La mañana se pasa muy rápido y antes de darme cuenta, el teléfono de Manuel suena, puedo oír la voz grave y poderosa de Niall, exigiéndole que me pida ir a su oficina.
Pero no quiero, aquí he estado a gusto, manuel es un hombre dulce y paciente, me ha explicado cada cosa que ha necesitado una explicación (y las que no, también).
Ha sido una mañana extremadamente productiva en cuanto a conocimientos se refiere.
Pero, el gran jefe me ha llamado y todos me han recomendado no hacerlo llamar una segunda vez.
Me dirijo al último piso, gerencia general.
He descubierto que hay otras tres oficinas en este nivel: La de mi padre, una sala de reuniones y una tercera que está vacante y que intuyo, puede que sea la mía.
También he descubierto que cada mujer con la que hablé hoy en finanzas, tiene alguna sucia fantasia escondida con el gerente general. Y que trabajar en el anonimato ha sido divertido.
Pero todo eso se desvanece, cuando voy a golpear la puerta de Niall, en un segundo vuelve el nerviosismo y la carencia de mi personalidad extrovertida.
- Olvidé pedirte tu número telefónico, Josefa, no me gusta tener que comunicarme con intermediarios... Dame tu teléfono, voy a registrar mi número y guardaré el tuyo.- Y no cuestionó nada, simplemente extiendo mi mano, entregándole mi teléfono, sin un pero, sin pensar.
- Lindo paisaje...- Mi fondo de pantalla, soy yo, sobre una gran roca, con un hermoso río del sur de Chile atrás.
- Gracias, es el río P...
- Puelo... lo conozco, tengo una cabaña cerca de este sector.- Me interrumpe apuntando a algún sitio en mi pantalla. ¿Te gusta la naturaleza?.
- Si y la tranquilidad del sur.
Me mira sonriendo incrédulo.
- Aún que le cueste creerlo.
- Lo que me cuesta creer, es que la última vez que te vi, tenías unos 11 años.- Su mirada intensa me atraviesa la piel y me incomoda.
- ¿Para qué me llamaba?...
- Almorzar... La comida ya viene llegando, a tu derecha hay un baño, puedes lavar tus manos ahí
- Gracias...
Cuándo vuelvo, Roxana está despejando la gran mesa del escritorio de Niall y su mirada hacía mi, sigue siendo hostil.
- Gracias Roxana, avísame cuándo hayan llegado del restaurante.
- Si, señor...
Y a pesar de que soy muy regodiona para comer, no digo nada, ni pregunto que ha ordenado, sólo obedezco a su gesto y tomo asiento, frente a él.
- ¿Qué tal ha ido tu día?
- Bien, Manuel es muy competente en su trabajo y ha sido fácil entender como funciona todo en finanzas.
- ¿Manuel?...
- Si, es muy amable y atento.
- Y ya tiene tu confianza y lo llamas Manuel.- Su ceja derecha se arquea.
- Trabajamos un buen par de horas.
- ¿Y yo...?- Su pregunta queda inconclusa.
- ¿Usted...?
- Llámame Niall, Josefa.
Bajo la mirada, como una niña regañada, en mi mente es fácil llamarlo Niall, pero decirlo en voz alta es distinto.
Voy a abrir la boca, pero unos toques en la puerta me interrumpen.
- Adelante...
- Permiso, jefe la comida ha llegado.
- Tráela, ya está pagada.
Medio minuto más tarde, Roxana atrastra un carrito y se prepara para disponer todo en la mesa.
- Puedes retirarte, Roxana... Yo lo haré.
La cara de Roxana me deja en claro que no es algo que suela suceder. Lo mira con incredulidad. Pero se retira sin decir una palabra.
Sin preguntar me sirve un trozo de filete con un mix de ensalada y espárragos.
- ¿Quieres algo para beber?
- Agua, por favor.
Sirve dos copas con agua y vierte una vinagreta sobre los vegetales en el plato.
- Espero que te guste- Su voz grave me saca del trance al que caí observándolo. Demás está decir, que se ha dado cuenta, pues ahí está esa sonrisa otra vez.
- Gracias.
La verdad, debo reconocer que su elección de comida fue perfecta, todo estaba delicioso.
- Entonces, ¿No hay dudas con respecto a finanzas?
- No, todo me quedó muy claro.
- Perfecto, ya no volverás allá... Lo que falta por saber, puedo explicártelo yo.
- Pensé que pasaría todo el día en Finanzas...
- Aprenderás más conmigo...- Me parece que su tono ha cambiado... Pero no puedo estar muy segura de nada... Sigo en está especie de trance, donde no me reconozco mucho.
Retomar el aprendizaje con Niall es difícil, pero me esfuerzo... Y el día pasa así... Esa mirada intensa y fría que parece analizarme y este agotador esfuerzo de mantenerme en mis cinco sentidos, de ser yo y tener voz, opinión y voluntad propia.
Nunca me había pasado algo así y siento que algo va a pasar... Mi instinto me grita.
Llego a mi casa realmente cansada mentalmente.
Niall ha insistido en traerme y eso ha puesto en extrema alerta a mis nervios... Mi cuerpo resiente tanta tensión.
Me sumerjo en la tina, dejando que el agua tibia me relaje y me devuelva a la Jo que suelo ser.
Talvez sólo me hace falta tiempo, acostumbrarme a su aura... a su presencia perturbadora.
Me estoy empezando a dormir en la tina, cuando un mensaje me despierta de golpe, alcanzo mi teléfono.
Es otra orden y no sé que quiero responder o que responder, así que decido simplemente, no hacerlo, mientras me envuelvo en una toalla y me salgo de la tina.
Busco un pijama y me meto a la cama.
Mi teléfono vuelve a sonar, otro mensaje... Mi corazón da un pequeño brinco en mi pecho. Pero al ver de quién es el mensaje, se encoje y se oprime.
No puedo, ni quiero lidiar con él ahora, decido no leer, no mirar y cerrar mis ojos.
Niall vuelve a mi mente, si mañana me dice algo, le diré que simplemente estaba dormida y no vi su mensaje...
Me cuesta dormir y despierto muchas veces durante la noche y mi alarma suena demasiado pronto. Me siento cansada y la ducha de la mañana, no logra despertarme del todo, tampoco el café extra cargado y amargo.
Me visto y me maquillo y bajo para salir a trabajar.