haberla dejado irse, jamás tuve que haberme bajado de ese auto. Ahora mismo no puedo pensar en otra cosa más que en matar a Jonathan Wilson. Gabriel- Minutos antes de encontrar a Valeria: Supe al instante que debía enviar a alguien a vigilarla. Con ella detrás, es solo cuestión de tiempo para que se le ocurra mover su pieza y le haga daño, pero no puedo permitir eso. Sigo conduciendo en dirección a su apartamento cuando mi teléfono empieza a sonar. Me extraña que no sea el informante o el vigilante, sino su madre. -Virginia...-Valeria estuvo en su casa hace un rato, pero hasta donde me ha dicho, su relación no es muy buena que digamos. -¿Se te ha salido el gato de la bolsa o que?...-su tono de voz muestra enojo y rabia, pero no logro entender porqué. -¿De que demonios hablas?...-digo sin pizca de humor. Ahora mismo quiero hablar con la hija no con la madre. -Valeria llegó a mi casa y me exigió su archivo de información...-freno de golpe el auto ante lo que ha salido de sus labios. Mis manos han empezado a temblar desenfrenadas. -Ya lo sabe...-digo en un susurro. Golpeó el volante un par de veces mientras los recuerdos de ese día vienen a mi cabeza.-ella sabe que mi nombre está escrito en su archivo...-no sé como se dio cuenta, pero eso la pone en ventaja. Incluso con o sin ventaja, haría lo posible para que ella tenga la ventaja. -¿Que le has dicho?...-si yo le hubiera dicho algo, me habría entregado a la policía de inmediato. -No le he dicho nada y jamás le diría nada porque eso sólo traería a flote recuerdos de ese m*****o día...-me siento en una maldita cárcel ahora mismo y no sé cómo salir de ella.-no d***o que ella se dé cuenta que yo estuve ahí cuando él fue asesinado...-no sé como m****a salir de esta situación y no sé cómo alejar a Valeria de la verdad por más tiempo. Ya llevo mucho tiempo haciéndolo y lo he logrado con éxito, pero ahora parece que todo se acomoda para estar en mi contra. Todo se acomoda para hundirme en el infierno que me he creado durante todo este tiempo